LA ORACIÓN, FUERZA DE LOS HIJOS DE DIOS

Desde antiguo, Dios nos había prometido enviar a su Hijo, el Verbo, para cumplir ese deseo, ese encargo, que es nuestra redención. Tenemos, por tanto, a Jesucristo que intercede por nosotros, de allí que nos haya dejado ese ejemplo de oración que es el Padre Nuestro, para que sepamos que un hijo de Dios lo puede todo con la fuerza de la oración.

PREPARANDONOS PARA RECORRER EL CAMINO

Ahora que hemos comenzado el tiempo de Cuaresma, nos preparamos para recorrer este camino como lo señalaba el Papa Francisco en el miércoles de ceniza. Un camino para volver a Dios y, desde luego, nos dirigimos hacia la celebración de los misterios centrales de nuestra fe. 

Y Señor ¡qué rápido pasa el tiempo! Porque parece que era hace unos meses, unas semanas que hemos vivido la Semana Santa.  Creo que a todos nos tocó vivir una Semana Santa distinta por todas las restricciones por la pandemia. 

APROVECHAR EN ESTE TIEMPO

Ahora estamos otra vez en la Cuaresma y un consejo que nos puede servir, es aprovechar las lecturas y las oraciones de la Santa Misa que, en este tiempo son especiales, por supuesto, pero además tienen un color, una temática, especiales, preciosos, muy profundos… 

Todas ellas, esas lecturas, esas oraciones, giran en torno a Jesucristo, a la obra de la Redención. Por eso, quería aprovechar para hacer nuestro rato de oración, para hablar contigo Jesús, la primera lectura de la misa de hoy. Que es del profeta Isaías.

Dice:  

Esto dice el Señor:

“Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca. No volverá a mí vacía sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo” .

(Is 55,10-1)

 Cuando leía esto, “así será mi palabra” uno puede pensar, inmediatamente, en el Verbo de Dios que se hace carne, como pronunciamos en el Ángelus cada día.

JESUCRISTO NOS HA GANADO LA REDENCIÓN

En efecto, esto sucedió, esto que ya Isaías lo había profetizado unos  muchos años atrás de la venida de nuestro Señor, pues lo encontramos hecho realidad con el nacimiento de Jesucristo.

 Jesús, Dios, se hace Hombre, el Verbo se hace Hombre. Sale de este modo de la intimidad, de la Divinidad y toma nuestra carne mortal y no vuelve vacía, porque Jesucristo nos ha ganado la Redención.

“Hemos sido comprados a un precio”.

(1Cor 6,20)

dice San Pablo.

Y cumplirá ese deseo y ese encargo; ese encargo de Dios Padre y es: salvarnos.

ES UNA ESPERA, UNA ESPERANZA

Por eso la Cuaresma, que se caracteriza por el color morado, que se puede decir que es un color triste, no es un tiempo simplemente de tristeza; hemos empezado con el ayuno, con la abstinencia y no significa “bueno, ahora si ya nos ponemos serios, nos ponemos tristes”. 

Algunos hemos tenido la oportunidad de tener la imposición de la ceniza.  Sin embargo no es tristeza solamente, no es únicamente ayuno y poner cara de sufridos, es una espera, hay esperanza. Porque en efecto, esa palabra del Padre, que es Jesucristo hecho hombre, no ha vuelto vacía, sino que ha cumplido ese encargo. Y esto nos debe dar alegría, por eso los cristianos nos caracterizamos por el signo de la Cruz. 

LA CRUZ, NUESTRO SIMBOLO

La Cruz, que en un momento era un signo, más que un signo, era un instrumento de tortura. Es como decir: una guillotina, una silla eléctrica, una inyección letal, una cosa terrible para ejecutar a una persona. Que era motivo de escándalo, porque era algo vergonzoso: 

“maldito el que pende de un madero” (Gal 3,13) dicen las Sagradas Escrituras.

Dios, con su lógica divina lo transforma, porque en la Cruz, hemos sido salvados. Por eso nuestra esperanza, es una esperanza que tiene un nombre, que es Jesucristo.  “Esa palabra que sale de mi boca”  dice el profeta Isaías haciendo de mensajero de Dios “y no volverá a mí vacía sino que cumplirá mi deseo y  llevará a cabo mi encargo”.

PADRE NUESTRO 

Por eso, es importante que todo se lo pidamos a Dios a través de Jesucristo.  Él que nos ha redimido, Él que nos ha salvado, también nos ha enseñado cómo dirigirnos a Dios. Y por eso en el Evangelio de San Mateo de hoy, se nos presenta el Padre Nuestro, ese modelo de oración .

