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Padre Javier

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PARÁBOLA DE LOS TALENTOS

Descubrir cuáles son nuestros talentos, propósitos en la vida para sacar máximo rendimiento.

COMPARTIR CON DIOS

En estos 10 minutos con Jesús que tanto bien nos hace siempre, este rato de oración en el cual intentamos hablar con Jesús, ponernos en comunicación y contarle nuestras penas, nuestras alegrías, nuestras necesidades. Qué es lo que nos pasa. De qué tenemos especial necesidad hoy. Cuáles son nuestras preocupaciones. Cuáles son nuestros miedos. 

Jesús quiere que le abramos el corazón, que le compartamos todo eso. Como Él no hay nadie más cercano, ni más interesado en nuestros problemas, ni en nuestras cosas, como Jesucristo. Jesucristo es siempre el que más se interesa. Dios es quien más se interesa por nosotros.

Las Tres Personas de la Santísima Trinidad están totalmente interesadas en todo lo que nos pasa, hasta en las cosas más pequeñas: si tenemos una dolencia o no, si tenemos que ir al dentista o no… en todo, todo, todo.

Todo lo que nos pasa les interesa mucho más que a cualquier persona en la tierra. Si estas cosas le interesan a nuestros padres, a la esposa, al esposo, a los hijos, a un buen amigo, a un hermano… ¿Cómo no le va a interesar muchísimo más a Dios? Por eso en este rato de oración procuremos hablar con Jesús y decirle: Me preocupa esto Señor. Hoy me preocupa esto, y te pido que te ocupes Vos. Que me ayudes. Que me des una mano. ¡Que me hagas entender y que me des fuerza!

LOS TALENTOS

los talentos

En el Evangelio hay una parábola, eso que tanto le gustaba a Jesús, poner ejemplos, y dice:

“Un hombre que al marcharse de su tierra llamó a sus servidores y les entregó sus bienes. A uno le dio cinco talentos de plata, a otro dos y a otro uno sólo: a cada uno según su capacidad; y se marchó. El que había recibido cinco talentos fue inmediatamente y se puso a negociar con ellos y llegó a ganar otros cinco.

Del mismo modo, el que había recibido dos ganó otros dos. Pero el que había recibido uno fue, hizo un agujero en la tierra y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo, regresó el amo de dichos servidores e hizo cuentas con ellos. Cuando se presentó el que había recibido los cinco talentos, entregó otros cinco diciendo: «Señor, cinco talentos me entregaste; mira, he ganado otros cinco talentos». Le respondió su amo:

«Muy bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho: entra en la alegría de tu señor». Se presentó también el que había recibido los dos talentos y dijo: «Señor, dos talentos me entregaste; mira, he ganado otros dos talentos».

Le respondió su amo: «Muy bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho: entra en la alegría de tu señor». Cuando llegó por fin el que había recibido un talento, dijo: «Señor, sé que eres hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por eso tuve miedo, fui y escondí tu talento en tierra: aquí tienes lo tuyo».

Su amo le respondió: «Siervo malo y perezoso, sabías que cosecho donde no he sembrado y que recojo donde no he esparcido; por eso mismo debías haber dado tu dinero a los banqueros, y así, al venir yo, hubiera recibido lo mío con los intereses. Por lo tanto, quitadle el talento y dádselo al que tiene los diez. «Porque a todo el que tiene se le dará y tendrá en abundancia; pero al que no tiene incluso lo que tiene se le quitará. En cuanto al siervo inútil, arrojadlo a las tinieblas de afuera: allí habrá llanto y rechinar de dientes”

(Mt 25,14-30)

DESCUBRIR  MI PROPÓSITO

Es un Evangelio duro en el que Jesús intenta ponernos de entre-aviso y decirnos: Yo no soy un juez duro que vengo a castigar. Yo no vengo a castigar a nadie. Jesús está para ayudar, incluso a los que son culpables.

No nos olvidemos nunca de aquel “buen ladrón” (bueno, un ladrón no es bueno en principio) pero es el ladrón que al menos se arrepintió, y tuvo ese acto de conversión personal, reconoció su pecado, pidió perdón y se ganó el Cielo.

El Señor está súper dispuesto a con lo mínimo, conseguir dar más al máximo. Aquel hombre no ha hecho absolutamente nada de mérito. Pero Jesús le da una oportunidad, como siempre. A todos nos da oportunidades. A todos nos da talentos concretamente, y cada uno de nosotros hemos recibido un talento.

De lo que habla el Evangelio, es que en el momento de la muerte, eso no va a decir: Bueno, a ver: ¿cómo te fue con todo lo que te di? Que quizás es muchísimo. O quizás no tanto.

PROPÓSITO DE VIDA

Pero todo lo que te di son los cinco panes y los dos peces que le pide aquel chico, para que ponga todo lo que tiene función de hacer la vida más cercana a Dios, la suya y la de la gente que se cruce con él. Que puedan reconocer a Dios. El rostro de Dios a través de nuestras acciones. Y para eso hemos recibido una serie de talentos. 

