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San José, con Corazón de Padre

San José, Padre

Que alegría poder hablar de San José! El Papa nos invita a meternos todo este año a profundizar. ”Con corazón de padre”es el título de la Carta apostólica que el Papa Francisco acaba de publicar en honor de san José.

Este documento sale a la luz a los 150 años de la proclamación del patriarca como patrón de la Iglesia universal en 1870 a cargo del beato Pío IX.

Simultáneamente, la Sagrada Penitenciaría vaticana ha publicado un decreto para la concesión de indulgencias para este nuevo año que comienza, proclamado Año de san José por el obispo de Roma.

«Patris corde» tiene más que ver con la religión y menos con la sociología o la ecología, de las que también pueden hablar el papa y los obispos si les parece conveniente orientar. Nos vemos inmersos en la intimidad de la Sagrada Familia, como se puede ver en esta meditación

En este video puedes ver los detalles más profundos  de la Carta apostólica «Patris Corde».

El texto consta de una breve introducción, siete epígrafes y una conclusión. El objetivo inmediato es incrementar la devoción a san José, como vía para lograr dos fines referidos al santo: fomentar el recurso a su intercesión por nosotros ante Dios e imitar sus virtudes.

La introducción comienza con una referencia detallada, por parte del Papa, a la Sagrada Escritura; para, inmediatamente después, recordar el Magisterio al efecto, singularmente el de Pío IX, Pío XII y Juan Pablo II.

Todos los epígrafes destacan la paternidad de san José. Si la Virgen Santísima es reina 12 veces según las letanías lauretanas, san José es 7 veces padre según la «Patris corde».

En este primer artículo hablaremos solo de la introducción.

San José en los Evangelios

Sobre san José solo nos hablan dos Evangelistas: Mateo y Lucas. De ellos podemos saber pocas cosas del santo Patriarca, en concreto:

Mateo:

Lucas:

¿Por qué aparece tan poco?
El Evangelio, al hablar de san José, no dice más que una cosa: que era un hombre justo y temeroso de Dios. Jesús quiso correr un velo misterioso sobre la vida de aquel a quien llamaba padre, con el fin de que las acciones de José fuesen sólo para él.
 
Con todo, a través de ese velo, Jesús nos permite distinguir algunos rasgos de la grandeza de alma de san José. San José siempre correspondió a las gracias divinas y nunca le pareció demasiado dura hacer la voluntad de Dios.
 
¡Qué ejemplo de fe nos da san José! Apenas el ángel le dijo que huyese con Jesús y María, se levanta y se pone en camino. Su vida está llena de acciones semejantes a ésta, obedeciendo siempre a los deseos de Dios.
 
¡Y qué poder no tendrá san José ante el que él alimentó durante su vida
mortal…! Sí, vayamos con confianza a José. Jesús mismo nos lo
recomienda, pues no puede negar nada al que durante su existencia buscó siempre agradarle.
¡Gran santo!, tú que todo lo puedes ante Jesús, ablanda su corazón.
Nos dice Santa Teresa
Y tomé por abogado y señor al glorioso San José y encomendéme mucho a él.
Vi claro que así de esta necesidad como de otras mayores de honra y pérdida de alma este padre y señor mío me sacó con más bien que yo le sabía pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado Santo, de los peligros que me ha librado.
José quiere cumplir la voluntad de Dios

A pesar que las circunstancias lo confundan o le inquieten. Pidámosle nos guíe en el camino a Belén también a través de nuestras fragilidades y debilidades. Como nos explica esta meditación, que “sueñe” con nuestros problemas y nos dé paz.

Como conclusión interesa destacar que, antes de una breve oración, el Papa implora al Santo nuestra conversión. En la oración saluda a san José con la interjección “salve”, igualándolo en cierta manera a Nuestra Señora.

¿Y por qué? Porque después de María, Madre de Dios, ningún santo ocupa tanto espacio en el Magisterio pontificio como José, su esposo.

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