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Padre Juan Carlos

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PRESENCIA DE DIOS

Ayer festejamos la fiesta de Santa Teresa de Jesús y me parece que es una Santa impresionante, que de alguna forma llegó en su vida el testimonio de Cristo. Sabemos que tuvo una conversión tardía, […]

Ayer festejamos la fiesta de Santa Teresa de Jesús y me parece que es una Santa impresionante, que de alguna forma llegó en su vida el testimonio de Cristo. Sabemos que tuvo una conversión tardía, no fue, sino hasta cuando tuvo treinta y nueve años, qué, aunque era monja, no dio ese salto definitivo de búsqueda completa del Señor.

Y a esa edad, a los treinta y nueve empezó a revivir, por así decir, su vida cristiana.  Hizo maravillas! como nos contaba ayer el Padre Federico; una reforma del Carmelo, una ayuda completa la Iglesia y me parecía que era muy bonito, porque se junta con lo que hoy día… vemos en la Primera Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo a los efesios que empezamos también el día de ayer, hoy si te fijas hay un fragmento que es talvez un poco oscuro y por eso quería entrar sobre él que dice:

”En él también ustedes después de haber escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de su salvación creyendo en él, habéis sido marcados con el sello del Espíritu Santo prometido, Él es la prenda de nuestra herencia mientras llega la redención del pueblo de su propiedad para alabanza de su gloria”.

Estas palabras pueden resultar un poco confusas, ustedes han escuchado la Palabra de Verdad, el Evangelio de la salvación. Ahora en 10 minutos con Jesús estamos eso, recordando siempre el Evangelio, aunque sabemos es son parte del Evangelio, San Pablo da mucha luz, sobre todas las escrituras que hemos recibido la buena nueva en definitiva, y esas buena nueva nos lleva a tener como una presencia de Dios más constante, que hace  recordar que hemos sido marcados con el sello del Espíritu Santo prometido.

Él es la prenda de nuestra alianza, de nuestra herencia. Y yo,  pensaba muy bien! esto es esto es perfecto para los cristianos que estamos intentando vivir en presencia de Dios.  Es como el resello, es lo que llevamos, es la presencia del Espíritu Santo en todas las cosas que hacemos, pero a veces es una cosa difícil vivir en presencia de Dios, es justamente lo que buscan los contemplativos, que es contemplar constantemente la presencia de Dios en sus vidas.
Cuando uno se fija en el enunciado: “presencia de Dios”,  no es algo que en principio tenga que hacer yo, porque la acción no recae en mí, sino que es simplemente, las descripción de una realidad: Dios está conmigo, Dios está presente, en lo que tengo que hacer yo,  y es darme cuenta que está Dios presente en el oratorio, está presente en mi alma en gracia, Dios está presente, aunque no nos acordemos.  Ésta ahi, como un Padre Bueno, por eso de alguna forma, cuando vemos esta norma del plan de vida, decimos: «presencia de Dios», pues la presencia de Dios, por así decir, está ya cumplida; porque el Señor siempre está presente, pero nos corresponde a nosotros «Vivirla». Vivir la presencia de Dios es que nos demos cuenta, de realizarla, de actualizarla.

No se hace y en presencia de alguien importante cosas vanas, cuando estamos delante de alguien importante, a nadie se le ocurre meterse el dedo a la nariz, por ejemplo, si uno está delante del Presidente de la República, me parece que tendríamos como muchos cuidados, estaríamos atentos. La primera cosa que uno busca con esta delante de alguien importante, es estar presente.

Recuerdo que un sacerdote amigo, comentaba que le invitaron a la casa de una familia, entró en esa casa y la hija estaba metida en el teléfono, no le paro bola no al cura y claro el papá se la comía con los ojos a la hija, de como no estaba presente, estaba en otro sitio, hay alguien importante en la casa, un invitado, y la hija no estaba presente pues estaba ausente dentro del teléfono.

