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P. Santiago

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ECO EN LA ETERNIDAD

Las cosas que se hacen por amor, no puede ser una lista, ni un código de indicaciones. Las cosas pequeñas las descubre la sensibilidad, el ingenio, el esfuerzo en toda ocasión de amar a Dios y de servir a los demás.

“Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey y volver después.  Llamó a diez siervos suyos”

(que pienso que serían de entera confianza, con madera, como para responder…)

“y les repartió diez minas de oro diciéndoles: negociad mientras vuelvo”

(Lc 19, 12-13).

Está claro el mensaje: Negociad.

“Cuando regresó de conseguir el título real, mandó llamar a su presencia a los siervos a quienes había dado el dinero para enterarse de lo que había ganado cada uno.

            El primero se presentó y dijo: “Señor, tu mina ha producido diez.  Él le dijo: muy bien, siervo bueno; ya que has sido fiel en lo pequeño, recibe el gobierno de diez ciudades””

(Lc 19, 15-17).

Se ve que a Lucas (que es el evangelista del Evangelio de hoy) le atrajo el tema de las cosas pequeñas, porque también en el capítulo 16 -lo recordarás porque estos días hemos estado paseando por su Evangelio- decía:

“El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho”

(Lc 16, 10).

Pues Jesús, lo pequeño, la importancia de las cosas pequeñas por amor.

HACER TODO POR JESÚS

Acabo de predicar un curso de retiro a un grupo de niñas adolescentes y es normal (no lo digo por ellas) que después de un ejercicio como este, uno salga a comerse el mundo -como se dice coloquialmente.

Y es normal también, que después de unos días de gran intimidad con Jesús, uno esté dispuesto a hacer lo que sea por Ti Jesús; incluso a entregarte la vida.

Pues los sacerdotes, en esos momentos, tenemos que decirle a la gente: tranquilo, “take it easy”, tranquilo, tranquilo… hay que volver a la vida normal y darse cuenta de que la vida sigue siendo la misma, con los mismos retos y con la misma rutina y que nosotros seguimos siendo los mismos de siempre.

ACERCAR A TUS AMIGOS A DIOS

cosas pequeñas

No sé si has tenido esa experiencia de querer tener un plan de vida que, en pocas semanas, te harías santo de altar.  No solo porque estés dispuesto a rezar más o a tener un trato más frecuente con Jesús, sino también porque quieres estudiar más y mejor.

Trabajar como el que más; acercar a tus amigos; servir a Dios; servir, servir, querer servir… pero a la vuelta de los días, darte cuenta de que eso exige una constancia que no es fruto de un entusiasmo pasajero.

¡Chévere los entusiasmos! Porque nos empujan, porque nos permiten avanzar.  Como cuando en el ciclismo los ciclistas se acercan al vehículo para tomar un botellín de agua o de líquido y, entonces, es divertido verlos, porque se agarra de la mano que tiene el botellín y el carro los impulsa.  Eso está permitido, pero pocos segundos.

LA IMPORTANCIA DE LOS IMPULSOS

Pues esos impulsos son importantes para la vida; son importantes esos empujones, pero después lo que viene es la lucha.  ¡A pedalear hermano! Porque ya se le acabó el empujoncito.  A pedalear, a luchar…

Lo que viene después es lucha por amor y el Señor nos da la clave: no luchar en cosas grandes, extraordinarias ¡no! Sino en las cosas pequeñas y, las cosas que se hacen por amor, no pueden ser una lista, ni un código de indicaciones.

También es muy frecuente que, en un curso de retiro, por ejemplo, uno empieza a hacer como listas de cosas: yo quiero hacer esto y esto y esto… y me quiero hacer estos propósitos y ¡vamos! Venga, que se puede.

LAS COSAS PEQUEÑAS

No, no, no, muy chévere como te digo, esos impulsos son importantes, pero después vienen las cosas pequeñas y esas cosas pequeñas las descubre la sensibilidad, el ingenio, el esfuerzo en toda ocasión de amar a Dios y de servir a los demás.

Si falta amor en las cosas pequeñas, no habrá perfección sino manía.

