Pamela Avilés

Ecuatoriana. Tiene 7 hijos. Orientadora Familiar. Actualmente se dedica a la venta de mariscos atendiendo a familias e instituciones

10 min

ABBY BELTRÁN, “Entre el flamenco y la alegría de saberse amada de Jesús”

Abby tiene 20 años, es de México, de familia católica. Es bailarina de flamenco, empezó a bailar desde los 12 años y actualmente tiene su propia academia.

Abby Beltrán,  también maneja una cuenta en Instagram de Prayer Tips, donde se presentan artículos, frases, dinámicas, videos y oraciones relacionadas con vida de fe. Esta iniciativa surge poco a poco luego de haberse encontrado en un trato más íntimo con Dios, acompañada de una amiga que también la motivó.

Sobre sus primeros pasos con Dios, Abby Beltrán  nos comenta que fue en el colegio y que  “Dios se lució con ella”, le mostró claramente el camino y le dio la Gracia necesaria para decirle “sí” y seguirlo.

A los 16 años Abby Beltrán, paralelamente a su afición por el baile, se encuentra con una amiga que le habla de medios de formación espiritual y Abby comienza a incorporar entre sus actividades, el rezo del Rosario, la oración mental y la Misa, donde tiene muy presente la Acción de gracias pidiendo por todos los suyos.  Siente que con su conversión y su alegría todo el entorno de personas que giran a su alrededor también van incluyendo más a Dios en sus vidas. Su madre no se pierde 10 Minutos  con Jesús América Latina y su padre y hermanos van teniendo una mayor relación con Dios a su manera.

Abby y su academia

Abby Beltrán también nos dice que en la academia intenta que sus alumnas se desempeñen bien en el baile y que lo combinen con la alegría del que se sabe amado por Dios, quien les ha dado esos dones. Con sus alumnas, desde las más pequeñas, les enseña a saludar a la imagen de la Virgen que custodia su academia. Le ilusiona que entre baile y oración puedan salir vocaciones y alumnas que amen  querer a Dios en la alegría de la juventud.

abby

Abby igualmente nos refiere como experiencia positiva las vivencias de la Proyección Social; rezar, hacer y divertirse. Nos dice que así ve a Jesús, joven, activo, alegre y hasta podría imaginarlo bailando, muy humano.

Finalmente nos recomienda no perder de vista la importancia de sentirse sostenida por la oración de tantas personas que rezan por uno para poder ser luz, ser fieles y dar frutos “La Comunión de los santos”.

Abby siempre agradecerá el bailar flamenco, es un don, un regalo de Dios, pero para mostrar la alegría de la vida por y  para Él.abby beltran

Preguntas para el diálogo

1.  “Alégrense siempre en el Señor. ¡Insisto Alégrense!” Alegría significa todo lo que debemos vivir los cristianos después de saber que el Señor resucitó, para regalarnos la felicidad para siempre. Porque resucitar significa haber encontrado solución a las incertidumbres, haber convertido los problemas en oportunidades.

¿Cuánta alegría, cuánta felicidad y cuánta resurrección hay en tu corazón? ¿Procuras que tu primer pensamiento sea de gratitud por la misericordia de Dios, al liberarnos del pecado?

2.  La religión a muchos produce aburrimiento, pereza y desgano por formarse y tratar a Dios.

 ¿Cuidas que no haya en tu porte exterior algo chocante que no invite a tus amigos a vivir la alegría de saberse amado por Dios?

3.  Jesús en su paso por la tierra escucha esos gritos de júbilo y de alegría ante los milagros, en el Domingo de Ramos, pero también escucha los gritos de “Crucifícale” en la Pasión.

Ante estas realidades de la fragilidad humana: la tristeza, el pecado, pesimismo, desaliento, etc. ¿Procuras con hechos rectificar y llevar bien las contrariedades de la jornada?

4.  Nuestra fe necesita del apoyo de los demás, sobre todo en tiempos difíciles.

¿Acaso no has experimentado soledad, inseguridad, dudas de fe alguna vez en la vida? ¿Eres consciente que en ocasiones por tu apatía, indiferencia o frialdad has descuidado la caridad con alguien que tal vez esperaba un empujoncito tuyo para acercarse a Dios?

abby

Propuestas de Acción

1.  Es importante que siempre contemplemos la victoria del Señor sobre el más temible de los enemigos. Murió y resucitó para salvarnos. Se ha quedado entre nosotros, dándonos su Cuerpo de comida, su Sangre de bebida, su Espíritu como aliento y a María como madre.

