< Regresar a Meditaciones

P. Federico

Escúchala

6 min

ESCUCHA LA MEDITACIÓN

¿YO IRÉ AL CIELO?

Madre mía, que tu Corazón Inmaculado sea mi refugio y el camino que me lleve hasta Dios. Te ofrezco el rezo del Rosario por todos nosotros los pecadores y en reparación por  nuestras faltas. Gracias Madre por Tu interseción.

NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

Hoy la Iglesia se viste de fiesta y en este mes de mayo, que está dedicado de una manera especial a santa María, celebramos una fiesta bastante importante: Fátima, La Virgen de Fátima.

Fátima, es mucho Fátima, es la conversión de Rusia, por la Consagración al Corazón Inmaculado de María, es el Milagro del Sol ante sesenta mil personas; es el atentado a san Juan Pablo II, 13 de mayo en 1981, del que este Papa Santo, después diría que fue la mano maternal de la Virgen María, la que guio la dirección de la bala y, aquella bala, ahora adorna una de las coronas de la imagen de Santa María en el Santuario de Fátima.

VIRGEN DE FATIMA

Y, esto, por no mencionar las conversiones interiores; esas que no se ven, pero que tanto se necesitan y que tienen lugar, muchas de ellas, en Fátima. Es que Fátima es mucho Fátima, si tú no lo has descubierto, pues hoy es un buen día para descubrirlo.

FÁTIMA ES MUCHO FÁTIMA

Era una humilde e ignorada aldea escondida en la Sierra del Aire, en el centro de Portugal y hoy es un nombre conocido en todo el mundo; porque ahí la Madre de Jesús, habló a tres niños: Lucía ya de 10 años; Francisco de ocho y Jacinta con 7. Apareció flotando en una nube, rodeada de una luz brillante y sosteniendo en sus manos un Rosario.

Era el 13 de mayo de 1917; se aparecía por primera vez y Lucía, sorprendida,  con los otros, le preguntó a la Señora de dónde era y Ella le respondió:“Yo soy del cielo”.

Y nosotros volteamos a ver a Nuestra Señora en estos 10 Minutos con Jesús, que también son con María y le decimos: “¿De dónde eres Madre mía? ¿De dónde eres? y llévame contigo o dime al menos cuál es el camino”; y Nuestra Madre nos responde también con el mensaje de Fátima: “Yo soy del Cielo y te diré cómo llegar al Cielo, te llevaré ahí…”.

¿IRÉ AL CIELO?

Lucía con una inquietud comprensible, le preguntó si ella iría al Cielo y la Señora le respondió: “Sí, sí irás”; imagínate qué consuelo escuchar eso de labios de Santa María;“Madre mía ¿iré al cielo? Si, si irás”. Luego le preguntó si Jacinta y Francisco irían también al cielo y la Señora le respondió: “También, pero Francisco tendrá que decir muchos Rosarios…”.  ¿Y nosotros? Porque Francisco murió con 11 años y era un pastorcito; en un pueblito perdido, wow, muchos Rosarios.

¿IRE A IR AL CIELO?

 Me recordaba  lo que pasó cuando san Josemaría se encontró por primera vez con Lucía, la vidente de Fátima, y le dijo: “Hermana Lucía, sí usted que recibió tantas gracias de Dios y yo que también recibo tantas gracia de Dios, no somos fieles, la hacemos buena, podemos no ir al Cielo, y la respuesta de la vidente fue: – También Yo he pensado en eso muchas veces”.

Y entonces, te pregunto a ti:  ¿Qué conciencia tenemos del pecado tú y yo o hasta dónde llega nuestro afán de reparación? porque hoy Francisco es san Francisco o sea que sus rezos y sus sacrificios le valieron la entrada directa al Cielo, pero, para nosotros esto es todavía tarea pendiente camino al Cielo.

ESE ES EL CAMINO 

La Señora en él dijo: “Sacrifiquense por los pecadores y repitan con frecuencia, especialmente cuando ustedes hagan un sacrificio por ellos: “Oh Jesús, es por amor a Ti, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos en contra del Inmaculado Corazón de María, reparación de los pecados, por los de los demás y por los nuestros, porque ese es camino al Cielo”.

Ella, es camino al Cielo; es más, la Virgen les dijo: “>Recen mucho y hagan sacrificios por los pecadores, pues muchas almas van al infierno por no tener quien se sacrifique y pida por ellas”. Que nosotros no permitamos que esto suceda, que seamos por tanto muy rezadores y muy generosos en el sacrificio.

