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Padre Ricardo

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LAS OBRAS DE CRISTO

El Señor recrimina a los de su tiempo por la falta de fe en sus obras que lo acreditan como el Mesías. A través de la fe en Jesucristo alcanzaremos la plenitud de la vida cristiana

 Las Obras de Cristo

Un par de días atrás, recibí un correo de un estudiante de teología, y allí expresaba su preocupación, porque decía que algunas veces, a nosotros los católicos, nos acusan o nos dicen que somos “fans de Jesucristo”. Y esta persona -pues decía-, que nosotros no somos fans de Jesucristo.

HACER ORACIÓN
¿Cómo podemos hacer para explicarle a la gente que no es así?

Ahora  quiero aprovechar este suceso, para hacer nuestro rato de oración y considerar; “lo que significa ser cristiano”, “lo que significa ser hijos de Dios”, lo que significa “vivir esta plenitud de la vida cristiana”, que es el camino de los hijos de Dios…

Vamos a meditar un pasaje del Evangelio de San Lucas, que nos propone la Misa de hoy.  Es un pasaje en el cual Jesús…

“diríamos que regaña” a la gente de su tiempo y especialmente a aquellos que son los pastores de ese momento, del pueblo de Israel.

 ««¿Con quién, pues, compararé a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: «Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonando lamentaciones, y no habéis hecho duelo.» «Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: «Demonio tiene.» Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: «Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.» Pero la Sabiduría queda acreditada por sus propias obras.»»

(Lc 7, 31-35),

Aquí el Señor, ¡recrimina!, ¡regaña a esa generación!

Porque… ¿Quién mejor que Él, ha demostrado con obras, con signos, que es, el Hijo de Dios?, ¡Que es verdaderamente Dios!.

Y para eso también, el Señor, aquí recurre y nombra a Juan el Bautista, quien ya había… -por así decirlo-, demostrado, que las obras de Jesús son las obras del Mesías.

Sin embargo los jefes del pueblo, ¡no le creen!. Eso también me lo preguntaba una persona en unas clases de teología…

Hace un par de años, y comentando los Evangelios, esta persona sorprendida me decía: -¡Pero Padre!, los fariseo “eran tontos”, ¿Por qué no se daban cuenta que Jesús era Dios?,

¡si hacía milagros! Y ¡tenía mucha razón! Por eso Jesús; Tu, Señor, al final te remites… ¡a las obras!. ¡a tus obras! Son ellas las que demuestran: ¡Quien es Jesucristo!

Simultáneamente, esto nos lleva  a hacernos esa misma pregunta:¿Quién es Jesucristo para mí? O ¿Yo me creo, todas esas cosas que se cuentan del Señor? 

No son una historia legendaria, o un mito… lo que encontramos en los Evangelios son; el testimonio de aquellos que estuvieron con Jesús, que lo vieron, que lo tocaron, que lo escucharon hablar.

Yo creo en Jesucristo, creo en sus palabras, creo en sus obras

A lo mejor nos encontraremos en que podemos creer más… y entonces nos dirigimos a Dios, nos dirigimos a Ti, y te pedimos que aumentes nuestra fe, que no nos tengas, Señor, que recriminar, que reñir, que regañar, como a esas personas que te escuchaban, como a esa generación, como a esos pastores, que les dices que se parecen a esos niños de las plazas…

Para eso seguramente utilizaría; una alusión, alguna canción popular, o algún juego que los niños hacían en aquel entonces…-Y que en este caso, -curiosamente-, son niños tercos.
-Pues en otras ocasiones, el Señor nos dice que seamos como los niños,

¡Que de ellos es el Reino de los Cielos!.-En este caso, hace alusión a la terquedad de los niños. Y eso, a veces lo encontramos ¿verdad? Cuando éramos niños a veces solíamos encapricharnos por algo. ¿no?

Aquí, nos habla el Señor de unos niños tercos, ingenuos, necios, y es… ¡por la falta de fe! Porque Ellos te acusan a Ti, Señor; de comilón , de bebedor, amigo de publicanos y de pecadores.

