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SOÑAR CON DIOS

SOÑAR CON DIOS

Hoy la fiesta de los Santos Inocentes, mártires de la Iglesia. Leemos el Evangelio de san Mateo, que dice así:

“Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: – Levántate, coge al niño y a su madre, huye a Egipto y quédate ahí… José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes.” (Mt 2, 13-14).

Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta:

“…llamé a mi Hijo para que saliera de Egipto…” (Os 11, 1).

Nos situamos en el contexto de la llegada de los Reyes Magos a Jerusalén. Que fue conocida por el rey Herodes. El se enteró cuál era el motivo de la visita de los Reyes Magos, estaban buscando al Rey de los judíos que ha nacido, como sabemos.

Herodes se preocupó, porque ese Rey de los judíos le quitaría el trono a él y les dice a los Reyes Magos que vayan a averiguar dónde va a nacer. Los Reyes Magos efectivamente se van, pero un ángel les dice que no regresen donde Herodes. Entonces Herodes manda matar a todos los niños de la comarca de dos años para abajo, como sabemos.

Nos encontramos con este anuncio del ángel a san José: “…Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto.” José se levantó, coge al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes.

LOS SUEÑOS DE SAN JOSÉ

Pensé que podríamos hablar contigo, Jesús, de los sueños de José… ¿Qué pasa cuando san José está dormido? Pues, se puede comunicar Dios con él.

Claro, nosotros cuando nos dormimos, la verdad es que muchísimas veces ni nos acordamos qué hemos soñado. Y sencillamente desconectamos, eso es dormir, descansar. La mente se ocupa en su trabajo, que va por otro lado, ¿no? No son cosas que nosotros podríamos llamar, no son comunicaciones con nadie, ¿no?

Pero sí que pasa que, cuando tenemos alguna preocupación, alguna fantasía, eso sí que suele aparecer en nuestros sueños o, por último, lo interrumpe y nos despertamos. ¿Por qué? Porque pasamos nuestro día, pensando en nuestros problemas, quejándonos -a veces- de algunos aspectos de nuestras vidas o añorando, deseando, ilusionándonos con cosas que pueden cambiar, cosas que pueden llegar o cosas que nos gustaría tener.

Entonces cuando nos dormimos -si es que vencemos toda esa actividad cerebral y nos dormimos- todo lo que tenemos en el corazón, pues sale, como si abrieran una jaulita y dado que el cerebro está dormido se sueltan esas cosas y van apareciendo, tejiendo ideas.

Los mensajes de Dios

Sin embargo, san José se ve que tiene otro sueño; o sea, al dormir está en otra actividad y eso permite que Dios se comunique con él.

Y esto, deduzco, debe pasar, porque a diferencia de estar con la cabeza dando vueltas a los propios problemas, vivía con la cabeza pensando en Dios. Es decir, pensaba en qué le agradaba al Señor, que esperaba el Señor, qué podía hacer para que Él estuviera más contento… No es que no tuviera problemas, es que los compartía contigo, Señor, y descansaba en Ti, porque se fiaba de tu bondad, de tu cercanía, de tu amor.

Entonces, tenemos aquí a una persona que no se frustra, que está obviamente con responsabilidad, asumiendo todos sus deberes, pero suelta el timón hasta cierto punto, del timón de su vida y dice: -Tú, Señor, me ayudas a manejar esta vida mía.

CONFIAR EN EL SEÑOR Y SER AGRADECIDOS

Efectivamente es un vivir con una fe desarrollada, valorando la propia vida como un regalo, que Tú nos haces, Señor. Y, pues, saboreándola, porque si Tú nos regalas esto, será porque Tú consideras que es lo mejor para nosotros.

Por tanto, es una manera de vivir muy agradecida y diciéndotelo, Señor: -Gracias. Podemos aprovechar para decírtelo ahora: Gracias, por esta mi vida.

Que como digo, no significa que no tenga inconvenientes, dificultades o problemas; si no que viene de Ti, Señor, y por lo tanto esto ya garantiza que es lo mejor que Tú has pensado para mí.

Como hemos leído: “… el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: -Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto…” Sigue el evangelista diciendo: “…José se levantó…”

Esto nos da más lecciones, o sea, no sólo la calidad de ese buen sueño de san José, que descansaba y ya se ve que muy bien. No tenía problemas que le quitaran el sueño; sino que duerme como alguien que está en manos de Dios. ¿Por qué? Porque vive estando voluntaria y libremente en las manos de Dios. Por eso José, cuando se despierta, hace lo que el ángel le ha dicho de parte de Dios.

San José

Vemos a san José cómo un modelo de cómo se puede vivir en paz, cómo se puede vivir felices, porque obedece en todo a Dios, del que se fía, en quien confía. Es sugerente todo esto, yo creo que también ustedes lo captan, porque es un paso más en la fe y en la religión. Ya no es que tengo que ir a misa, que tengo que confesarme… Es que realmente yo me sé en los brazos de mi Padre amoroso, qué tiene un plan para mí y, de vez en cuando, me lo comunica de diversas maneras, habitualmente a través de la voz de mi conciencia.

Vamos a pedirle a san José que nos ayude a tener ese abandono, esa confianza en nuestro padre Dios y esa misma docilidad que él tuvo y que expresa la Virgen Santísima de una manera tan perfecta:

“He aquí la esclava del Señor, hágase en mí, según tu palabra.” (Lc 1, 38).

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