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P. Federico

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¡MARÍA CUMPLE AÑOS!

Hoy le cantamos las Mañanitas a María, junto con el Rey David y todos los ángeles y los santos, porque hoy es su cumpleaños. Israel esperaba este día. Hasta el mismo Dios soñaba con ella.
Tómala en tus brazos y dile: “¡Feliz cumpleaños María, bienvenida a este mundo! ¡Bienvenida a mi vida!”.

(Cantando:) Estas son las mañanitas que cantaba el rey David…

Hoy sí me animé a cantar y es que, la ocasión lo amerita, pero canto hasta ahí. No sé por qué, pero yo canto hasta ahí porque me llama la atención que dicen que las mañanitas las cantaba el rey David.

¿Por qué el rey David? Me imagino que es por los Salmos que él compuso y porque dicen que cantaba…

Aunque dudo mucho que la canción haya existido desde aquella época… por supuesto.

EL REY DAVID

Lo que sí me parece más claro es que David lleva cantando una canción especial desde hace poco más de dos mil años. Las Mañanitas o lo que sea, pero hoy canta.  Un día como hoy, canta.

Canta en el Cielo con los ángeles y los santos. Y nosotros, tú y yo, nos unimos cantando en la tierra. ¡Porque hoy, todos celebramos el cumpleaños de nuestra Madre santa María!

Y David tiene razones para cantar en el Cielo, porque el pueblo de Israel llevaba esperando cientos de años la promesa divina de que una mujer, del linaje de David (o sea, del suyo) iba a concebir y dar a luz

“un Hijo, a quien pondrá por nombre Emmanuel, que significa: Dios con nosotros”

(Is 7, 14).

EL NACIMIENTO DE LA MADRE DEL MESIAS

cumpleaños

Y así, generación tras generación, los piadosos israelitas esperaban el nacimiento de la Madre del Mesías.

David esperaba, Israel esperaba, soñaba con esa doncella, soñaba con esa niña bonita… soñaban y esperaban. Y fueron pasando los años.

            “Una ola de emoción recorría aquella tierra (…).  Muchas antiguas profecías parecían apuntar en esa dirección. Hombres y mujeres esperaban con ansia la llegada del Deseado de las naciones.

            A uno de ellos, el anciano Simeón, el Espíritu Santo había revelado que no moriría hasta que sus ojos hubieran visto la realización de la promesa (cfr. Lc 2, 26). Ana, una viuda de edad avanzada, suplicaba con ayunos y oraciones la redención de Israel (cfr. Lc 2, 25-38)”

(José Antonio Loarte.  María, una vida junto a Jesús).

EL MUNDO ESPERABA

Algo había en el ambiente, se sentía, los tiempos estaban cerca. Esto estaba como a la vuelta de la esquina y todo el mundo esperando, soñando.

Israel esperaba, soñaba con Ella, con la Madre del Redentor. Pero no solo soñaba Israel, también soñaba Dios… ¡Yavé soñaba! Y soñaba desde hacía ya mucho tiempo, porque soñaba desde la eternidad, con esa perspectiva que da la eternidad acerca de las cosas que van a pasar, que van a suceder…

Así lo describe un relato que leí en una ocasión y me encantó, por eso te lo voy a compartir. El autor pone las palabras en boca del arcángel san Gabriel que está explicando cómo pasó esto.  Dice:

EL RELATO DE SAN GABRIEL

            “Hace muchos siglos, antes de que existiera el universo, Yavé pensó crear la más hermosa de todas Sus obras. 

            “Para Dios esto parecía sencillo y, sin duda, lo era.  Al fin y al cabo, entre todas las criaturas, alguna debería ser la más perfecta y Él podía formarla cuando quisiera.

            “Pero es que el Señor no se conformaba con eso: quería hacerla tan bella que no fuese posible mejorarla. Ni Él mismo debería ser capaz de lograrlo. (…)

            “Reunidos (como siempre están) el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, decidieron unánimemente, resolver el problema del modo más sencillo: harían que aquella criatura estuviese siempre tan íntimamente unida a cada una de las tres Personas Divinas, que recibiera de ellas toda la belleza y todas las perfecciones de Yavé.

