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Padre Juan Pablo

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TODA LA NOCHE

En la fiesta de Simón y Judas le pedimos a Dios que nos ayude a ser apóstoles de verdad.

Hace algunos años escuchaba en el radio con frecuencia,  una canción que decía:  

“Yo Quiero bailar
toda la noche
Baila baila bailando ba
Baila baila bailando hey!”

Y continuaba la canción repitiendo la misma idea:  

¡toda la noche, toda la noche,  toda la noche de fiesta!  

 ¿Tú,  qué actividad has realizado durante toda la noche, además de dormir?  ¿Alguna actividad que te haya entretenido,  que te ha gustado?;  a lo mejor bailar,  cantar,  jugar algo.   Tengo un amigo que le gustan mucho los rompecabezas y ha pasado más de una noche en vela,  ¡feliz!,  concentradísimo armando rompecabezas.  O platicar…  puede ser que hayas estado toda la noche platicando súper a gusto,  nos hemos reído, nos hemos divertido,  hemos intercambiado ideas. 

  Y me acordaba de esta canción,  y me movía a esta reflexión,  sobre pasar toda la noche en algo que nos gusta mucho.   Por el Evangelio que leemos el día de hoy;   fiesta de los Apóstoles Simón y Judas.

“En aquel tiempo,  subió Jesús a la montaña a orar y pasó toda la noche orando a Dios.” 

(Lc 6, 12)  

 ¡Toda la noche orando a Dios!   Jesús,  tú disfrutas de hablar con tu Padre, y estás entretenido toda la noche hablando con Él.  Pues yo quiero Señor,  hacer oración de verdad,  quiero que estos diez minutos se me pasen muy rápido,  que cuando hago oración… quizá más de 10 minutos,  ¡lo disfrute!,  porque estoy hablando con Dios.   En el cielo estaré hablando contigo para siempre,  pues ya desde ahora,  que aprenda de verdad a ponerme en tu presencia,  a percibir tu mirada sobre nosotros,  una mirada de amor,  una mirada de elección. 

Porque leemos después:   

“Cuando se hizo de día,  llamó a sus discípulos,  escogió a doce de ellos y los nombró Apóstoles:  Simón,  al que puso el nombre de Pedro;  Andrés, su hermano; Santiago,  y Juan,  Felipe,  Bartolomé,  Mateo,  Tomás, Santiago, hijo de Alfeo;  Simón,  apodado El Zelote;  Judas, hermano de Santiago; y Judas Iscariote que fue el traidor. 

(Lc 6, 13-16) 

Pues estos dos Apóstoles  aparecen casi al final de la lista de los demás, y no son famosos,  no son como San Pedro,  o San Juan,  o Santiago, pero tampoco son: “Judas Iscariote”. 

  Aquí en México,  Judas tiene muchísima devoción, es muy famoso y muy querido,  incluso hace poco se hizo más famoso todavía, porque sucedió:  

Que va un señor en su bicicleta con un San Judas tamaño natural a la espalda,  “amarrado”.  Y va en la bicicleta muy concentrado,  y de repente un tipo en su carro lo empareja y lo empieza a filmar,  de todas formas el que iba en  la bicicleta de repente voltea a ver al que lo estaba filmando,   se distrae con él… y sucede en ese momento,  para desgracia del ciclista y de  San Judas que iba en su espalda,  que choca con un carro,  que está estacionado, y vuela,  y  San Judas se hizo añicos.

 A raíz de esto pues hubo muchísimos memes,  y fue un video muy visto,  si lo pones en YouTube:  le pones:  “Juditas en bicicleta”,  te va aparecer.  Pues San Judas aquí en México es muy,  muy,  muy querido,  es un santo,  “de las causas perdidas”.

Incluso una vez un taxista,  que era muy devoto de San Juditas dijo:  

“Que su devoción se debía a que,  si había traicionado Jesús y ahora era Santo,  pues significaba que él era  capaz de sacar a cualquier persona,  de cualquier agujero.”  Ya le explicaron que no,  que no era el traidor,  sino que era otro Judas.   Que había dos Judas entre los Apóstoles. 

 “Los apóstoles”,  tú Señor,  los escoges a ellos con una misión.   Con la misión de ir por todo el mundo.  ¿A qué envía a los apóstoles Jesús? ¿A qué los envías, Señor? 