Compartir nuestros talentos con otros

 

  • Cada uno de nosotros tiene un propósito en la vida.
  • Tenemos que descubrir para qué fuimos hechos, para que hemos sido creados.
  • Qué es lo que mejor me sale.
  • Con qué sueño al despertarme y acostarme. Cuáles son mis sueños.
  • Cuál es mi sueño profundo.
  • Para qué fui hecho.
¿QUÉ HACER DESPUÉS DE SABER MI PROPÓSITO?

El jueves pasado concretamente, me tocó ser parte de un grupo en la Universidad que trabajo, y entrevistamos a tres ex-alumnos que habían encontrado su propósito en la vida:

  • Uno como médico sin fronteras, ayudando en el Sur.
  • El otro trabaja en la función pública, una especie de ministro.
  • La última en una empresa privada que se dedica a un Banco de Alimentos, y que realmente es una gran empresa.

Lo interesante es que cada uno de ellos ha encontrado cuál es su propósito en la vida. Y una vez que uno encuentra el propósito en la vida lo pone todo, todo, todo. Y llevarlo a cabo, sobre todo, le pedimos a Dios ayuda.

Estos tres le han pedido ayuda a Dios, para poder concretar y hacer realidad ese sueño, ese propósito que tenían en la vida. Porque a veces no se trata de una simple introspección, -que está bien, hay que hacerla o hacer un test para saber para qué uno está hecho-, ahí tenemos que pedirle a Dios que nos ayude a descubrir no sólo el propósito general a largo plazo, sino los propósitos de mediano plazo y los intermedios.

¿Para qué fue hecho hoy?

¿Qué personas tengo que ayudar hoy?

¿A quiénes tengo que hacer felices hoy?

¿A quién tengo que servir hoy?

¿Qué es lo que tengo que hacer hoy?

darnos nosotros mismos

Y para eso necesitamos que Dios nos ayude a verlo. Por eso es tan importante: “Señor, ¡ayúdame a ver! ¡Ayúdame a entender! Que sepa cuál es mi propósito hoy. Cuáles son mis talentos. Cuáles son esos talentos que hoy tengo que rendir al máximo”.

Porque si no, corremos el riesgo, como el de aquel pobre hombre de la parábola, que se queda sin nada. Una persona que no usa sus talentos para ayudar a los demás a encontrar la felicidad del Cielo, y la felicidad en la tierra, -ya que no se puede ser feliz en el Cielo si no somos felices de la tierra-.

Y para eso estamos, para ayudar a los demás a encontrar la felicidad, primero acá. Y por eso nos ocupamos de todos sus problemas.

EL PROPÓSITO DE JESÚS

Jesús curaba gente concreta, resolvía problemas. Jesús hasta resucitaba a gente si hacía falta. Convirtió el agua en vino en una boda en la que se habían quedado sin vino. Resolvía problemas permanentemente. Resolvió problemas: ese era su objetivo.  Era el propósito de Jesus ¡ayudarnos, redimirnos, salvarnos! 

Nosotros también tenemos que ayudar a los demás a cumplir sus propósitos. A ser felices, a brindar todo nuestro apoyo, toda nuestra ayuda. Ayudarles a cosas concretas y materiales. Otras veces será en cosas más espirituales, tal vez ayudarles a hacer oración. Ayudarles a encontrarse con Jesús, a descubrir a dónde encontrar a Jesús.

Y es que probablemente la cosa más difícil con la que mucha gente se topa, es que no logran descubrir a Dios en su vida. Necesitan de alguien que los lleve de la mano en el camino hasta poder encontrarse con Jesús. Y eso es algo difícil, artesanal, pero que con la ayuda de Dios se puede siempre.

Por eso pidámosle hoy a Jesús que nos ayude a saber descubrir cuáles son nuestros talentos. Que nos ayude a saber encontrarlos. Saber cuál es nuestro propósito, para que con su ayuda podamos llevarlos a la práctica, hacerlos realidad.


Citas Utilizadas

Pr 31, 10-13. 19-20. 30-31

Sal 127

1Ts 5,1-6

Mt 25,14-30

Reflexiones

Señor ¡ayúdame a ver! ¡Ayúdame a entender! Que sepa cuál es mi propósito hoy. Cuáles son mis talentos. Cuáles son esos talentos que hoy tengo que rendir al máximo.

 

Predicado por:

Padre Javier

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  1. Isabel Margarita M. dice:

    Excelente meditación!!
    Gracias por recordarnos que el señor está ahí…siempre junto a nosotros, acompañándonos, guiándonos y esperando que utilicemos nuestros talentos.

    Las meditaciones escritas son un gran aporte.
    Gracias a todos los que hacen posible formarnos en la fe!!!

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