¡Qué bueno sería que te propongas, que tu primer y último pensamiento del día sea de gratitud a Cristo resucitado!

2.  Vemos  entre los nuestros, mucha alegría del “animal sano”, exterior y pocos cristianos interiormente felices y aplomados ante la dificultad. Abby nos comenta que ante el ejemplo y motivación de una amiga siente la alegría de seguir al Señor.

Que nos  acostumbremos a hacer la vida agradable a los demás,  dándonos generosamente a los demás con nuestro tiempo, con actitud de escucha y comprensión. Además que en esta dedicación ganamos todos.

3.  Qué sentido tendría nuestra fe, si Jesús no hubiera resucitado. Los cristianos esperamos la “Resurrección de la carne” por eso nos caemos y nos levantamos. El hombre moderno no quiere pensar en esa realidad que deslumbra.

Él se quiso quedar unos días más después de su resurrección justo para que sus discípulos, que al igual que nosotros, incrédulos, pudieran aumentar su fe y nadie les vuelva a quitar la alegría de saberse amados por tan gran Padre.

4.“La Comunión de los santos”, estar unidos entre nosotros es estar unidos a Dios; lo que nos lleva a considerar que somos amados por un mismo Padre. Abby experimenta constantemente estar sostenida por la oración de quienes la rodean y así mismo ella sostiene a cuántos trata.

Es una hermosa realidad saber que nos acompañamos en el camino de esta vida, para encontrarnos luego  en la otra; y que trae como consecuencia la alegría que somos muchos los que nos sostenemos entre unos y otros para hacer el camino más llevadero.

abby y amigas

Meditar con la Sagrada Escritura

1.  Filipenses, 4, 4   “Estén siempre alegres en el Señor, se lo digo otra vez, estén alegres”.

Muchas personas se pierden de la alegría verdadera esperando ser felices en las cosas materiales.

2.  Salmo 118 : 24  «Este es el día en que el Señor actuó; regocijémonos y alegrémonos en él».

Por su resurrección, nada ni nadie nos puede quitar la alegría.

3.  Pedro 1 :8-9  «Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y, aunque no lo vean ahora, creen en Él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues están obteniendo la meta de su reino, que es su salvación».

Se ha quedado entre nosotros. Cristo vive en la Eucaristía.

4.  2 Corintios 9:7  «Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría».

Dios nos da el ciento por uno y la vida eterna, no dudemos en ser generosos.

Meditar con el Papa

Meditar con el Papa Francisco

Exhortación Apostólica Postsinodal Amoris Laetitia – Sobre el Amor en la Familia

Alegrarse con los demás
  1. Cuando una persona que ama puede hacer un bien a otro, o cuando ve que al otro le va bien en la vida, lo vive con alegría, y de ese modo da gloria a Dios, porque «Dios ama al que da con alegría» (2 Co9,7). Nuestro Señor aprecia de manera especial a quien se alegra con la felicidad del otro. Si no alimentamos nuestra capacidad de gozar con el bien del otro y, sobre todo, nos concentramos en nuestras propias necesidades, nos condenamos a vivir con poca alegría, ya que como ha dicho Jesús «hay más felicidad en dar que en recibir» (Hch20,35). La familia debe ser siempre el lugar donde alguien, que logra algo bueno en la vida, sabe que allí lo van a celebrar con Él.
Alegría y belleza
  1. La alegría de ese amor contemplativo tiene que ser cultivada. Puesto que estamos hechos para amar, sabemos que no hay mayor alegría que un bien compartido: «Da y recibe, disfruta de ello» (Si14,16). Las alegrías más intensas de la vida brotan cuando se puede provocar la felicidad de los demás, en un anticipo del cielo. Cabe recordar la feliz escena del film La fiesta de Babette, donde la generosa cocinera recibe un abrazo agradecido y un elogio: «¡Cómo deleitarás a los ángeles!».Es dulce y reconfortante la alegría de provocar deleite en los demás, de verlos disfrutar. Ese gozo, efecto del amor fraterno, no es el de la vanidad de quien se mira a sí mismo, sino el del amante que se complace en el bien del ser amado, que se derrama en el otro y se vuelve fecundo en él.
  2. Por otra parte, la alegría se renueva en el dolor. Como decía san Agustín: «Cuanto mayor fue el peligro en la batalla, tanto mayor es el gozo en el triunfo»[131]. Después de haber sufrido y luchado juntos, los cónyuges pueden experimentar que valió la pena, porque consiguieron algo bueno, aprendieron algo juntos, o porque pueden valorar más lo que tienen. Pocas alegrías humanas son tan hondas y festivas como cuando dos personas que se aman han conquistado juntos algo que les costó un gran esfuerzo compartido.
Audiencia General- Biblioteca del Palacio Apostólico – Miércoles 7 de abril del 2021 (Sobre la Comunión de los santos)
  • “… La primera forma de rezar por alguien es hablar con Dios de él o de ella. Si lo hacemos con frecuencia, todos los días, nuestro corazón no se cierra, permanece abierto a los hermanos. Rezar por los demás es la primera forma de amarlos y nos empuja a una cercanía concreta. Incluso en los momentos de conflicto, una forma de resolver el conflicto, de suavizarlo, es rezar por la persona con la que estoy en conflicto. Y algo cambia con la oración. Lo primero que cambia es mi corazón, es mi actitud. El Señor lo cambia para hacer posible un encuentro, un nuevo encuentro y para evitar que el conflicto se convierta en una guerra sin fin.

