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P. Santiago

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5 min

ESCUCHA LA MEDITACIÓN

ORACIÓN PLANA, MONÓTONA

Que nunca nos vayamos de un rato de oración sin decirle al Señor: Te quiero.

            “Jesús, en estos diez minutos lo que me interesa es hablar con Vos y te quiero contar dos cosas: una que me llegó por escrito a mi WhatsApp y la otra que me dijo un amigo.

            “Pueden parecer críticas, pero hablándolas con Vos todo sirve para centrarlas en Ti”.

            Centrar las cosas en Cristo, todo lo que nos pase: lo bueno, lo malo, lo regular, lo que parece que nos afecta… todo, centrarlo en Cristo.

            Lo primero es algo que me llegó por una de las administradoras de 10 minutos con Jesús.  Me dijo: “Me escribieron esto” y me lo compartió, algo que había escrito uno de ustedes, un amigo de 10 minutos con Jesús; un amigo de Jesús que procura hacer oración todos los días.

            El mensaje de la administradora decía: “Oye, varias personas me han reclamado que las meditaciones están muy planas, -que antes le ponían más corazón- un poco monótonas, improvisadas… como que hay un bajón”. (Momento de silencio)

            Quería dejarte un momento de silencio para que tú pienses en esto y quizás digas: es verdad, las meditaciones son diferentes o están un poquito aburridas, un poquito sosas.

            Pero acuérdate de que estamos haciendo oración.

HABLAR CON EL SEÑOR

plana

Todas estas cosas es bueno hablarlas con el Señor y después de pensar en lo escrito y decírselo a Jesús aquella noche que recibí este texto, me tomé el atrevimiento de responder lo siguiente (en una nota de voz), que añado en esta meditación:

            “Pame, Magda, buenas noches.  Les agradezco que me manden este mensaje, estos comentarios y he pensado un poquito y he rezado un poquito este comentario y quiero decirles lo siguiente:

Es normal que alguna vez baje el tono emotivo o efusivo. ¿Por qué? Porque estamos pasando por un tiempo en el que lo sacerdotes tenemos muchísimo trabajo, hay incertidumbre y cansancio.

Acuérdense que alguna vez nuestro Padre nos decía que muchas veces llegáramos a la oración secos, áridos y a nosotros también nos pasa.  A nosotros, los sacerdotes de 10 minutos con Jesús también nos pasa y claro que se nota.

Lo importante es que siempre se note que hacemos oración, así no seamos efusivos, así sean un poquito planas, así les falte más corazón -como ponen en este mensaje al que hay que agradecer.

            Pero yo sí les pido que comprendan cuando estemos un poquito más planos, secos y que parezca que no tienen corazón, pero sí tienen muchísimo corazón y tienen mucha gracia de Dios de por medio, porque el Espíritu Santo no va a dejar de soplar a través de un instrumento tan poderoso como este que quiere enseñar a tantas almas a hacer oración; a ser almas de oración”.

¿CÓMO SERÍA LA ORACIÓN DE MARÍA Y JOSÉ?

            “Ahora Jesús te cuento la segunda cosa que me dijo un amigo -ya no por escrito- de viva voz”.  Y esto quiero recordármelo a mí mismo y recordártelo a ti que estás ahora haciendo estos 10 minutos con Jesús, que nos sirva para hacer oración.

            Me dice un amigo: “Me parece que estos audios de 10 min con Jesús no nos enseñan a hacer oración.  Creo que muchos nos limitamos a escuchar y solo a escuchar y eso no es oración”.

            Vuelvo a dejar unos segunditos de silencio para que lo pienses, para que lo medites, para que hables con Jesús.

            “No me vas a creer, pero cuando estaba preparando esta meditación ahora Jesús, lo vuelvo a hacer con la imaginación y la mirada puesta en ese retablo tan bonito del oratorio”.

            Ver a Jesús recién nacido en la cuna, al lado de María y José, ¿cómo sería la oración de ellos en ese momento? ¿Te dirían cosas? ¿Te mirarían? ¿Escucharían tus pucheros, tus lloros… todo?

            Escuchar, mirar, decir, callar, dejar que se escape la imaginación.  Llorar, cerrar los ojos, palpar el latido ansioso del corazón.

            “Jesús, queremos que todo sea oración, todo.  Perdona cuando mi oración sea un poco plana y parezca monótona.  Perdona cuando hable mucho y no pare de decirte cosas, de pedirte cosas y de volverte a pedir y pedirte y seguir pidiéndote y pedir más…

            “Perdona cuando no estoy convencido de lo que digo al comienzo:

“Creo firmemente que estás aquí”

y, sin embargo, arranco a hacer mi oración.

            “Pero te voy a decir ahora en lo que de verdad quiero que esté todo mi corazón: Perdóname Jesús cuando me voy de la oración sin decirte: te quiero.  Ahora te lo digo: te quiero, te quiero mucho”.

TE QUIERO

plana

            No nos podemos ir de un rato de oración jamás, sin haberle dicho al Señor: te quiero.

            Puede que la meditación sea un poquito plana, que estemos cansados, que sea un poquito sosa.

            A san Josemaría le pasaba muchas veces, se ponía a hacer un rato de oración y se veía seco como una tabla, árido como una tabla, sin poder decirte nada y, sin embargo, te decía:

“Aquí estoy como un perrillo a los pies de su amo”.

            Muchas veces llegaremos así a la oración y a los curitas también se nos puede notar y no pasa nada.

Puede que, como decía en el audio que envié a las administradoras que tanto bien hacen por todos en 10 minutos con Jesús, alguna vez nos puede pasar, que estemos un poquito cansados y más en este momento en el que tenemos muchísimo trabajo.

Pero qué bueno que de este rato de oración saquemos esas consecuencias, esos propósitos, en la oración, sea como sea, decirle al Señor: te quiero.

Y te voy a proponer algo también: tenemos que pedirle al Espíritu Santo que siempre nos ilumine; que siempre sea Él el que nos vaya diciendo las cosas en nuestro interior.

“Jesús, ¿Tú qué me dices ahora?”

Voy a hacer ese ejercicio y te invito a hacerlo a ti también: “¿Qué me dices en este rato de oración?” Y Jesús me dice: ¿Sabes qué te quiero decir? Yo también te quiero y te lo digo todos los días: te quiero.

“Jesús y eso me basta, estoy contento de Ti y espero que Tú estés contento de mí”.

            Vamos a acudir a nuestra Madre santa María.


Citas Utilizadas

Is 38, 1-6. 21-22. 7-8

Sal Is 38

Mt 12, 1-8

Reflexiones

Jesús, quiero que todo sea oración.  Perdona cuando no estoy convencido de lo que digo al comienzo: “Creo firmemente que estás aquí” y, sin embargo, arranco a hacer mi oración.

Predicado por:

P. Santiago

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