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P. Neptalí

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6 min

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LA CONFESIÓN DE PEDRO

Hoy también el Señor nos pregunta: ¿Quién soy Yo para ti?

“Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?”  Ellos contestaron: “Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. “Él les preguntó: “Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo?” Pedro tomó la palabra y dijo: “El Cristo de Dios.”

Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: “El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día”

(Lc 9, 18-22).

Este es un momento significativo del camino del Señor, de su paso por la tierra, que les pregunte a los discípulos… ¿Qué piensa la gente que es Él?

La gente buena ya había visto al Señor, lo apreciaban, lo consideraban un gran profeta, pero aún no eran muy conscientes de la verdadera identidad del Señor.

PEDRO RESPONDE POR LOS DOCE

Pero decir que Él era el Mesías, el hijo de Dios, enviado por el Padre para la salvación de todos …y luego les pregunta a ellos eso en directo: ¿Cómo lo consideran ellos mismos a Él?

Y es entonces que Pedro responde en el nombre de los doce, con una confesión de fe que se diferencia, de forma sustancial, de la opinión que la gente tiene sobre Jesús y afirma: en efecto, “Tú eres él Cristo de Dios”. Cristo que significa ungido, es un nombre de honor, de oficio.

CRISTO: «UNGIDO»

En el Antiguo Testamento se ungía a los sacerdotes, se ungía también a los reyes, a quienes había mandado Dios que se ungiesen por la dignidad de su cargo; también hubo costumbre de ungir a los profetas, en cuanto que eran intérpretes e intermediarios de Dios.

Pero al venir al mundo Jesucristo, nuestro Salvador, recibió el listado de las obligaciones de los tres oficios:

  • Sacerdote,
  • Rey
  • Profeta.
Jesús 10 Minutos con Jesús Al

De esta manera, Jesús comprueba externamente (porque Él ya lo sabía) que los doce apóstoles y en particular Pedro, habían recibido el don de la fe. Puede pensar uno entonces, ¿de dónde nace este acto de fe?

Evidentemente, nace de la gracia, pero nos detendremos en el inicio del pasaje del Evangelio, donde notamos que la confesión de Pedro está vinculada con un momento de oración:

“Jesús estaba a solas y sus discípulos estaban con Él”

Dice el Papa Benedicto XVI que:

“Los discípulos son incluidos en el ser y en el hablar absolutamente único de Jesús con el Padre, que lo acompañaban en su oración y por eso se les concede a ellos ver al Señor en lo íntimo de su conversión de Hijo; se les concede ver lo que otros no ven…”

Se les concede estar con Él en oración y por ello han adquirido un conocimiento que va más allá de las opiniones de las gentes, alcanzando esa identidad profunda con Jesús, esa verdad.

TRATARTE DE TÚ A TÚ

“Una vez que Jesús está orando solo”

Así empieza el principio del pasaje, los discípulos quedan incluidos en este “estar solo”, en su reservadísimo estar con el Padre. Se les concede verlo como, aquel que habla con el Padre, cara a cara, del que habla de tú a tú.

HACER ORACIÓN

 

Como consecuencia se les concede verlo en lo íntimo de su ser, en ese punto del que provienen todas sus palabras, sus acciones, su autoridad. Ellos pueden ver entonces, precisamente, lo que la gente no puede ver y esta visión les permite tener ese conocimiento que va más allá.

Y de esa forma entonces se deriva la fe, en Jesús adherido a su fe, su confesión y sobre esto te podrán después aquellos apóstoles, con Pedro la cabeza, a edificar la Iglesia.

Aquí se nos da una indicación bien precisa para nuestra vida: nuestra misión en la oración.  Estamos llamados a redescubrir ese rostro siempre nuevo del señor, ese ser auténtico, también  descubrir  nuestra misión,  pues  solamente quien tiene esa relación íntima con el Señor, puede ser tomado por Él y podemos entonces llevarlo a los demás y por eso podemos ser enviados.

