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P. Josemaría

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¡VIVEN!

Hoy celebramos el 4o. domingo de Cuaresma.  Llamado domingo Laetare. En la misa de hoy, el sacerdote se puede revestir con casulla rosada. Laetare quiere decir “alégrate” porque está cada vez más cerca la Resurrección de Jesús. Cuando los apóstoles fueron a anunciar al mundo entero que Cristo vive

LUZ ANTE OBSCURIDAD

En octubre de 1972, el avión en el que viajaban los integrantes de un equipo de rugby uruguayo se estrelló en los Andes.

Al cabo de unos días, los supervivientes comprendieron que la operación de rescate había sido abandonada, y los pasajeros dados por muertos -si querían sobrevivir- tendrían que arreglárselas con sus propios medios.

Bueno, estos sucesos reales inspiraron una película de hace 30 años protagonizada por Ethan Hawke titulada: “Viven”.

Yo recuerdo haberla visto cuando salió. Y el otro día, la volví a ver con algunas personas que yo creo que no habían nacido en aquel año 93, y sin embargo, les gustó mucho.

Porque en palabras de su productor, es una historia en que el instinto de supervivencia de unas personas, la solidaridad del ser humano, el trabajo en equipo y la hermandad del hombre en una situación límite, pueden ayudarle a sobreponerse a las circunstancias adversas.

¡ALÉGRATE!

Bueno hoy celebramos el cuarto domingo de Cuaresma llamado: Domingo Laetare.

En la misa de hoy, el sacerdote se puede revestir con casulla rosa, porque el padre quiere decir alégrate, porque está cada vez más cerca la Resurrección de Jesús cuando los apóstoles fueron a anunciar al mundo entero que Cristo vive.

Y el Evangelio de la misa, narra la curación de un hombre ciego de nacimiento. Sin embargo, en este ciego estamos cada uno de nosotros, porque la ceguera física en la Biblia es símbolo de ceguera espiritual.

Porque el pecado ciega nuestra conciencia y nos deja ciegos para poder vivir la vida feliz a la que Tú, Jesús, nos has llamado.

VIVEN,

Así que este hombre ciego de nacimiento, somos cada uno de nosotros. Eres tú y soy yo a los que Jesús nos está invitando a convertir en esta Cuaresma.

Porque todos los cristianos, somos conversos. Como me decía un amigo: “Somos gorditos que queremos estar en buena forma física”

¿Y qué es lo que hace Jesús al ver a este hombre? Bueno, pues narra el Evangelio que hace algo que te puede parecer raro, pero que sin embargo, es muy profundo: forma una pasta de barro hecha de la mezcla de la saliva de su boca, con un poco de tierra del suelo y se la unta en los ojos al ciego.

Y dice san Agustín, que la saliva de evoca la divinidad de Jesús y la tierra su humanidad.

Así que, esta pasta de barro es como un símbolo del mismo Cristo: Perfecto Dios y perfecto Hombre. Y que al contacto con los ojos de aquel hombre y de todo hombre, queda curado.

Y con este gesto, Jesús no solo lo cura, sino que además le comunica su propia vida.

LOS SACRAMENTOS SON ENCUENTROS

Pues esto que hace Jesús con el ciego, lo hace con nosotros en los sacramentos. 

Piensa por ejemplo, en el óleo santo, con el que es ungido el cuerpo del recién nacido que va a ser bautizado…

Pero piensa también en todos los demás sacramentos en los que Jesús nos da algo material: pan y vino convertidos en su Cuerpo y Sangre…

El agua del bautismo; los cuerpos de hombre y mujer que se van a casar en el sacramento del matrimonio; los pecados pronunciados del pecador arrepentido y absuelto en la confesión.

Todos los sacramentos son encuentros con la Persona Divina y Humana de Jesús.

Y en el encuentro Contigo Señor, comenzamos una vida nueva como el ciego que comienza a ver.

 El Evangelio continúa:

“Después de haber untado ese lodo de saliva y tierra figura de su misma constitución humana y divina, Jesús lo manda a lavarse a la piscina de Siloé, que significa enviado”

(Jn 9, 6-7).

y ahí va el hombre y se sumerge en las aguas de la piscina, a la que Jesús lo envió.

Es el Bautismo por lo que somos sumergidos en Cristo, el enviado del Padre.

EL CIEGO PUEDE VER LA LUZ

Y ahora el ciego puede ver, es un hombre nuevo, es la alegría de la salvación.

