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P. Juan

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UNA MANO AMIGA

La Virgen nos pide, en su advocación de Fátima, que recemos y que ofrezcamos sacrificios para que del Cielo nos llegue la ayuda que tanto necesita nuestro mundo, para que vuelva a Dios.

El 13 de mayo de 1917 se manifestó por primera vez nuestra madre, la Virgen de Fátima. En este caso a esos tres pastorcitos en Cova de Iria, afuera de un pequeño poblado en Portugal.
Y ellos tres, ante ese espectáculo inesperado que vieron, de luz y de la belleza de la señora que se les apareció, le preguntaron: ¿De dónde era? Y nuestra madre les contesto: Soy del cielo.

LA VIRGEN ES DEL CIELO

La Virgen es del cielo, está junto a Dios. Y se acerca a nosotros, se acercó en concreto repetidas veces de una manera extraordinaria a estos niños, a esta gente sencilla, “con un mensaje”.
Un mensaje que invitaba a la oración, a la oración por los pecadores, al rezo del santo rosario.
Después pediría que Rusia fuera consagrada, que se rezara por aquella nación, o propagaría sus errores y se perseguiría la fe. Y durante aquel año se fue apareciendo los días 13, se apareció varias veces.
La última fue en octubre con un milagro que pudieron ver miles y miles de personas, porque ya eran muy conocidas las apariciones de la Virgen y había acudido un montón de gente a ese lugar.
Y fue cuando hubo manifestaciones extraordinarias; en el sol que bailaba, que se lo podía ver a simple vista, como plateado. Y todo esto confirmó esas revelaciones de la Virgen, esa intervención especial de nuestra madre.

una mano amiga

TANTAS GRACIAS

Y podemos pensar ahora, quizá un poco imaginarnos, porque cada uno habrá escuchado más o menos, tendrá conocimiento más directo o indirecto, pero tantos frutos, tantas gracias, que llegaron a través de esa intervención maternal de María, de esa advocación, desde ese santuario en Portugal y la gente todo el mundo que pasa por ahí.
Me acuerdo que contaban una vez, que hace años, parece que se estaba planificando en Portugal, una ruta que uniera a las grandes ciudades con Fátima. Y uno de los que estaba en la mesa de negociaciones o de decisiones del gobierno, que era bastante anticatólico, dijo: Pero, ¿Cómo ese pueblito? ¿Cómo vamos a hacer que una ruta pasé por ahí? Como diciendo: ¿Qué sentido tiene?
Y otro, -porque estaban reunidas ahí varias personas-, se levantó y pregunto: ¿Quién de ustedes no estuvo al menos una vez en Fátima? Un pueblito perdido, pero que la gente va para ver a la Virgen. Y nadie, ¡ni siquiera este que se oponía! Todos habían estado en Fátima.
Porque se ve que la afluencia de gente es inmensa y que es muy común. Y probablemente más de una vez habían estado visitando a la Virgen, asistiendo a rezar.

ACERCARSE EL CIELO A LA TIERRA

Y van muchísimas personas, e incluso sin ir hoy nosotros, desde el lugar donde estamos, podemos unirnos más al Señor. “Y tener este rato de oración ahora con Vos, Señor, y acudir a nuestra madre, como beneficiándonos, de ese acercarse el cielo a la tierra a través de nuestra madre.”
¡Cuántos frutos! Pequeños y grandes, milagros del orden físico, milagros espirituales, de conversiones… y pensaba: ¡Que necesaria es una mano amiga! Alguien que nos ayude en las situaciones difíciles.
Y hoy también, -en el año en que la Virgen quiso manifestarse-, había una situación en que la Virgen se presenta hablando ya de lo que haría el comunismo, de la situación difícil.
Y la Virgen se manifiesta para intervenir, para salvar a Portugal de que no cayera en el comunismo, -que pudo haber pasado-.
Y también hoy, nuestro mundo, nuestra sociedad está tan golpeada por males, por la ignorancia, por la maldad, por el relativismo, por tantas cosas, que es necesaria una mano que nos llegue desde el cielo.

