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P. SANTIAGO

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6 min

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JESÚS SÍ, LA IGLESIA NO

“Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios”. Para vivir la identidad cristiana nos ayuda nuestra madre la Iglesia, que nos orienta y guía hacia el camino de la felicidad.

LA ENCUESTA

Si saliera por la ciudad, ésta tarde, a hacer una encuesta y le preguntara por ahí a la gente: ¿De qué equipo es hincha? Muchos, seguramente, me dirían muy seguros: Millonarios, Santa Fe, porque estoy aquí en Bogotá. Si estuviera en Medellín, mi ciudad, dirían: Nacional, Medellín… Y podría ser incluso una estadística.

Pero si inmediatamente preguntara: ¿Oye, dime la alineación del equipo? ¿Quién es el técnico? ¿Cuándo fue la última vez que fuiste al estadio? Ahí la cosa seria diferente.

Sinceramente creo que muy pocos serian hinchas, hinchas de verdad.

“Ahora, Jesús que estoy en tu presencia. Si les preguntara a las personas de esta ciudad si son católicos, en un alto porcentaje dirían que sí.” Gracias a Dios estamos en un país cristiano, creyente… gracias a Dios.

Pero ¿si indagara un poquito más a fondo? Alguno me podría decir: -Sí, claro padre. Yo voy a los bautismos, a las bodas, a los funerales de mis familiares y de mis amigos, ¡claro!

SER CATÓLICO

Todo esto Jesús por el Evangelio de hoy. Qué es lo que casi todos los días nos ayuda a hacer oración, a meternos en camino de oración, es de san Lucas:

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios, pero si uno me niega ante los hombres, será negado ante los ángeles de Dios.” (Lc 12, 8-12).

¿Qué significa declararse católico? ¿Qué significa ser católico, cristiano católico? “Hay que saberlo Jesús.»

1º Creer, profesar la fe, que es lo que hacemos en el Credo cada domingo. Después; después,
2º Cumplir los mandamientos, ¿todos? Bueno.
3º Vivir la celebración cristiana: los sacramentos y también podríamos pensar ¿todos? ¿cuántos? Vamos a hablarlo con Jesús, cada uno lo puedo hablar con el Señor, y
4º “Jesús, por qué todo esto es un misterio que nos exige creer, profesar, celebrar y vivir, finalmente. Acrecentar con una relación viviente y personal contigo, que estás vivo; a través de la vida de oración, el trato personal con Dios”.

LOS MANDAMIENTOS Y LOS SACRAMENTOS

“Jesús, te voy a pedir que me permitas ser un poquito provocador (lo hago en Tú presencia) y con el ánimo de que seamos más tuyos y que lo podamos confrontar contigo sin tapujos, sin miedos. Dos cosas: Una relacionado con los mandamientos y la otra con los sacramentos, especialmente con la Misa del domingo”.

Todo el mundo está de acuerdo en que hay que amar al prójimo, querer y honrar a los padres, no matar, no mentir, no robar. Es decir, aceptamos el noventa por ciento de los mandamientos y de la moral cristiana católica.

Pero, Jesús, si se trata del viejo sexto mandamiento, que dice que no hay que fornicar, que no se puede vivir libremente y liberadamente, y como me de la gana la sexualidad…

Empieza el trancón, el atasco, lo que no permite aceptar y vivir del todo esa invitación Tuya a declararte delante de los hombres.

IGLESIA Y MORAL CATÓLICA

Alguno me podría decir: – Padre, pero estamos en el siglo XXI, ¡hermano! Necesitamos una “liberación sexual”. La Iglesia, agua fiestas, sigue empeñada en que el sexo sirve para tener hijos, y que se tiene que vivir dentro del matrimonio de uno con una, pa´ toda la vida, ¡además! Que si pasa algo…no se puede matar al hijo en el seno de su madre (el aborto).

“¡Huyyy Señor! Con el aborto ahora mejor no me meto. ¡Clama al Cielo, clama al cielo!

“Jesús, así suene un poquito a lo bestia, lo bestia… esta sociedad quiere mucho sexo y pocos hijos. Todo muy antinatural. Qué pena Señor que ésta sea una de las principales causas del distanciamiento con la Iglesia y con la moral católica. Y por tanto contigo Jesús”.

Así he titulado la meditación de hoy: Jesús sí, la Iglesia no. ¡Qué tristeza!

LA MISA DOMINICAL

Jesús sí, la Iglesia no

El segundo aspecto, del que me quería fijar, es la Misa de los domingos. Y volvemos al ejemplo del comienzo: ¿de qué equipo eres hincha? Vamos a mirarlo con la Misa.

¿Se puede ser cristiano sin ir a misa los domingos? Por supuesto, claro que sí. También se puede ser un gran aficionado al ciclismo y no saber cuáles son las tres grandes vueltas del año, ni que Pogacar ganó el último de los monumentos il giro de Lombardía.