Porque nos hace ver la confianza que un hijo de Dios debe tener en Dios, en su Padre justamente. En ese Padre que no defrauda jamás. Porque, de hecho, con esta profecía de Isaías vemos cómo Dios cumple con Su palabra, Dios no abandona ese encargo, ese deseo de que todos nos salvemos, de que todos podamos volver a Él, lo ha cumplido.  

Y al mismo tiempo, Tú, Dios mío, respetas la libertad de todos nosotros. Porque no se trata de: » bueno, ya está, ya hemos sido salvados, ahora vive tranquilo” pues sí, uno tiene libertad, uno puede equivocarse, puede pecar  y pecamos Señor.  Y por eso mismo, Tú Señor, nos has dejado todos esos medios para que podamos volver a Ti.

LA ORACIÓN

Y uno de esos grandes medios, es la oración.  La oración, es muy poderosa.  Nuestro Señor nos lo ha dicho también, que todo lo que le pidamos al Padre en Su nombre nos lo va a conceder. Tal vez uno puede pensar : “bueno, yo le he pedido muchas cosas a Dios y no me las ha concedido”, bueno tal vez habría que pensar  ¿cuánto hemos rezado? o si es que hay fe o si nuestra fe es suficientemente grande para pensar que Dios nos lo va a dar o a veces tendremos que esperar un poquito .

Es verdad que nuestra generación, es una generación que está muy acostumbrada a las cosas rápidas; que, por ejemplo: que con un click,  con tu celular, entras a tu aplicación y a los pocos minutos ya este lista tu pizza , tu hamburguesa; o comprar algo o un mensaje.  Antes pues, para mandar un mensaje tomaba tiempo; lo mandabas por correo: se escribía, le ponías el sello y lo dejabas en el buzón y a ver si la otra persona lo recibía y luego te respondía.  

Ahora no; es más, ahora nos podemos impacientar porque la otra persona nos ha dejado en “visto”;  le mandamos un Whatsapp y de pronto vimos que la persona ha visto el mensaje pero no me responde:  ¿qué le pasa, por qué no me responde?  queremos que nos respondan ¡ya, ahora mismo!.

 

DIOS NOS ESCUCHA

En la oración no sucede lo mismo, en el sentido de que Dios sí nos escucha, es inmediata, la conexión es buenísima, allí no hay necesidad de buscar un plan de datos de 50, 100, 200 Megabytes por segundo, es inmediato. 

Sin embargo, a veces el Señor quiere que esperemos un poquito; a veces querrá que crezcamos en fe; a veces hay cosas que Dios, que tiene todo el panorama de nuestra vida, sabe que eso no nos conviene o nos depara cosas mayores.

CONFIAR EN NUESTRO PADRE

En todo esto, es importante que sepamos confiar en Dios como hijos. Esa es una buena idea también que nos puede servir en nuestra vida, es sentirnos, en primer lugar, sabernos y sentirnos hijos de Dios, hijos. 

 A veces, uno quiere ser autónomo e independiente. Todos somos hijos nacidos de unos padres (por supuesto) y, aunque ya seamos mayores de edad, trabajemos, incluso fundamos nuestras propias familias, siempre seguiremos siendo hijos.  

 La actitud de un hijo es la que confía en sus padres, que respeta a sus padres, pero sobre todo, es la confianza.  Uno no espera que nuestros padres nos traicionen (por supuesto todos somos, nos podemos equivocar).

 Dios es Padre, Dios no defrauda.  Y es justamente la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Desde la Concepción de Jesucristo hasta su Ascensión a los Cielos, es una gran garantía de que Dios no nos deja.

De que Tú nos amas Señor y que no dejaras que nos perdamos; al mismo tiempo respetarás nuestra libertad.

ACUDIR SIEMPRE A LA ORACIÓN

Pues que acudamos siempre a la oración, como hemos hecho ahora.  

Ahora,  seguramente, habrás sacado muchas ideas, habrás visto algunas cosas para mejorar, ahora puedes seguir con tu oración y le habrás pedido tantas intenciones que tienes para ti y para otras personas, para tu familia.

Vamos a hacerlo todos los días, para importunar al Señor, no dejarle tranquilo una y otra vez, como un niño pequeño que están allí, que quieren que su papá le compre algo. Pues así tenemos que ser tú y yo con Dios, hasta que lo consigamos.

 Si queremos una ayudadita pequeña, vayamos a María Santísima, así como las Bodas de Caná, que va e intercede por esos esposos.

 


Citas Utilizadas

Is 55, 10-11

Sal 33

Mt 6, 7-15

Gal 3,13

1Cor 6,20

Reflexiones

Señor que acuda a esa cita diaria contigo, la oración, en donde Tú me recibes con tanto amor.

 

Predicado por:

Ricardo

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  1. Gladys dice:

    Yo he vivido el testimonio de la oración!! Hermosa y verdadera conexión con el Padre a través de mi hermano Jesús

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