PEDIR EL AUXILIO DIVINO

Nuestra madre se acerca ante tanta confusión, -que a veces nos puede desanimar un poco-. “¿Por qué Señor, no te conoce y te reconoce más la gente? ¿Por qué esta guerra? ¿Por qué la injusticia?”
Y, ¿Qué vamos a hacer? Vamos a agarrarnos de esa mano que nos tiende el cielo, a través de nuestra madre. ¡Pedir el auxilio divino!
San Pablo dice en alguna ocasión, que nuestros enemigos no son de la tierra, que el demonio existe.
Y la madre, nuestra madre la Virgen, ¿Qué nos dice? ¿Qué nos dice María, a través de esta advocación en concreto? ¡Algo tan sencillo como rezar el rosario! Algo que puede hacer prácticamente cualquiera.

¡VAMOS A REZAR!

una mano amiga

Ante el error, la maldad, las cosas que quizás nos quieren desanimar, ¿Qué vamos a hacer? Y, ¡Vamos a rezar! Y tratar de ser mejores personalmente cada uno.
Quizá también, ofrecer sacrificios si vemos que se ofende a Dios, que hay tanta gente que lleva su vida lejos de Él. Los pastorcitos ofrecían sacrificios. Y nosotros, ¿Qué podemos ofrecer?
El día a día nos da tantas ocasiones de ofrecer pequeños sacrificios, cosas que nos cuestan, para terminar bien el trabajo, para sonreír a los demás, sobrellevar esas pequeñas cosas, como que uno puede estar cansado, tener un poco de hambre, o de calor, o frío…
Tenemos ese espíritu de “reparar”, por las ofensas a Dios, y de pedir por los pecadores, como la Virgen los instaba a los pastorcitos. Y ahora, para pedir por la paz.
El Papa, el 25 de marzo, a raíz de la iniciativa de los obispos de Ucrania, él quiso hacer una nueva como consagración de Ucrania y de Rusia a la Virgen de Fátima, para pedir la paz.

PALABRAS DEL PAPA

Que es muy linda toda la oración, voy a leer ahora una partecita, si querés en tu oración decírselo a la Virgen. Son palabras del Papa. No la voy a leer toda porque es más larga, la podemos encontrar fácilmente en internet:

Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra, nosotros, en esta hora de tribulación, recurrimos a ti. Tú eres nuestra Madre, nos amas y nos conoces, nada de lo que nos preocupa se te oculta. Madre de misericordia, muchas veces hemos experimentado tu ternura providente, tu presencia que nos devuelve la paz, porque tú siempre nos llevas a Jesús, Príncipe de la paz.

Y a continuación el Papa, -un poco reconoce los pecados-: que hemos perdido la paz por nuestra culpa. Y hace un acto de confianza en la Virgen. Y termina esa oración diciendo:

Madre, queremos acogerte ahora en nuestra vida y en nuestra historia. En esta hora la humanidad, agotada y abrumada, está contigo al pie de la cruz. Y necesita encomendarse a ti, consagrarse a Cristo a través de ti.
El pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que te veneran con amor, recurren a ti, mientras tu Corazón palpita por ellos y por todos los pueblos diezmados a causa de la guerra, el hambre, las injusticias y la miseria.

LA PAZ LLEGARÁ

Por eso, Madre de Dios y nuestra, nosotros solemnemente encomendamos y consagramos a tu Corazón inmaculado, nuestras personas, la Iglesia y la humanidad entera, de manera especial Rusia y Ucrania.
Acoge este acto nuestro que realizamos con confianza y amor, haz que cese la guerra, provee al mundo de paz. El “sí” que brotó de tu Corazón abrió las puertas de la historia al Príncipe de la paz; confiamos que, por medio de tu Corazón, la paz llegará.
A ti, pues, te consagramos el futuro de toda la familia humana, las necesidades y las aspiraciones de los pueblos, las angustias y las esperanzas del mundo.

Vamos a seguir el ejemplo del Papa, de tener esta reacción sobrenatural de no dejar de rezar, no ser indiferentes al dolor de los demás, que nos lleve a pedir y a unirnos a los que sufren, con nuestros pequeños sufrimientos de cada día.


Citas Utilizadas

Hch 13, 26-33
Sal 2
Jn 14, 1-6

Reflexiones

Señor, queremos agarrarnos de esa mano que nuestra madre nos tiende del cielo. Queremos ser personas de oración, hacer sacrificios para ofrecerlos por las necesidades del mundo entero. Queremos siempre, pedir el auxilio divino.

Predicado por:

P. Juan

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