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P. Juan

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PERFUME DE MUJER

María de Betania, con su generosidad y audacia, nos da una pauta para vivir muy bien este Lunes Santo: romper mi frasco de perfume para ungir a Jesús antes de su sepultura.

Estamos en Betania en la casa de Marta, María y Lázaro.  Jesús ha resucitado a Lázaro, cosa que fue sabida por la gente, cosa que despertó un enorme agradecimiento en sus hermanas, en esa familia, “a quienes tanto querías y que tanto te querían.

Ellos te organizaron una cena, vino gente curiosa que quería verte, quería ver también a Lázaro, que andaban por ahí”.

Entonces María tiene este gesto de venir con un perfume muy caro que tenía una libra de nardo puro.

¿PARA QUÉ LO RESERVABA?

¿Quién sabe para qué lo guardaba? Quizá era un modo de conservar un bien, como un ahorro para alguna necesidad porque valía mucho -lo dirá después Judas-, que hace un cálculo de 300 denarios.  Había que ganar el jornal de 300 días para tener ese perfume.

“María, probablemente, con esa intuición femenina y también la audacia del amor, se da cuenta de que ya no te van a tener entre ellos por mucho tiempo, Jesús, y te prepararon esta cena.»

“Ella viene con su perfume que te lo quiere ofrecer entero, que no quede nada.  Mientras María servía y Lázaro también estaba a la mesa, María toma ese perfume y unge Jesús tus pies, los enjuga con su cabellera, se llena toda la casa del aroma del perfume.

LO UNGIÓ PARA SU SEPULTURA

“Vos mismo, Señor, sos quien explica lo que ella todavía, de una manera incierta, está intuyendo y que la mueve a tener esa manifestación de amor; te ungió para tu sepultura”.

Ante la queja de Judas:

“¿Por qué no se vende este perfume?”

(Jn 12, 5).

“¡Déjenla! Lo tenía guardado para mi sepultura”

(Jn 12, 7).

“Estamos ya en la Semana Santa, tenemos un deseo Señor de acompañarte.  Venimos preparándonos para estos días y lo que más querríamos y te lo pedimos ahora Jesús, es estar cerca de Vos.»

EL DÍA DE LA UNCIÓN

Nos puede ayudar mucho acompañarte, a tenerte presente día a día en estos sucesos que nos relata la Liturgia.

“Hoy, este Lunes Santo, es el día de la unción, cuando María te unge con ese perfume.  Tiene ese acto de tanta generosidad, de tanto cariño, de despedida en el que quiere expresarte su amor, su pena porque ya no vas a estar.»

Nos da una gran lección que nos puede ayudar para hoy, pensar en algún detalle o en algo más grande: que yo hoy Señor te pueda también ungir, pueda romper mi frasco de perfume, te pueda regalar algo, pueda mostrarte mi cariño, mi generosidad.

¿QUÉ PUEDO HACER?

perfume

“Podemos pensar: ¿Qué voy a hacer? ¿Qué puedo hacer hoy yo Señor? ¿Cuál es mi intuición, mi audacia y mi creatividad para no perderme la oportunidad de mostrarte en estos días mi cariño?”

Y, en concreto, hoy puede ser que el Espíritu Santo nos inspire.  Le podemos pedir ahora a la misma María de Betania, que estará ya para siempre junto a Cristo, como están los santos, tan feliz y pueda interceder por nosotros.

Ella, que nos dio este ejemplo, le podemos pedir: María, ayudame a mí a tener esa generosidad hoy.  ¿Qué podría ofrecerle yo a Jesús?

Vos fuiste audaz, no dejaste pasar la oportunidad.  Podrías haber tenido tantas excusas para no ir a hacer allí un papel llamando la atención: “¿A ver qué van a decir?”

JESÚS LA DEFIENDE

De hecho, despertó críticas esa actitud tan buena y, sin embargo, es el mismo Jesús que te defiende.

