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P. Santiago

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RETAR A DIOS

Nos puede ocurrir, al rezar, retar a Dios diciendo: ¿A que no eres capaz de conseguirme lo que te pido? ¿En dónde está fundamentada nuestra fe?. ¿En que nos de lo que le pedimos o en la relación personal de filiación y amistad?

A un niño es muy fácil animarlo a hacer algo, preguntándole simplemente: «¿Eres capaz de hacer esto?» o incluso en tono retador: «A que no eres capaz de ir por el balón de fútbol que está allí». 

Claro, en medio de una gran tormenta, en medio de un gran aguacero y ¿qué hace el niño? Sale corriendo a toda velocidad, porque tiene un espíritu que le pican los retos y cuando, precisamente le dicen que no es capaz, ahí es donde sale y salta inmediatamente. 

Nunca se me borrará de la memoria cómo un niño, cuando estaba yo muy pequeño en el colegio, precisamente en una tormenta, fue por un balón de fútbol y casi, casi lo pilla un rayo.  El hecho el rayo cayó y quebró toda una losa de cemento y quedó la señal.

Y el niño volvió pálido, absolutamente empapado.

¿PUEDES JESÚS?

Y te cuento esto porque hoy Señor, una persona se va atrever a decirte: “Sí algo puedes”. Jesús incluso le dijo: “¿Cómo así que si puedo?”. 

Es una escena impresionante porque tiene muchos detalles.  Nos cuenta San Marcos que Jesús baja con sus tres discípulos del monte, llegan a donde están reunidas muchas personas, mucha gente con los otros apóstoles y entonces nota que hay una discusión. ¿Qué pasa? ¿Qué discuten? Y sale un personaje diciendo:

«Maestro, es que les he traído a tus apóstoles a mi hijo que lo tiene atormentado un espíritu.  No lo deja ni hablar.  Lo agarra, lo tira al suelo, algunas veces lo ha tirado incluso al fuego, pero tus apóstoles no han sido capaces de echarlo»

(Mc 9, 17-19).

¿QUE SÍ PUEDO?

Jesús dice: ¡ay Dios mío! Qué paciencia. ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Lo dice no en tono de reproche, sino como exigiéndoles más fe y dice:

”Tráemelo, tráemelo” Y entonces le pregunta al padre: ¿Cuánto tiempo hace que pasa esto?

Pues desde niño y muchas veces hasta lo echa al fuego y al agua para acabar con él

(Mc 9, 19).

TODO ES POSIBLE PARA EL QUE TIENE FE

Y es cuando el papá le dice: “Si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos»  Y Jesús le dice: ¿Que si puedo? Entonces ya le tira la pelota a él porque Jesús lo puede todo.  «Señor tú lo puedes todo, pero le tiras la pelota a él porque le dices”

“Todo es posible al que tiene fe”

(Mc 9, 23).

Entonces el padre del muchacho se puso a gritar (esto es impresionante):

“Creo pero ayuda mi falta de fe”

(Mc 9, 24).

“Señor y muchas veces nos quedamos bien con los ejemplos de fe cuando las historias terminan redondas.  Cuando, fruto de la fe y de la oración, hay milagros portentosos, hay curaciones, el Señor nos concede lo que le pedimos.

FUNDAMENTO DE FE Y DE AMOR

Pero, ¿qué fe tienen las personas que siempre esperan en Dios? Y, aparentemente, nunca consiguen lo que piden al Señor, pero están ahí. 

Y se fundamentan en la fe y el amor a nuestro Señor. 

JOB

Siempre es un ejemplo de fe muy grande la figura de Job; este hombre santo, rico, rodeado de hijos, que fue colmado de todos los bienes que el hombre puede desear.

Pero la vida, en algún momento, le da un giro brutal.  Varios grupos armados le roban sus siete mil ovejas, sus quinientas yuntas de bueyes y sus tres mil camellos; le roban todo. Se levanta un fuerte viento del desierto y la casa en donde estaban se derrumba sobre ellos y los mata; mata a algunos de sus hijos.

