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P. Juan

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DIVINA MISERICORDIA

Un domingo lleno de luz y fuerza de Dios. Domingo de la Divina Misericordia y día de Cuasimodo

Aquí en Chile (quizá en otros lugares también, no lo sé), hay una tradición de hace mucho tiempo, bonita… Un día, como hoy, el domingo siguiente al domingo de Pascua, la tradición del “Cuasimodo” se llama.

Muchas veces, acompañando al Señor, sobre todo en sectores más rurales, más agrícolas, en la ciudades también, pero sobre todo en sectores más rurales, va algún sacerdote llevando al Señor, llevando la comunión a los enfermos a su casa.

Y muchas veces van en una carroza, acompañada por muchos jinetes, mucha gente a caballo y gente con pañuelos en su cabezas; acompañando, escoltando al Señor. Y se va pasando por las calles de los pueblos, se va pasando por los caminos rurales, si es el caso; y entrando con cariño, con atención a las casas, llevando al Señor.

Es una tradición muy bonita. Y se llama así: “cuasimodo” porque hoy, en la antífona, en castellano es: “como niños recién nacidos”. Es un texto de la Sagrada Escritura, es como: estando como niños recién nacidos, buscar la leche del espíritu de alimento que nos hace crecer.

Eso en latín, las primeras palabras son: quasi = modo; geniti =  infantes; o sea: como el modo de niños recién nacidos. Por eso, «quasi modo geniti infantis…»

EL TRATO CON DIOS

Hay una homilía de san Josemaría muy bonita, que ayuda a conocer, a manifestar cariño a nuestro Señor; una homilía que se llama: “El trato con Dios”. Está en una colección de homilías que se llama “Amigos de Dios”. Es re fácil encontrarlo en internet, la homilía se llama: “El trato con Dios”. (Amigos de Dios, Capítulo 9)

Se trata de esto, de ser verdaderamente hijos cariñosos de Dios y saber cómo tratarlo, cómo darle cariño, cómo manifestarle cariño, cómo comportarnos con Él, muy afectuosamente.

En esa homilía, san Josemaría usa mucho estas palabras: como niño recién nacido, «quasi modo geniti infantes”. Qué ganas de tratar a Jesús en la Eucaristía, ya que el quasi modo está relacionado con la Eucaristía, ¡qué ganas de tratarle!

Quizá se lo puedes decir tú ahora que estamos -no sólo yo hablando y tú oyendo-, sino estamos tratando tú y yo de rezar, ¿verdad?

COMO NIÑOS

Ahora que estamos rezando, estos diez minutos que estamos con Jesús, le podemos decir: “Oye Jesús, yo quisiera de verdad tratarte como los niños de Primera Comunión, como las niñitas de Primera Comunión; como yo, cuando te recibí, cuando me preparaba para recibirte por primera vez”.

Tal vez nos pueda servir este recuerdo, ¡bonito recuerdo! Bonito para nosotros, bonito para El Señor. Y ahora, una petición a Jesús: “Jesús yo quisiera recibirte, así: como un niño, como una niñita de Primera Comunión”.

COMUNIÓN ESPIRITUAL

Podemos hacer una comunión espiritual, diciéndole al Señor: “no solamente como un niño sino, como la Virgen, quisiera recibirte, como los santos Señor, yo quisiera recibirte”.

Tal vez conoces esa oración, la podemos decir, yo la rezo ahora, tú también la puedes ir rezando, diciéndosela a Jesús, sinceramente:

“Yo quisiera Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que te recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y el fervor de los santos”.

Una comunión espiritual, es el deseo de recibir al Señor.

AL LADO DE DIOS

En esa homilía, sobre el trato con Dios, el ser cariñosos con Dios, quasi modo geniti infantes, como niños recién nacidos, dice lo siguiente san Josemaría, (nos puede servir ahora para rezar también), hablando, así como de sabernos niños pequeños y de saber lo bueno que es Dios: “es así que es una manifestación de ciencia matemática…”, como de saber matemáticas; a eso se refiere san Josemaría.

Esto sí que es saber matemáticas, dice. Juega un poquito con esta imagen, mira lo que dice:

“Reconocer que somos un cero a la izquierda… Pero nuestro padre Dios nos ama a cada uno tal como somos; ¡tal como somos!”

Amigos de Dios

Nosotros somos un cero; somos tan, tan frágiles y tan, como nos decían al inicio de la cuaresma, polvo y al polvo vamos a volver. Somos un cero, pero nos quiere tanto el Señor, “me quieres tanto Señor”, que por eso el Señor se pone, por decirlo así, a mi izquierda y entonces la cifra, siendo nosotros un cero, pero con el Señor a la izquierda, entonces es una cifra fantástica.