Hace poco escuchaba el testimonio…  ¡te lo voy a poner ahora aquí!  Un breve testimonio de una jovencita italiana:  “Chiara Badano”,   que era apodada como “Chiara Luce”,  que pertenecía a un movimiento de jóvenes que hay en Italia,  y que  murió muy joven,  antes de cumplir los 20 años.  Le dio una fuerte enfermedad,  era una niña muy alegre,  muy buena,  que se preocupaba de verdad por sus amigos,  y hay una entrevista que le hacen a su mamá,  y te voy a poner un pequeño fragmento:

 “Podríamos decir a los jóvenes que ella era una chica como ellos…  que Chiara  era una chica llena de vida,  en Sacelu,  no había muchas diversiones,  es un pueblecito pequeño.  Chiara se reunía con sus amigos en un bar,  cuyo propietario era un amigo,  en las tardes de verano,  para tomar un helado.   O bien,  salía el sábado,  iban a tomar una pizza. 

 –  Un día le pregunté: 

           – ¿Pero tú le hablas de Jesús a todos estos amigos tuyos cuando vais  por 

               ahí?         

–  Ella muy decidida me miró y dijo: 

–  No,  no les hablo de Él.

 – ¡Pero si los tienes ahí a todos! ¿cómo dejas escapar? ¿cómo pierdes esa 

    ocasión?

– Y me dijo:  “yo no les tengo que hablar de Jesús”.  

–  Yo se los debo dar.

¿Y cómo le haces Chiara? 

  • En primer lugar teniendo una actitud de escucha,  así, y luego también con mi forma de vestir,  pero sobre todo “amándoles”. 

¡Ese es el testimonio! ¡Que me gustó muchísimo!  Esta jovencita se ha dado cuenta que no se trataba de “hablar”,  de estar “queriendo convencer” a la gente.  O como dice el Papa muchas veces;  de “adoctrinar a la gente”,  sino de “dar ejemplo”,  dar ejemplo con su modestia,  como ella lo dice:  “con mi forma de vestir”.  ¿Cómo das tu a Cristo?  Pues con mi forma de vestir.  O sea:   hablando de la dignidad de la persona,  con mi forma de vestir.  Sin querer llamar la atención,  sin querer seducir, sin querer despertar malas pasiones,  con elegancia.   Y no hablando, sino escuchando,  preocupándome por sus problemas, dándoles oportunidad de ser ellos mismos.  Y quizá también, dando algún consejo.  Recordando alguna verdad importante.   -Pero eso como en un segundo lugar-.   En primer lugar:  escuchando, acogiendo y ayudándoles a ser virtuosos.

Y  últimamente,  el Papa nos ha hablado mucho de la “Caridad”,  de querer a todas las personas,   de pensar “como Jesús trataría a los demás”,  incluso a la gente que está equivocada,  a la gente que quizá es algo alejada a la práctica religiosa,  e incluso algo Escandalosa.  ¡No hacer la vida imposible a los demás!,  sino ayudarlos,  comprenderlos.   ¡Como actuaría Jesús!.

 Jesús,  tú no pones límites al amor.   Dios,  hace salir el sol sobre buenos y malos,  pues ¡Ayúdanos a vivir la Caridad! Ayúdanos a ser apóstoles,  porque  todos los bautizados estamos llamados a comunicar a Jesús,  no a “hablar simplemente”, ¡sino a darlo!.  

 Como esta jovencita,  con ese espíritu apostólico,  ¡Nos enseña con el ejemplo de su vida!   Después le dio una enfermedad muy dura,  y en su testimonio se habla de  cómo ella aceptó la enfermedad,  y cómo Incluso,  en algún momento dado,  rechaza la morfina,  para poderle ofrecer a Dios sus sufrimientos,  por tantas intenciones que tendría.  

Podemos acercar a Dios con todas las circunstancias de nuestra vida,  con el dolor.  con nuestro trabajo,  con nuestra amistad,  ayudando a los demás con sus problemas,  escuchándolos.  ¡Que todo sea apostolado en nuestra vida!

 Hoy Señor,  te pedimos que nos ayudes a descubrir que somos Apóstoles por nuestro bautismo,  que estamos llamados como estos primeros,  a ¡anunciarte a todo el mundo!.   

Acudimos a nuestra madre Regina Apostolorum,  para que nos ayude a darnos cuenta de nuestra vocación apostólica,  y que seamos de verdad personas que saben ¡dar a Jesús!

 


Citas Utilizadas

Fiesta de los Apóstoles San Simón y San Judas

Ef 2, 19-22

Sal 18

Lc 6, 12-19

 

Reflexiones

¡Que todo sea Apostolado en nuestras vidas!

Predicado por:

Padre Juan Pablo

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