Apostolado

Tu les dices: ¡Si, justamente para esto he venido!. Justamente para esto he venido, a salvar al mundo, a todos, para salvar a todas la almas.

Eso también es una parte importante de nuestra fe: “el Apostolado”. Con el Bautismo que hemos recibido estamos llamados a la santidad y al apostolado,

Es decir-; que pensemos en aquellas almas, en aquellas personas: nuestra familia, nuestros amigos, que están a nuestro alrededor, y que tenemos ese deber; ¡por vocación!… de llevarlos a Dios.

Ayúdanos, Señor

Para que no nos dejemos llevar por el individualismo, o un falso “respeto humano”; de: -¡no quiero meterme en su vida!

– Si somos amigos… si somos familia… si los quiero de verdad… me voy a preocupar, me va a preocupar que ese amigo, que esa amiga, -“lleve años sin confesarse”-,   –“que no sepa hacer oración”-.

Tu y yo que estamos haciendo esto 10 minutos con Jesús, o más… pues tú puedes seguir rezando, seguir hablando con el Señor.

Pues estamos en cierto modo, más unidos a Jesucristo, no porque seamos mejores, sino porque le buscamos, porque le hemos encontrado.

Es  esto mismo, lo que podemos hacer con nuestros amigos, con la gente de nuestro alrededor; de una manera tan sencilla, tan natural. Y para eso necesitamos Fe, crecer en la Fe.

No somos fans de Jesús

Posiblemente no llegará el  momento en el cual digamos: yo ya llegué a un nivel… (-“el tercer nivel en la fe”-) donde yo diga: -¡Yo, ya estoy listo!- No, no, no, ¡siempre debemos crecer en la fe!. ¡Crecer en la esperanza! ¡Crecer en el amor!

De este modo, nos damos cuenta de la grandeza, ¡de la plenitud de vida!, que Dios nos ha dado con Jesucristo.

-Por tanto, no somos fans de Jesucristo.
– Jesucristo, desde luego; ¡es nuestro modelo!.-Pero no el modelo que uno piensa, cuando por ejemplo: uno tiene algún un cantante, una estrella de cine, que decimos que somos fans, que es un favorito, pero sin embargo, no es necesariamente nuestro modelo.

En cambio, Jesucristo, sí. Jesucristo nos enseña

¡La plenitud de la vida cristiana!, y lo bonito que es vivir nuestra fe. Que no se queda únicamente en un conjunto de normas, de reglas.

No, sino que hay un trasfondo, que está inscrito en nuestros corazones, y que a veces por el pecado, no podemos seguir, no podemos ver, no podemos ver cuál es la verdad, no podemos ver cuál es la felicidad plena.

Y por esto, es importantísimo que miremos a Jesucristo, que le tratemos, que le conozcamos. Y entonces, no seremos fans de Jesucristo. Seremos, como decía San Josemaría, “otro Cristo”, “el mismo Cristo”.

Con decisión

Vamos a pedirle al Señor, que nos ayude en este camino hacia la santidad, hacia la plenitud de la vida cristiana, qué es la plenitud de la vida en Jesucristo.

Encontramos muchos obstáculos, externos y sobre todo los que tenemos cada uno, pensemos cada uno en ese defecto, en ese defecto dominante, y digámosle al Señor, ¡con decisión!.

Señor, yo quiero arrancar esto de mí, ¡ayúdame! Quiero arrancar, ¡quitar todas esas impurezas!, todas aquellas cositas, que no van en mi vida y que no permiten que yo me parezca más a Ti.

Que no permiten que yo sea verdaderamente un hijo de Dios, que no permiten que yo sea verdaderamente santo.

 


Citas Utilizadas

1Co 12, 31-13, 13;

Sal 32;

Lc 7, 31-35

Fiesta de San Cornelio,  Papa y San Cipriano, Obispo, Mártires

Recomendaciones

Estamos llamado a la santidad y al apostolado, – es decir-; que pensamos en aquellas almas que están a nuestro alrededor, que tenemos el deber; ¡por vocación!… de llevarlos a Dios.

 

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