La primera forma de afrontar un momento de angustia es pedir a los hermanos, a los santos sobre todo, que recen por nosotros. ¡El nombre que nos dieron en el Bautismo no es una etiqueta ni una decoración! Suele ser el nombre de la Virgen, de un santo o de una santa, que no desean más que “echarnos una mano” en la vida, echarnos una mano para obtener de Dios las gracias que más necesitamos. Si en nuestra vida las pruebas no han superado el colmo, si todavía somos capaces de perseverar, si a pesar de todo seguimos adelante con confianza, quizás todo esto, más que a nuestros méritos, se lo debemos a la intercesión de tantos santos, unos en el Cielo, otros peregrinos como nosotros en la tierra, que nos han protegido y acompañado porque todos sabemos que aquí en la tierra hay gente santa, hombres y mujeres santos que viven en santidad.

Ellos no lo saben, nosotros tampoco lo sabemos, pero hay santos, santos de todos los días, santos escondidos o como me gusta decir los “santos de la puerta de al lado”, los que viven con nosotros en la vida, que trabajan con nosotros y llevan una vida de santidad”.

Meditar con san Josemaría

Meditar con san Josemaría

Camino – Capítulo 31 sobre la Alegría

657  La verdadera virtud no es triste y antipática, sino amablemente alegre.

658  Si salen las cosas bien, alegrémonos, bendiciendo a Dios que pone el incremento. —¿Salen mal? —Alegrémonos, bendiciendo a Dios que nos hace participar de su dulce Cruz.

659  La alegría que debes tener no es esa que podríamos llamar fisiológica, de animal sano, sino otra sobrenatural, que procede de abandonar todo y abandonarte en los brazos amorosos de nuestro Padre-Dios.

660  Nunca te desanimes si eres apóstol. —No hay contradicción que no puedas superar. —¿Por qué estás triste?

661  Caras largas…, modales bruscos…, facha ridícula…, aire antipático: ¿Así esperas animar a los demás a seguir a Cristo?

662  ¿No hay alegría? —Piensa: hay un obstáculo entre Dios y yo. —Casi siempre acertarás.

Aquí estamos, consummati in unum! (Juan 17, 23.), en unidad de petición y de intenciones, dispuestos a comenzar este rato de conversación con el Señor, con el deseo renovado de ser instrumentos eficaces en sus manos. Ante Jesús Sacramentado –¡cómo me gusta hacer un acto de fe explícita en la presencia real del Señor en la Eucaristía!–, fomentad en vuestros corazones el afán de transmitir, con vuestra oración, un latido lleno de fortaleza que llegue a todos los lugares de la tierra, hasta el último rincón del planeta donde haya un hombre que gaste generosamente su existencia en servicio de Dios y de las almas. Porque, gracias a la inefable realidad de la Comunión de los santos, somos solidarios –cooperadores, dice San Juan (3 Ioh, 8.)– en la tarea de difundir la verdad y la paz del Señor.Amigos de Dios, 154

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Secretos de la Oración

 


Escrito por:

Pamela Avilés

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