Hay mucha gente que dice: ¿qué más da ir el lunes o el martes que el domingo? No. El domingo es el “día del Señor”; esto significa “domingo”: “Dominus”, Señor, Dies Domini: el “día del Señor”.

“Señor, ¿y si nos diéramos cuenta de lo que es la misa?” La Misa nos permite participar de un pedacito de cielo.
Pero, hay veces, que pensamos solamente en la obligación y por eso nos puede parecer un poco absurdo tener que ir a Misa precisamente el domingo. El día en que no me quiero ni mover de la casa.

CELEBRACIÓN DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

El domingo toda la Iglesia en todo el mundo celebra unida la Resurrección del Señor. Nos unimos a esa celebración. La Misa del domingo no se entiende por obligación sino por devoción. No por obligación sino por devoción.

Cuando participamos de verdad en la Misa, cuando sabemos lo que es, cuando las oraciones de la Iglesia las hacemos nuestras: pedimos perdón, damos gracias, alabamos a Dios, ofrecemos lo nuestro y nos unimos al sacrificio de Cristo. Nos alimentamos de la Palabra de Dios. Comulgamos bien preparados y le pedimos al Señor que nos convierta y nos de su corazón para entregarnos y amar de verdad. ¡Esa es la Misa!

Cuando hacemos eso descubrimos que no podemos vivir sin el domingo, sin la Misa.

LA PEREZA

Pero podríamos, también, Señor pensar: pero ¿si vale la pena ir a Misa con pereza? Pues lo mismo hace un novio que va a visitar a su enamorada el domingo, un día de lluvia, frío, no le prestan el carro en la casa y se pierde el clásico entre el Madrid y el Barcelona… y ¡no le da pereza ir a visitar a su novia!

Podría sacar quinientas mil excusas, no mil, sino quinientas mil excusas.
Y sí va a visitarla con pereza, sí; pero va a visitarla porque la quiere. Eso hacemos con la Misa del domingo. “Sí, voy con pereza, te lo digo Jesús”.

Hay veces… podría cada uno de nosotros decirle: “Señor, he venido con un poquito de pereza, me hubiera quedado en la casita, pero aquí estoy porque te quiero”.

¿A dónde quiero llegar Señor al final de este rato de oración? A lo que nos dices en el Evangelio:

“Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios.”

LA IGLESIA

No podemos vivir a medias el Cristianismo. Se trata de una identidad con Jesús. Ser en este mundo “otros Cristos”. Y para esto nos ayuda a la Iglesia que es nuestra madre.

No podemos desligar a Cristo, cabeza de su cuerpo místico, que es la Iglesia.

El lunes pasado celebramos la fiesta de san Juan XXIII. Quiero leer un trocito del discurso con el que inauguró el Concilio Vaticano II, por allá en el mes de octubre de 1962, mira:

«La Iglesia, no ofrece riquezas caducas a los hombres de hoy, ni les promete una felicidad sólo terrenal; los hace participantes de la gracia divina que, elevando a los hombres a la dignidad de hijos de Dios, se convierte en poderosísima tutela y ayuda para una vida más humana; abre la fuente de su doctrina vivificadora que permite a los hombres, iluminados por la luz de Cristo, comprender bien lo que son realmente, su excelsa dignidad, su fin. Además de que ella, valiéndose de sus hijos, extiende por doquier la amplitud de la caridad cristiana, que más que ninguna otra cosa contribuye a arrancar los gérmenes de la discordia y, con mayor eficacia que otro medio alguno, fomenta la concordia, la justa paz y la unión fraternal de todos.”

(Discurso de inauguración del Conc Vat II, oct 1962).

No sé si me enredé un poquito al final…y si no ha sido muy claro. Pero no sé, me gustó mucho ese párrafo porque habla de la Iglesia, que nos ayuda a estar más cerca de Ti; que nos ayuda a estar, Señor, con las cosas claras en este mundo y a vivir mejor, y a vivir más felices.

Bueno ponemos todo esto en las manos de nuestra Madre, ella es la Reina de la Iglesia, la Madre de la Iglesia.


Citas Utilizadas

Ro 4, 13. 16-18

Sal 104

Lc 12, 8-12

Reflexiones

Gracias Señor por la Iglesia, que nos guía para que vivamos cerca de Ti para que seamos más felices.

Predicado por:

P. SANTIAGO

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  1. Digo que Pereza no ha sido mi motivo por no ir, sino que me ha dejado llevar porque siento lleno de tu amor y del Espíritu Santo, Señor Mío

  2. Esta meditación , como muchas del Padre Santiago , me ayudan en exactamente la inquietud que tengo en ese momento y me ayudan mucho a acercarme otro paso más a Cristo y a nuestra Iglesia. Francamente paraciera que el P. Santiago las escribiera teniéndome en mente (y no nos conocemos). Gracias al Espíritu Santo por su inspiración. Gracias P Santiago por ser un instrumento de Dios para muchos y para mi.

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