¡Vive! El ciego como cualquier persona que se convierte de una forma tan nueva, que el Evangelio sigue contando, que la gente de su pueblo no lo reconoce.

La verdad es que no es tan raro que no lo reconozcan, porque la conversión nos transforma tal grado, que el cambio no solo es interior, sino también físico y la gente no da crédito.

Dice la Evangelio:

«Que los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: ¿no es el que se sentaba a pedir?

Unos decían es él mismo. Otros decían que no es él pero se le parece.

El respondía: Yo soy»

(Jn 9, 8-10).

LA VERDAD

Aquí, San Juan evangelista, al que no se le escapa detalle, nos quiere hacer notar que la respuesta del que era ciego, es muy profunda porque decir: «Yo soy» es pronunciar el mismo nombre de Dios.

Como diciendo: —Yo soy Cristo. Recordando lo que Dios le dijo a Moisés, cuando éste le pregunta ahí en la zarza ardiendo: 

«Qué le digo al pueblo y le dice Dios: —Diles que te envía Yo soy el que soy y te envío.

Jesús mismo en el Evangelio continuamente lo dice: “Yo soy el Pan de Vida, Yo soy el Buen Pastor, Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.

Al decir: “Yo soy”, el antes ciego, ahora está diciendo soy un hombre nuevo, he sido hecho Dios, estoy Cristificado.

LUZ DEL MUNDO

Qué es lo que nos pasa a todos con los sacramentos, que llegamos a cristificarnos, de tal manera, que podemos decir lo que decía San Pablo:

«Ya no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí». 

Los fariseos están que no se la creen, han presenciado un milagro patente a sus ojos, pero como dice el dicho: “No hay peor ciego que el que no quiere ver” y se niegan a aceptar lo evidente.

Viven

Quiero contarte una de las mayores conversiones a la Iglesia, de una persona que en su tiempo fue llamado el rey del aborto, dice un artículo publicado en el año 96,

“Esta Primavera el doctor Nathanson, (así se llamaba este hombre), Bernard Nathanson estadounidense, de 69 años será bautizado dentro de la Iglesia Católica, el nuevo libro del doctor Nathanson, “La mano de Dios” detalla las razones de su conversión, que si no lo has leído te lo recomiendo muchísimo, “La mano de Dios”.

Nathanson llevaba implicado en el aborto desde el año 1945, cuando persuadió a su novia para que abortara al hijo de ambos.

Años más tarde entre un matrimonio y otro dejó embarazada a otra mujer y él mismo abortó al niño.

Durante un tiempo dirigió la mayor clínica abortista de Estados Unidos, hasta que con la llegada de los ultrasonidos, a comienzos de los años 70, Nathanson comienza a cuestionarse la moralidad del aborto.

Algo que podía ver moviéndose en el útero, poco a poco fue creciendo su rechazo del aborto.

Acabó uniéndose a los Pro Vida a principios de los años ochentas, con la película: “El grito silencioso” que él mismo mandó filmar.

Es la filmación por ultrasonido del aborto de un niño, que le hace finalmente, pues caer en cuenta, lo que había dentro del útero, que era un bebé moviéndose.

CONVERSIÓN PARA UNA VIDA CON LUZ

Esta conversión impresionante, le gana la animadversión de sus antiguos aliados abortistas, que también es como una actitud muy frecuente hoy en día en muchas personas que ante lo evidente, como puede ser el milagro de la vida en el seno de una madre, se niegan a aceptar.

Personas profundamente ciegas por el pecado que no solamente niegan lo evidente, sino que se molestan o incluso cancelan a quien opine de manera diferente.

Pues vamos a poner en manos de María a todos los conversos de esta Cuaresma, entre los que nos encontramos tú y yo .

También en algo muy concreto, para que tengamos el valor de resistir a esas personas que frente a nuestra conversión eran amigas, pero que eran más bien cómplices de nuestros pecados y que no lo van a aceptar tan fácil.

Primero, para que nosotros no perdamos la paz ni la alegría. Y después, para que también se conviertan y se unan a la Iglesia todas esas personas que se encuentran en pecado. 


Citas Utilizadas

1 Sm 16, 1.6-7 10-13

Sal 22

Ef 5, 8-14

Jm 9, 1-41

Reflexiones

Señor, ayúdame a no ser ciego espiritual y poder ver la vida feliz que es estar a tu lado.

Predicado por:

P. Josemaría

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