Los niños fueron generosos, es cierto, al principio cuentan que rezaban el Rosario con trampa; el Ave María, en lugar de rezarla completa, simplemente decían Dios te Salve María y los otros responden Santa María, y con eso la daban por terminada, porque querían irse a jugar, eran niños, pero poco a poco fueron corrigiendo y llegaron a rezar muchos Rosarios y bien rezados.

REZAR EL ROSARIO

Tú y yo ¿Cuánto lo rezamos? ¿Cómo lo rezamos? o ¿Cuánto nos cuesta realizarlo? Porque la Virgen de Fátima es la Señora del Rosario. Ojalá sepamos complacerla con el rezo de esta oración tan querida por Ella.

dos noticias

Si no estamos acostumbrados o sentimos que nos parece como muy costoso, te puedes proponer empezar rezando un misterio del Rosario y después de un tiempo, rezas dos  misterios del Rosario y así hasta rezar el Rosario completo.

El Rosario, la oración y los sacrificios, los niños ofrecían muchos sacrificios: por el Papa, por los pecadores, en desagravio a Jesús y a María. Por ejemplo: no tomaban merienda; ofrecían el calor; pasaban horas sin tomar agua en pleno verano, que hace bastante calor ahí; sufrían voluntariamente el picor de las ortigas. Respondían las preguntas de cientos de curiosos, que al final termina cansando, cuando le preguntan mil veces la misma cosa, es más, se ataban una cuerda como una especie de lazo a la cintura, sobre eso se ponían la ropa; esa cuerda en la cintura les hacía daño, hasta que la Virgen les dijo que no se la pusieran por la noche, para que durmieran bien.

CON GENEROSIDAD

Y todo eso lo hacían con generosidad por amor, con mucha fe, para ayudar a Jesús a llevar la Cruz. Tú y yo ¿cuánto ofrecemos? y ¿qué propósitos tenemos de no ofender más a Jesús? Porque nos lo pide Su Madre. Hoy nos lo dice también la Virgen de Fátima a nosotros: “No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido…”

Queremos ir al Cielo, de eso me parece que no nos cabe duda, queremos ir al Cielo, que se nos grabe en el corazón el mensaje de Fátima: “Madre Nuestra, graba en nuestro corazón tu mensaje, no ofender más a Jesús; rezar por los pecadores; rezar el Rosario en honor a Tu Corazón Inmaculado, porque nosotros queremos llegar donde Tú estás. Como Lucía, nosotros también te lo pedimos”.

Ella lo escribe,  quería pedirle que nos llevara al Cielo y entonces cuenta que Tú le respondiste:“Sí, a Jacinta y a Francisco los llevaré pronto, pero tú te quedarás aquí algún tiempo más”.

NUNCA NOS DEJARÁS SOLOS

“Jesús quiere servirse de ti, para darme a conocer y amar; tal vez nos dice también eso a nosotros, nos queremos ir al Cielo, pero nos dice sí: pero todavía estarás aquí algún tiempo más… Y entonces Lucía y, nosotros tal vez con Lucía, le decimos: “¿Me quedaré aquí sola? No hija ¿Y tú sufres mucho? No te desanimes, yo nunca te dejaré; Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios”.

Y Madre Nuestra, nosotros escuchamos estas palabras de tus labios dirigidas a Lucía, pero las tomamos como dirigidas a nosotros. Danos esa seguridad de que no estamos solos y ayúdanos a no desanimarnos porque Tú nunca nos dejas, Tu Corazón Inmaculado que sea nuestro refugio y el camino que nos conduzca hasta Dios, a ese Cielo, donde queremos encontrarnos contigo.


Citas Utilizadas

Hch 11, 1-18

Sal 41 y 42

Jn 10, 1-10

Reflexiones

Madre mía, que tu Corazón Inmaculado sea mi refugio y el camino que me lleve hasta Dios. Te ofrezco el rezo del Rosario por todos nosotros los pecadores y en reparación por  nuestras faltas. Gracias Madre por Tu interseción.

Predicado por:

P. Federico

¿TE GUSTARÍA RECIBIR NUESTRAS MEDITACIONES?

¡Suscríbete a nuestros canales!


    Regresar al Blog
    Únete
    Suscríbete
    Donar