LA ORACIÓN, UN TRATO ÍNTIMO CON EL SEÑOR

Por eso hacemos oración a diario, por eso me escuchas aquí en estos “10 minutos con Jesús”, porque queremos tener más intimidad con el Señor, que no depende de lo que yo te diga aquí, sino lo que el Espíritu Santo te diga de estas palabras que yo te estoy diciendo.

También hoy existe evidentemente la opinión de la gente que ha conocido a Cristo de alguna manera y quizá hasta lo han estudiado científicamente, pero que no lo han encontrado personalmente.  Está claro que no pueden sin oración… sin ese trato íntimo con el señor.

La realidad infinita de Dios no la podemos reflejar, porque nosotros tenemos la variable de que la mente humana es limitada y es finita y por eso, solamente con la razón humana haríamos una traducción parcial de lo divino, limitada además siempre con el contexto del tiempo y el espacio.

LA RESPUESTA DE PEDRO, CONFESIÓN DE FE

Estamos llamados a hacer de la respuesta de Pedro, también nuestra respuesta… profesando con alegría que Jesús es el Hijo de Dios, la palabra eterna del Padre que se ha hecho Hombre para redimir a la humanidad, derramando en ella, esa abundancia de su Misericordia Divina.

El Señor pone siempre al lado de esta afirmación, en los demás Evangelios (al igual que en este), el anuncio anticipado del misterio Pascual de su Cruz y Resurrección.

“El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, como de los sacerdotes, letrados, ejecutados y resucitado al tercer día”.

Y bien pareciera que ambos tipos de confesión van unidos y que cada uno queda incompleto y, en el fondo, incomprensible sin el otro.

La mera afirmación de lo que ha ocurrido en la historia de la salvación, queda sin su profunda esencia, si no queda claro que: aquel que ahí ha sufrido en la Cruz es el Hijo del Dios vivo.  Es ese Cristo, el ungido, que es igual a Dios, que se despojó a sí mismo, que tomó la condición de siervo bajándose hasta la muerte y una muerte de Cruz, como dice San Pablo.

En ese sentido hay una estrecha relación entre la confesión de Pedro y las enseñanzas del Señor sobre su Cruz que ofrece a los discípulos y nos ofrece a nosotros también, pues son la totalidad y lo esencial de la fe cristiana.

EL SEÑOR VA DELANTE DE NOSOTROS

Los cristianos tenemos siempre que volver una y otra vez a ser enseñados, instruidos continuamente a lo largo de los siglos y también hoy.  Por eso Jesús, para que seamos conscientes de que el camino a lo largo de todas las generaciones, no es el camino de la gloria, ni del poder terrenal, sino el camino de la Cruz.

Y el Señor va delante de nosotros, nos guía por ese camino, en Él está nuestra alegría, ahí está nuestra fecundidad de ir con Jesús.Ángel

Lo sabemos también por experiencia propia, no son ni fecundas, ni mucho menos nos alegran, pues dejan siempre un gusto de tristeza al final.

“Cuando caminamos sin la Cruz, cuando edificamos sin la Cruz y cuando confesamos un Cristo sin la Cruz… no somos discípulos del señor: somos mundanos, somos obispos, sacerdotes, cardenales, papas, pero no discípulos del Señor”.

Esto nos lo decía el Papa Francisco, después del primer día de haber sido elegido Papa.

Que unidos a la profesión de Pedro en la fe y confiados como siempre en la Virgen… hoy, nos hagas sacar propósitos concretos para acudir sin falta al encuentro íntimo con Dios en nuestra oración personal.


Citas Utilizadas

Qo 3, 1-11; 

Sal 143; 

Lc 9, 18-22

Reflexiones

Señor, que unidos a la profesión de Pedro en la fe y confiados como siempre en la Virgen… hoy, nos hagas sacar propósitos concretos para acudir sin falta al encuentro íntimo con Dios en nuestra oración personal.

Predicado por:

P. Neptalí

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