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P. Juan

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LA PROMESA DEL PADRE SALVAIRE

La Virgen de Luján es una de las advocaciones con las que María muestra que quiere salir al encuentro de sus hijos.

Leía en estos días un favor de la Virgen, cuenta una historia de la época que, en el año 1875, un sacerdote francés, joven de 28 años, que se llamaba Salvaire, se encontraba en Argentina, en la Pampa.
Y resulta que el pobre había caído en manos de unos indios, que planeaban nada menos, que ejecutarlo al día siguiente.

NO DEJABA DE REZAR

Pasó la noche en oración, y mientras pasaba sus últimas horas; por una parte, sufría burlas y ataques, pues había gente de parte de los indios que estaba muy enojada, porque le atribuían, que en su campamento se había desatado una enfermedad, que ellos le atribuían a este cristiano.
Y entonces habían decidido matarlo. Habían elegido a unos jóvenes fuertes que iban a ir a caballo, y a clavarlo con sus lanzas para quitarle la vida.
Y este pobre sacerdote, mientras tanto, no perdía la esperanza, no dejaba de rezar, no dejaba de encomendarse a Dios.
Y en eso, empezó a repasar un poco su vida, viendo que ya se acababa.
-Donde había nacido; su aldea en Francia, la alegría de su padre cuando fue ordenado sacerdote, la tristeza de su partida…
-El nuevo continente donde había ido a evangelizar, y también de cómo había ido en su sumisión, su evangelización por estas tierras…
-hasta que llegó a nada menos, que el día anterior, que había estado, por último, rezando en un santuario de la Virgen de Luján.
Y en ese momento, otra vez le agarró como un fervor, y le pidió a la Virgen que, si lo ayudaba en esa situación tan complicada, estando a punto de morir mártir, que él iba a transformar ese santuario pobre, en que la había visitado, en aquella advocación a la Virgen de Luján.

promesa del padre
Le prometió que él consagraría su vida, para transformarlo en un templo digno, y le repetía a la Virgen: – ¡Salvadme, santa madre! No dejaba de acudir a ella.
Y cuando llegó el momento de su ejecución, resulta que, estaban efectivamente aquellos que eran los verdugos, con sus caballos, con sus lanzas.
La gente que gritaba para para que lo atravesaran con las lanzas. Y entonces, otro indio joven apareció, y empezó a interceder por él.

EL HIJO DEL CACIQUE

Primero le tiró un poncho, que al punto que este hombre que estaba atado, solo pudo sacar la cabeza para ver lo que pasaba.
Y después, intercedió ante el cacique para que no lo mataran.
Resultó que era nada menos que, “el hijo del cacique”, el que le salvó la vida.
Después lo descubrió, el padre supo cuál era el motivo por el que este hombre intercedió ante él.
Fue porque justamente, el propio sacerdote le había salvado la vida en una situación parecida, cuando ese indio había sido condenado a muerte, y el sacerdote intercedió por él.
Y así, el padre Salvaire, le atribuyó la salvación de su vida a la Virgen, y cumplió con su voto.
Él fue un gran propulsor de la gran Basílica que existe hoy, dedicada a la Virgen de Luján, que es nada menos que, la patrona principal de Argentina.
Es a quien hoy celebramos, en el mes de mayo, mes en que queremos mirar especialmente a la Virgen, y acudir a ella.
Esta es una de las advocaciones de nuestra madre, una de sus fiestas, podemos aprovechar para también nosotros acudir, madre mía, a esta advocación.
Bien sabemos, que es nuestra madre, ¡siempre la misma!
Pero es muy bueno que ella haya querido manifestarse bajo distintas advocaciones, para salir al encuentro de sus hijos, en los distintos pueblos, en distintas circunstancias, y en distintas épocas.
Qué solicitud tan propia de una madre, que sea ella la que tiene la iniciativa tantas veces, de querer estar cercana a quienes la necesitan.
De querer estar disponible, para que le traigan cada uno, aquellas necesidades que sus hijos tienen.

LAS MADRES NO SE QUEJAN

Porque la realidad, es que muchas veces acudimos a una madre, a la Virgen también, cuando necesitamos algo.
Muchas veces es eso lo primero que hacemos, desde nacer llorando, con gritos y llanto le pedimos que tenemos hambre, si uno está cansado…
Y las madres, no se quejan, al contrario, se sienten felices de poder ir al encuentro de esas necesidades… ¡Así también nuestra madre del Cielo!
Acá en Argentina, que se hacen grandes peregrinaciones a Luján, donde van miles de personas, a visitar a la Virgen.
Y muchas veces lo hacen, por una promesa, como agradecimiento, por un favor recibido…

promesa del padre
Nuestra madre, es como un signo, de que, aunque haya tantas cosas que nos puedan costar, tantas dificultades en esta vida, situaciones en que incluso podemos sentir que estamos muy solos, que no encontramos solución a nuestros problemas…
La realidad es que ¡Nunca estamos solos del todo!
“Es verdad que estás Vos, Jesús, que está el Señor velando por nosotros, con su providencia, dándonos las gracias necesarias.”
También nuestra madre, también la Virgen como buena madre, está quizá esperando que acudamos a ella, para concedernos esas gracias, para confortarnos, para que no perdamos la esperanza.

FUE CRECIENDO LA DEVOCIÓN

Ojalá que también en nuestra vida, quizá no de un modo tan extremo, como en el que uno esté a punto de morir mártir, en una situación tan difícil como en la que se encontró este sacerdote…
Pero hará que podamos compartirlo al menos con Dios, en nuestra oración, quizá también con las personas que queremos.
Hemos recibido muchos favores porque tuvimos el acierto, de que, en las situaciones difíciles, hemos confiado en que María no nos dejaba a solas y le presentamos nuestra necesidad y fuimos escuchados.
Asi como en esta, o como en otras advocaciones, fue la Virgen la que tomó la iniciativa de elegir un lugar.
Cuenta la historia, fue ya hace muchos años, en 1630, que se transportaban dos imágenes en una carreta jalada por bueyes.
Y sucedía que en un punto del camino, los bueyes ya no podían avanzar.
¿Y qué pasó? Que cuando sacaban una de las cajas, la que contenía justamente esa imagen, que es una inmaculada chiquitita, y de barro, pintada, una imagen sencilla…Entonces los bueyes avanzaban.
Pero si la volvían a poner, no avanzaban…
Y así, ella mostró que se quería quedar en ese lugar.
Y fue creciendo la devoción, por la cantidad de favores que concedía a las personas.
Ya desde su origen, era una imagen considerada como milagrosa, porque quiso quedarse allí.
Bueno, que podamos, madre nuestra, comprobar nosotros la eficacia de tu intercesión.
Que tenés muchas gracias que Dios nos quiere conceder a través de esas manos maternales tuyas.
Y que las podamos recibir, porque confiamos, porque pedimos, porque sin esperar a grandes necesidades, rápidamente acudimos a vos.
Y hoy en esta fiesta, quizá acudiendo a través de tu advocación de la Virgen de Luján.

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Citas Utilizadas

Hch 14, 5-18

Sal 113B

Jn 14, 21-26

Reflexiones

Gracias Señor Jesús, por darnos a tu madre, que es también madre nuestra, ayúdanos a acudir a ella con la confianza de que ella siempre nos escucha y nunca nos dejará solos.

Predicado por:

P. Juan

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