Y cuenta su experiencia san Josemaría y dice:

“yo -y no soy más que un pobre hombre- os quiero a cada uno cómo sois; ¡imaginaos cómo será el amor de Dios!, con tal que luchemos, con tal que nos empeñemos en poner la vida en la línea de nuestra conciencia, bien formada”.

Amigos de Dios, Capitulo 9, P.148

SER VALIENTES

Sí, es verdad, poniendo el empeño, siendo sinceros, con nosotros mismos, siendo realistas y queriendo mejorar, queriendo tratar al Señor con cariño, queriendo tratar a los demás con más cariño, ¡queriendo! Esos son propósitos buenos que se puedan aterrizar de alguna manera.

“Señor yo quisiera quererte mejor. Dime cómo” o ya sabemos perfectamente cómo… “Señor ayúdame a quererte de esa manera” o “Señor ayúdame”, se lo puedes decir tú también ahora que estamos rezando…: “Señor ayúdame a tratar a los demás, a los que tengo cerca, a la gente real, que tengo realmente cerca; Señor ayúdame a tratarlos con cariño”.

“Ayúdame Señor, muéstrame cómo”, quizá puede ser nuestra petición o tal vez es otra la petición. Tal vez le decimos al Señor: “Señor ya sé cómo podría ser, pero me falta la fuerza, dámela, ¡ayúdame!”.

DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA

Hoy, es este domingo de quasi modo y que cariño tan grande le tenía san Juan Pablo II a esta fiesta: Domingo de la Divina Misericordia y esto también vale la pena que lo profundicemos, que lo ahondemos.

Pensaba que nos puede servir la oración colecta de la misa de hoy, es una oración, la vamos a rezar ahora. Nos dirigimos al Señor, le decimos:

“Dios de misericordia infinita, que reanimas con el retorno anual de las fiestas de Pascua la fe del pueblo a Ti consagrado, acrecienta en nosotros los dones de Tu gracia, para que todos comprendan mejor que el bautismo nos ha purificado, que el Espíritu nos ha hecho renacer y que la sangre nos ha redimido”.

Le damos gracias al Señor, se lo volvemos a decir ahora, por cómo reanima en nosotros el don de la fe con la Pascua. Le damos gracias al Señor por eso; nos damos cuenta cómo el Señor reanima nuestra fe.

Luego, la petición que le hacemos es: “acrecienta en nosotros Tu gracia, acrecienta en nosotros Tu gracia, para que yo me dé cuenta, para que yo comprenda mejor: ¿Qué bautismo me ha purificado? ¿Qué Espíritu? El Espíritu de Dios, el Espíritu Santo. ¿Qué Espíritu me ha hecho renacer? ¿Qué Sangre me ha redimido?

Esta comprensión está llena de esperanza, este percibir cómo es la Misericordia de Dios, ¿cómo ha sido?  ¿Cómo es la Divina Misericordia en nosotros? ¿Cómo es la Divina Misericordia? Es muestra maravillosa del Bautismo que nos ha dado el Espíritu, que nos ha concedido la sangre de Jesús que nos ha redimido.

Esta muestra de la Divina Misericordia, le pedimos al Señor que nos dé Su ayuda, Su gracia, para comprenderlo, para disfrutarlo, para apoyarnos más allí, como hijos de Dios.

SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO

Hoy también se lee en la Santa Misa ese Evangelio fantástico: la aparición de Jesús a los ocho días y está Tomás (hoy si está Tomás…) Y Tomás reacciona con esas palabras que tantas veces usamos para comenzar nuestra oración, las hemos usado hace unos minutitos, este:

“Señor mío y Dios mío”.

(Jn 20, 28)

Quizá es una oración bonita, una jaculatoria rápida, como una flecha para hoy día levantar muchas veces el corazón hacia el Señor, para rezar muchas veces:

“Señor mío y Dios mío”.

Le estamos diciendo: “Tú eres mi Señor, en Tus manos está mi vida, Tú eres mi Señor; y luego: Señor mío y Dios mío”. Qué fantástico acto de fe, de cariño, de esperanza.

Vamos a pedirle al Señor, sobre todo a través de san José, a través de la Virgen, que nos asomemos al corazón misericordioso de Dios, como niños recién nacidos y buscar la leche del Espíritu. ¿Dónde? En la Eucaristía (¡ojalá podamos!), en la oración, en la formación también. Necesitamos formarnos: tener luz, tener sal para darle a los demás.


Citas Utilizadas

Hch 4, 32-35

Sal 117

1Jn 5, 1-6

Jn 20,19-31

Amigos de Dios Capitulo 9, P.148

Reflexiones

Señor, ten piedad y misericordia de nosotros…

Predicado por:

P. Juan

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  1. Mary De garrido dice:

    Maravilloso me siento cada día más unida a Jesús : conociendo y aprendiendo cómo establecer una relación con más intimidad con con Dios !🙏🏻🙏🏻🙏🏻🎼gracias

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