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Padre Juan

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COMEN Y NO SE SACIAN

Vivimos ajetreados entre actividades, ocupaciones y preocupaciones, pero nos podría ocurrir que llegamos al final del día vacíos, si lo que hacemos no tiene el peso del amor. Desde la Eucaristía, Jesús quiere llenar todo lo nuestro de un profundo sentido.

Cuenta el Evangelio, que Herodes escuchaba decir distintas versiones, distintas cosas acerca de Jesús, y quería verlo. El mismísimo Herodes que había hecho matar a Juan el Bautista, ahora probablemente por la curiosidad que despertaban las distintas versiones de Jesús; que, si era uno de los Profetas que había fallecido, o era el mismo san Juan Bautista

UN VACÍO EN LA VIDA

Podemos pensar, que quizá era algo más lo que le movía a querer buscar a Jesús. Tenía quizá como un vacío en su vida, o una vida un poco superficial, o que le faltaba algo más… no lo sabemos.

¡NUNCA MÁS ALEJARME DE JESÚS!, comen y no se sacian
Pero pensaba, y nos puede servir ahora para hablar con Vos, Señor, para este rato de oración. ¿A cuánta gente sí que le falta algo más? Aunque tenga muchas cosas materiales, o una agenda muy cargada, muchas actividades, aunque se mueva de acá para allá…

Quizá a nosotros mismos nos puede suceder; que lo más importante, lo que verdaderamente nos llena, ¡quizá no está presente! No lo tenemos en ocasiones “en primer lugar”, y nos llenamos de ocupaciones, de ruido, de actividad, pero nos quedamos quizás un poco vacíos.

COMEN Y NO SE SACIAN

Y esto me lo recordaba, y me hacía pensar en esto, la Primera Lectura del profeta Ageo. Que tiene unas palabras que podrían ser muy actuales para nosotros hoy, en nuestro mundo ajetreado. Dice el profeta:

“¿Es momento de vivir en casas lujosas, mientras el Templo es una ruina? Esto dice el Señor: piensen bien en su situación. Sembraron mucho y recogieron poco; comieron y no se llenaron; beben y siguen con sed; ustedes se visten y no entran en calor; el trabajador guarda su salario en un saco roto.

Esto dice el Señor: piensen bien en su situación. Suban al monte, traigan madera, reconstruyan el Templo”

(Ag 1, 4-8).

Estas comparaciones; del trabajador que su salario va a parar a un saco roto, donde después no lo encuentra; el “comer sin saciarse” … Y me parece una buena descripción de lo que puede producir en nuestra vida; “el activismo”; el ir haciendo muchas cosas, pero perdiendo de vista, cuál es el verdadero fin que estamos buscando.

Y ahora, podemos reflexionar Señor, con Vos Jesús, ¿Cuáles son las obras que tienen peso? ¡Que al final del día valen! Que no fueron puro moverse, agitarse de acá para allá.

¿Qué es lo que delante de tus ojos y también en nuestro corazón, en nuestra alma, en nuestra vida de hijos de Dios, realmente nos alimenta, nos hace crecer, que tienen un sentido? Incluso un sentido eterno, un valor que no se pierde.

NOS MEDIRÁN EN EL AMOR

Y nos vienen -quizá te vienen a vos a la cabeza también- aquellas palabras de san Juan de la Cruz:

“Al atardecer nos medirán en el amor”

Podemos pensar en el final de la vida, lo que contará, no es tanto: actividades, logros, cosas que quizás ahora la sociedad valora, plata que uno juntó, reconocimientos… ¡Al atardecer nos medirán en el amor!

El peso de nuestra vida, de nuestro corazón, será: ¡Cuánto queremos a Dios y a los demás! Si hay personas que nos importan, por las que nos hemos dado generosamente.

Y quizá, muchas de las actividades que hacemos día a día, pueden ser de este peso; si tenemos rectitud de intención, si las hacemos movidos por la caridad, uno puede perder de vista, porque hace tantas cosas; o uno puede tenerlo bien claro, y estar urgido por la caridad.

Y se puede tener un día, en que -como decía san Josemaría: “Que llegaba el final de la jornada diciendo: Señor, hoy no pensé en mí”. No, porque había estado muy ocupado, pero en las cosas de Dios y de los demás.

BUSCARTE A VOS, SEÑOR, EN LA EUCARISTÍA

Y para encender ese amor, que querríamos Jesús, que informe todas nuestras obras, que nos inspiren para que nuestros días estén «cargados», que no sea todo vacío, que no sea el salario que se va al saco roto, o la comida que no sacia.

En el fondo, para encender el amor pensaba; ¡Qué bueno cuando estás Vos, Jesús, presente en nuestra jornada!

En concreto; con esa presencia Tuya, en la Eucaristía. Si podemos ir a alimentar el amor, ir a aprender a darnos, ir a sabernos queridos, ir a buscarte a Vos, Señor en la Hostia Santa, en la Eucaristía.

No como Herodes, que quería ir a ver a Jesús por simple curiosidad, sino ir a buscarte buscando la gracia, ir a buscar la gracia, tu ayuda, la unión con Vos, que es la que alimenta nuestra alma, y nos da fuerza para después darnos, nos enseña a querer, nos alimenta.

Nos da esa visión sobrenatural que nos ayuda a actuar para la vida futura, para lo que vale la pena como hijos de Dios. Dice san Josemaría, en Camino:

“La gente tiene una visión plana, pegada a la tierra, de dos dimensiones. Cuando vivas vida sobrenatural, obtendrás de Dios, la tercera dimensión, la altura y con ella el relieve, el peso y el volumen”

Camino, Punto 279.

¡Ayúdanos Jesús, a movernos así! Y para eso; que te encontremos a Vos como inspiración, como fuerza, en concreto: en la “Eucaristía”.

PADRE PÍO DE PIETRELCINA

Quería aprovechar que hoy es la fiesta del Padre Pío de Pietrelcina, para buscar algunas frases suyas, que se refieren justamente a la presencia Tuya, Señor, en la Eucaristía.

Dice este santo:

“Sería más fácil para el mundo existir sin el sol que sin la Santa Misa.”

“Mil años de disfrutar de la gloria humana no valen ni una hora en dulce comunión con Jesús en el Santísimo Sacramento».

Padre Pio Confesión Italia, comen y no se sacian

Bueno, son dos pensamientos de alguien que llegó a tener una unión muy grande con Jesús, ¡que sorprende! Que valga tanto el estar en comunión con el Señor en la Eucaristía; que el mundo necesite de la Misa para seguir adelante, más que del sol. Nos pueden hacer pensar…

Vamos a terminar como siempre, mirando a la Virgen, ella sabía estar en las cosas de cada día estando siempre en lo importante, con su corazón puesto en Dios y en los demás. Cómo nuestra madre buscaría a Jesús en la Misa, en la Eucaristía, después de que el Señor subió a los cielos.

Le llevaría todos sus afanes, sus esfuerzos, sus alegrías y sabría una vez más entrar en comunión con Jesús, cada vez que comulgara.


Citas Utilizadas

San Pío de Pietrelcina, sacerdote

Ag 1, 1-8

Sal 149

Lc 9, 7-9

Reflexiones

Señor, quiero ir a la Eucaristía a buscar tu gracia, tu ayuda, la unión contigo, para alimentar mi alma y me des las fuerzas para poder darme con generosidad a los demás.

Predicado por:

Padre Juan

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  1. Fernandina Sotomayor dice:

    Hermosa meditación. Me llegó al alma!. Que Nuestro Señor Jesús lo siga bendiciendo mucho y María Santísima lo cubra con su manto sagrado. ❤🙏

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