¿Tú te imaginas a un tipo haciendo una cantidad de listas y “es que no me voy a equivocar”? ¡Insoportable! No se lo aguantaría ni él mismo y eso Tú no lo quieres Jesús.

MÁS NATURALIDAD

cosas pequeñas

Mientras más naturalidad, más espontaneidad, mejor, porque es lo que nos va saliendo del corazón.

Vamos a mirar a Jesús, “Tú Señor nunca predicaste algo que no vivieras en carne propia, que no hicieras Tú primero” y, si buscamos en el Evangelio cómo Jesús cuidaba las cosas pequeñas, nos vamos a encontrar muchos ejemplos.

Jesús invitaba a sus discípulos a prestar atención a los detalles.  El pequeño detalle, por ejemplo, de que falta una oveja.  ¡Imagínate, de cien, una…! Eso es ir al pequeño detalle.

LOS PEQUEÑOS DETALLES

El pequeño detalle de la viuda que ofreció solamente dos moneditas.  El pequeño detalle de tener aceite de repuesto para las lámparas por si el novio se demora -como de hecho pasó a las vírgenes necias y prudentes.

El pequeño detalle de que se estaba acabando el vino en una fiesta (bueno, ese detalle lo descubrió María santísima).  Pero el Señor también aprendió de nuestra Madre, de Su Madre santa María.

El pequeño detalle de pedir a sus discípulos que vieran cuántos panes tenían.  Entre una multitud, no importa, ¿cuántos panes hay? Pocos, cuatro panes y dos peces.

El pequeño detalle de tener fuego preparado y un pescado ya en la parrilla mientras esperaba a Sus discípulos de madrugada, que bregaron toda la noche.

BUSCAR LA SANTIDAD A TRAVÉS DE COSAS PEQUEÑAS

Recuerdo estos ejemplos, pero podríamos seguir Señor.  Y esto de buscar la santidad a través de las cosas pequeñas, es muy atractivo porque es muy normal para los que somos normalitos.

Alguna vez he tomado nota de algunas cosas que veo o que leo y tiene relación a las cosas pequeñas.  Haciendo memoria, recordé dos: un grafiti en una pared y una frase de Maximo Décimo Meridio,

“comandante de las tropas del norte, general de las legiones Félix, fiel servidor del verdadero emperador Marco Aurelio…”

(Película Gladiador)

            Primero te cuento el grafiti, el grafiti rezaba así:

“Poco basta cada día, si cada día logramos ese poco”.

Esto es sabiduría pura:

“Poco basta cada día, si cada día logramos ese poco.”

            Bueno y ahora la frase del Gladiador:

“Brothers, what we do in life, echoes in eternity”:

“Hermanos, lo que hacemos en la vida, resuena en la eternidad; lo que hacemos en la vida tiene eco en la eternidad”.

LO PEQUEÑO, LO POCO

Y hoy nos lo está diciendo Jesús: “Lo pequeño, lo poco…” bueno y de ñapa una más de Romano Guardini:

“La decisión con la que uno se adhiere a Jesús, tiene lugar en la fugacidad del momento, pero inaugura la eternidad…”

            Tiene como el mismo sentido de la frase del Gladiador, no sé quién se copió a quién…

Jesús, ayúdanos a valorar las cosas pequeñas y a entender que son las cosas que nos harán acreedores de la vida eterna.

Ponemos todos estos deseos en manos de nuestra Madre santa María.


Citas Utilizadas

Santa Isabel de Hungría, religiosa

2Mac 7, 1.20-31

Sal 16

Lc 19, 11-28

Reflexiones

Jesús, que yo sepa prestar atención a los pequeños detalles y cuidar las cosas pequeñas.

Predicado por:

P. Santiago

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  1. Maravillosa reflexión! Dió la casualidad que hace pocos días tuve una convivencia y tal como lo dice el Padre Santiago… Quería salir a comerme el mundo. Me ayudó muchísimo a centrarme en lo fundamental: buscar la santidad en las cosas pequeñas, en esas luchas de cada día. Saludos hermanos de 10 min con Jesús. Bendiciones.

  2. Excelente meditación. Que nuestra Madre nos ayude a cuidar y mejorar los pequeños detalles de nuestras vidas.

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