Lo primero cuando uno está con alguien importante es estar presente, prestar atención y cómo podemos prestar atención todo el momento cuando estamos trabajando por ejemplo, con estamos haciendo cosas en nuestro día a día, cómo podemos prestar atención a Dios, pues ofreciendo el trabajo, ofreciendo las cosas que vamos a hacer. A mí me sorprendió mucho eso en la vida de monseñor Javier Echeverría, tuve la bendición de vivir un tiempo con él, dos años, y cuando llega una noticia un poco dura decía, “Vamos a ofrecer en este momento de trabajo, por el alma de fulano… o por esta situación difícil…” o sea, todo lo que hacía lo iba transformando, alguna vez inclusive dentro de la tertulia, que es una conversación amable, que se tiene, decía: “vamos a ofrecer este momento de tertulia por esa situación…”.

Ofrecía todo, porque estaba en presencia de Dios. Es como darse cuenta, de que Dios estaba ahí también y muchas veces cuando estamos en presencia de alguien importante, también estamos en silencio, no hace falta decir muchas cosas y eso es otra de las características; estar en silencio, sabiendo que esa persona está presente y tal vez por eso, no hablar en voz alta, o no estar oyendo todo el rato música.

Cuando uno sabe que Dios está presente, por ejemplo, hay algunos que vivimos una cosa: el tiempo de la tarde y el tiempo de la noche, que son minutos o un tiempo concreto que se dedica después del examen de la noche, a última hora, se llama el tiempo de la noche y el tiempo de la tarde.  Antes de hacer la oración de la tarde y son tiempos en los que se intenta fomentar el silencio, para que ese momento de oración que viene inmediatamente después, ya sea la oración de la mañana o antes de la oración de la tarde… se intenta hacer un poco más de silencio. Es una práctica antigua, que también la recomendaba San Josemaría y que es lo lógico como para entrar en más presencia de Dios.

Y luego con la presencia de Dios es importante el silencio, con esa seguridad y conciencia de que Dios está, aunque no basta sólo conformarse con el silencio, otra cosa que hacemos cuando estamos con alguien importante siempre se le ofrece algo, por ejemplo, si va a tu casa alguien importante le ofreces un café, o le ofreces sentarse o alguna cosa.

Y nosotros también podemos ofrecerle a Dios cosas, qué es lo que le puedes ofrecer para fomentar la presencia de Dios, pues una pequeña mortificación, por ejemplo, no apoyar la espalda, no responder mensajes de whatsapp, o no regresar a ver constantemente el teléfono, son cosas que ofreces a Dios, o también puedes recitarle jaculatorias, y anotar en un papelito alguna frase bonita de la escritura y decírselo al Señor cada cierto tiempo, formas concretas de ayudar para la Presencia de Dios. La beata Guadalupe dejó escrita una cosa que a mi me parece muy bonita, que nos puede ayudar, “Cada día veo más claro lo cerca que está Jesús mi, en todos los momentos”.

Le contaría detalles pequeños pero constantes que ya ni me asombran sino que se los agradezco y los espero constantemente, por ejemplo, “hoy se me paró el despertador y Él me llamó, aunque en ese momento había vuelto andar el reloj me hizo comprender que no era ésa la hora y nos levantamos justo cuando debíamos hacerlo. Hace que me acuerde de las cosas en el momento oportuno y me ayuda y un horror para tener todas mis cosas en orden usted sabe cuánto me cuesta” estas palabras que escribía esta beata a San Josemaría nos hace ver el producto de su lucha por tener Presencia de Dios al largo del día, hablaba con el Señor constantemente.

Jesús Tú que nos escuchas, te pedimos que nos ayuden a concentrarnos un poco más largo del día, a tenerte más presente a hacer las cosas por Ti, porque queremos seguir esta instrucción de San Pablo a los efesios, queremos tener ese sello del Espíritu Santo prometido nuestras vidas, tener esta herencia que es tenerte presente constantemente, sabemos que Nuestra Madre la Virgen también tenía presente siempre Jesús, y queremos tener ese mismo esfuerzo, esa misma coherencia que tenía también la beata Guadalupe, en nuestra vida, concédenos Señor tener más Presencia Tuya, aprender a ser más contemplativos.


Citas Utilizadas

Ef 1, 11-14

Sal 32

Lc 12, 1-7

Reflexiones

Señor, Que yo aprenda a vivir en Presencia de Dios a diario, constantemente, todos los días de mi vida

Predicado por:

Padre Juan Carlos

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