“Señor, María te encontró en su propia casa.  Fuiste ahí el invitado, te ofrecieron esa cena, y yo ¿Dónde te voy a encontrar hoy Señor? Te tendré que ir a buscar en un Sagrario, en la Eucaristía.»

“Te encontraré en alguna persona con la que pueda tener hoy un gesto de reconciliación, de servicio, de amistad, porque Vos nos decís que hasta en el más pequeño estás presente.»

“¿Cuál será, Señor, mi acto de generosidad? ¿Qué puedo regalarte en esta oportunidad que me das en la Semana Santa?”

ACTO DE GENEROSIDAD

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Leía, durante el tiempo de la pandemia -cuando la situación era más grave, en esas primeras olas en las que murió tanta gente-, que en un pueblito de Italia, un sacerdote que se contagió de coronavirus fue llevado al hospital.

Sus feligreses, al ver que estaba grave, que necesitaba un respirador y ya no alcanzaban los que había donde lo habían internado, hicieron una colecta para conseguirle uno, que efectivamente le vino muy bien.

Pero no lo usó mucho tiempo, porque se enteró de que había una persona joven que había sido ingresada también, y que lo necesitaba, y él quiso cederlo, sabiendo que corría riesgo.  Él murió y aquel joven, no.

Tuvo esa generosidad, esa oportunidad de dar algo muy valioso en ese momento.

MOSTRAR CARIÑO AL SEÑOR

“Quizás no es algo así, Señor, lo que nos estás pidiendo, lo que por ahí te podemos sorprender con algún regalo, con algo que te muestre nuestro cariño.

“Pero nos inspira esta generosidad de María, de tanta gente que vemos o a veces nos enteramos después, porque lo hacen de manera escondida; que sabe ser generosa, que no quiere dejar de mostrarte, Señor, su cariño.

“Queremos acompañarte día a día en la Semana Santa y hoy puede ser eso: el día un poco de despedida, un poco de mostrarte, Señor, cariño, antes de que nos faltes”.

Nos va a faltar Jesús.  En realidad, está siempre a nuestro lado, pero durante la Semana Santa, después del Viernes Santo, ya no tenemos a Jesús en la Eucaristía.  Está como ese silencio hasta la Pascua.

UN DÍA PARA REGALARLE ALGO AL SEÑOR

“Entonces hoy podría ser un buen día para, mientras estés conmigo, mientras estés con nosotros, me sirve de excusa, Señor, para regalarte algo, para darte ese perfume, quizás, de la caridad hacia el prójimo.

“Podemos pensar ahora: ¿A quién podría mostrarle cariño, Señor, queriendo dártelo a Vos? Sabiendo que Vos lo recibís en ese prójimo”.

¿Qué acto de desprendimiento, de algo que valoro? Por ahí es mi tiempo, algo material….

“Que no nos pasen estos días tan ricos, tan oportunos Señor, para estar a tu lado.  Que no se nos pasen las oportunidades, aunque haya obstáculos como las presentaba ahí Judas que calcula, que le parece un disparate, que no le parece bien esa generosidad.

“Que no nos movamos solo por motivos humanos, sino por motivos sobrenaturales.  Por la fe, la fe que enciende nuestro amor, nuestra capacidad, Señor, de mostrarte cariño.»

“Nuestra Madre aprovecharía tantas ocasiones para mostrarte, Jesús, su cercanía, su cariño.  Que ella nos ayude en esta Semana Santa a hacerlo también: acompañarte día a día, en particular hoy, rompiendo nuestro frasco de alabastro para darte el mejor perfume”.


Citas Utilizadas

Is 42, 1-7

Sal 26

Jn 12, 1-11

Reflexiones

Señor, que no nos movamos solo por motivos humanos, sino por motivos sobrenaturales.  Por la fe, la fe que enciende nuestro amor, nuestra capacidad Señor de mostrarte cariño.

Predicado por:

P. Juan

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