Vienen los caldeos y pasan a cuchillo a sus criados y Job finalmente cae enfermo, mejor dicho le cayó una volqueta de sal, como se dice popularmente.

Y pese a todas estas desgracias, el amor a Dios de Job sigue siendo inquebrantable. 

Job proclama con firmeza su inocencia y hace profesión de una fe sólida, como una roca que ha sobrevivido a los siglos:

 «¡Quién me diera poder escribir mis palabras! ¡Quién me diera poderlas grabar sobre bronce! ¡Y, con punzón de hierro y plomo, esculpirlas en la roca para siempre! Bien sé yo que mi defensor vive y que Él, el último, se alzará sobre el polvo. Y después de que mi piel se haya destruido, desde mi carne veré a Dios. Yo lo veré por mí mismo, mis ojos lo contemplarán y no otro»

(Jb 19, 23-27).

ESO ES FE

Fe

Independientemente de las cosas que me pasen, 

Señor espero en ti. 

Fundamento mi fe en ti como en roca sólida, 

Como una roca firme. 

“Y por eso Señor, hoy te quiero pedir, en este rato de oración, que jamás te tiente. Imagínate, ¿en qué cabeza va a caber la posibilidad de tentar a Dios? ¿En qué cabeza va a caber la posibilidad de probar a Dios?

“Pero así somos Señor, por eso te pedimos perdón”.  Y cuánta gente (yo me puedo incluir también allí) cuando tienen una necesidad perentoria urgente, empiezan a rezar. 

Me acuerdo que una vez, un sacerdote amigo me contó que una persona llegó a decirle: Padre tengo tantas intenciones y tan urgentes, que incluso estoy rezando hasta en latín. Se ve que la persona había buscado oraciones en latín.  Estaba rezando en latín, pensando que así quizá el Señor escuchara más su oración.

DIOS SABE MÁS 

“Señor, ¿puedes hacer esto? ¿No puedes hacer esto?” Que bueno terminar pensando: Dios sabe más, Dios sabe más. 

Dios sabe lo que nos conviene; Dios ve todo el panorama. 

AMÉN

En Jesús ponemos nuestra fe y nos apoyamos en Él. Pero no porque nos pueda conceder lo que le pedimos inmediatamente, al instante con una varita mágica, por eso también decimos, cuando rezamos decimos: Amén, que es una palabra en hebreo que significa: así sea.

Y así terminan todas las oraciones.  Es una palabra que expresa esa respuesta de fidelidad del hombre a la fidelidad de Dios.  La fidelidad de Dios en Jesucristo, en Ti Jesús. 

DIOS ES MI ROCA Y MI FORTALEZA

Podemos apoyarnos en Dios, en Jesús, como una roca, con la convicción y la seguridad de que, aunque nos encontremos al borde del precipicio, ese piso, esa base donde estamos parados no se derrumbara. 

Por eso, la fe Señor es una relación. Dios es mi alcázar, Dios es mi fortaleza, Dios es mi roca,… eso es fe.

SEÑOR, AUMENTAME LA FE

sentimientos

Y por eso, tenemos que pedirle al Señor fe.  Pedirle cosas, sí, muy bien también, porque Él ha querido que le pidamos cosas, incluso nos ha dicho: el que pide, el que insiste. 

¿Cómo un padre le va a dar a un hijo una roca cuando le pide pan? Él ha puesto el ejemplo de aquel amigo inoportuno que toca hasta la madrugada para que su amigo le de algo de comer, porque tiene un invitado y se lo termina dando, así también es el Señor.

Dios nos va a conceder las cosas que le pidamos pero, sobre todo, hay que pedirle fe. 
“Eso es lo que te queremos pedir hoy Jesús: danos esa fe y ayúdanos a vaciarnos de nosotros mismos para que esa fe colme todas nuestras ansias y todos los deseos que tiene nuestro corazón”.


Citas Utilizadas

Sant 3, 13-18

Sal 18

Mc 9, 14-29

Jb 19, 23-27

 

Reflexiones

Dios mío, que nunca me atreva a retarte.  Auméntame la fe, que no dude que eres siempre mi roca y mi fortaleza. Así sea.

 

Predicado por:

P. Santiago

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