            “Ella, a su vez, las reflejaría como un espejo limpísimo.

SANTA

            “Yo seré su Esposo -dijo el Espíritu Santo-. La haré santa desde el mismo comienzo de su ser; fecundaré sus entrañas con Mi presencia y siempre estará llena de Mí y de mis dones. Será Inmaculada y tan graciosa como solo puede serlo la Esposa del mismo Dios.

            “Yo seré su Hijo -continuo el Verbo-. Recibiré su carne y su sangre, sus gestos y sus mimos. Y divinizaré sus besos, su mirada y las manos que me acaricien. Todo lo suyo será divino, porque también será Mío.

            “Será Mi hija predilecta -afirmó el Padre-. Estará siempre ante Mis ojos y con Mi mirada la iré embelleciendo hasta que yo mismo no pueda dejar de contemplarla, de tanto amor que le tenga.

YAVÉ SOÑO CON SU MADRE

            “Esto dijeron los tres. Y los ángeles, que estamos siempre en la presencia de Dios, escuchábamos maravillados (…)

            “Yavé soñó con Su Madre. Pensando en sus ojos, creó el mar; imaginando su sonrisa, llenó las flores de pétalos; añorando sus caricias, nacieron las palomas. Y en cada mujer, desde el comienzo del mundo hasta hoy, puso algo de María. ¡Lástima que algunas lo destruyan!

            “Ya sabes que en el Cielo no hay envidia, (…) Así que estábamos todos tan contentos… ¿Y sabes cómo llamábamos a María?: «El sueño de Yavé». Hasta que un día nació la Virgen.”

(Enrique Monasterio. El Belén que puso Dios).

SUEÑO DE YAVÉ

cumpleaños

A mí me parece genial esta descripción y es cierto: sueño de Yavé.  Dios soñaba con ella hasta que un día nació la Virgen. ¡Pues ese día es hoy!

¡Feliz cumpleaños Madre mía!

Y Señor, Padre, Hijo, Espíritu Santo… ¡Qué obra maestra! ¡Qué Niña mas bonita!

            “Nació en medio de un profundo silencio.  Dicen que, en otoño cuando los campos duermen, ahí nació. Ninguno de sus contemporáneos cayó en la cuenta de lo que estaba sucediendo.  Solo los ángeles del Cielo hicieron fiesta”

(José Antonio Loarte. María, una vida junto a Jesús).

ESPERANZA PARA EL MUNDO

Creo yo que, al coro de los ángeles en el Cielo, se les unió desde el seno de Abraham, el rey David cantando las Mañanitas… las mañanitas… así es.

¿Por qué? Porque amanecía. Amanecía la esperanza para el mundo, nacía la Esperanza nuestra.  Nació la hija de Joaquín y Ana y era una niña muy bonita y estaba llena de la gracia de Dios.

Tú y yo, que estamos ahí; o sea, que nos metemos ahí en esa casa, les decimos: “¡Qué niña más bonita! ¿Cómo se llama?” Y nos responden: “Se llama María”.

Te quedas pensando: María, Miriam… significa Soberana y Estrella del mar.

“Nombre dulce y fuerte. Nombre de inmensidad. ¡Grande como el mar! ¡Profundo como las aguas del océano! ¡Bello como las estrellas en el Cielo!”

(Josep María Torras.  Acercarse a Jesús con María).

            ¡Cómo me gusta el nombre! La tomas en tus brazos y le dices: “¡Feliz cumpleaños María, bienvenida a este mundo, bienvenida a mi vida!”


Citas Utilizadas

Miq 5, 1-4ª

Sal 12

Mt 1, 1-16. 18-23

Is 7, 14
José Antonio Loarte.  María, una vida junto a Jesús
Enrique Monasterio.  El Belén que puso Dios
Josep María Torras.  Acercarse a Jesús con María

Reflexiones

¡Feliz cumpleaños María, bienvenida a este mundo, bienvenida a mi vida!

Predicado por:

P. Federico

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