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P. Ricardo

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6 min

ESCUCHA LA MEDITACIÓN

ESCUCHAR Y HACER LA PALABRA DE DIOS

La Virgen Santísima es el ejemplo de la persona que escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica.

“Señor, hemos comenzado estos 10 minutos de oración poniéndonos en tu presencia para meditar el Evangelio de la misa de hoy en este día que, en algunos países de Latinoamérica, se celebra la memoria o la fiesta de la Virgen de la Merced.

Al menos aquí en Perú se celebra, especialmente en el norte, pero también en Chile, en Argentina celebramos esta fiesta de nuestra Madre bajo la advocación de la Merced.

“Y Señor pienso que esto, esta advocación -como las otras- define muy bien quién es nuestra Madre. Esta Madre que está dispuesta a socorrer a sus hijos, de quien siempre tenemos ese auxilio”.

Como lo dice también esa oración tan bonita del “Acordaos”:

Acuérdate oh Virgen Santísima, que ninguno de los que han acudido a Ti, pidiendo tu auxilio y tu clemencia haya sido abandonado…

DESAHOGARNOS

Hoy el Evangelio es brevísimo, pero podemos sacar mucho partido para nuestra vida.  Sobre todo, nos invita el Señor a examinarnos.

Un rato de oración, al fin de cuentas, es un momento de conversar con Dios… “Hablar contigo, de contarte nuestro día… de quejarnos también”.

¡Qué hijo no se queja con su padre! ¡Qué hijo no va y le cuenta a sus papás cómo le ha ido en su día” si le ha ido mal, si llega molesto a su casa!…

Es allí, en casa, donde tenemos que desahogarnos, donde tenemos que contar lo bonito que nos pasa y, por eso, debemos tener esa necesidad de hacer oración.

PRESENCIA DE DIOS

>Madre

Junto con ese poder hablar con Dios, poder quejarnos, poder pedir mil cosas, poder contar todo lo que queramos, la oración nos sirve también para meditar, para dar una mirada a nuestra propia vida, cada día.

Estar en diálogo con Dios, en su presencia, -mejor aún si estamos frente al Santísimo, (aunque si estamos escuchando estos 10 minutos con Jesús es porque los hacemos donde podemos y esa es la ventaja de la tecnología y la ventaja también de la presencia de Dios).

La presencia de Dios la podemos tener donde sea: en el carro, en el bus, en la calle, también en nuestra habitación. Basta ponernos en presencia de Dios y allí estamos ya, entramos en ese contacto con Él, que está dentro de nosotros.

DIOS ESTÁ DENTRO DE CADA UNO

Es lo que le pasaba un poquito a San Agustín.  Era un muchacho de su tiempo, como muchos de nosotros, que estaba inquieto y curiosamente San Agustín buscaba a Dios, pero no sabía que lo estaba buscando.

Iba llenando ese vacío, tal vez vacío existencial, con otras cosas, incluso con algunas filosofías que tenían cierta importancia en esa época, que predominaban y luego hacía cosas que hacían muchos jóvenes de la época.

Él decía que se portaba mal y entonces en un momento, en esa reflexión, decía:

Yo te buscaba en todas partes, pero no sabía que estabas dentro de mí”

(Agustín de Hipona, Las Confesiones).

LA COMUNICACIÓN

Dios está en cada uno de nosotros, especialmente en nuestra alma en gracia. Y al poder hacer nuestro rato de oración, es como que nos metemos para entender ese contacto con Dios, que es mejor que cualquier otra red social, que cualquier otro modo de comunicarnos.

Hoy en día, a mí también me parece raro recibir una carta.

El otro día recibí una carta de alguien (de un amigo de Roma) y me pareció curioso, porque para qué, si también nos comunicamos por WhatsApp o por Instagram, pero una carta…

Y uno valora, realmente leer esa carta que era de dos caras.  Uno valora el hecho de que esta persona, este amigo mío, se haya tomado el tiempo de escribirla.

Luego tuve también que responderle y uno, al escribir a mano, a la antigua, se toma su tiempo para escribirla, para pensar, para que no tenga errores – porque ahí no hay corrector ortográfico automático…

BUSCAR A DIOS

Madre

Hoy en día la gente no se manda cartas, sino que basta un WhatsApp o incluso lo que puedo hacer es decirle “Oye Siri” o mejor no digo las palabras para Google porque si no se me activa ahora mismo y le puede decir: “Manda un mensaje a tal persona” o “manda un WhatsApp a tal persona” y ¡ya está!

Uno puede llamar por una videollamada, mandar un mensajito a alguien que está en el otro extremo de la tierra y nos comunicamos inmediatamente.

Con Dios podemos hacer lo mismo.

Veamos lo que nos dice el Evangelio, “Señor, tu palabra”:

“En aquel tiempo vinieron a ver a Jesús su Madre y sus hermanos. Pero con el gentío no lograban llegar hasta Él. Entonces le avisaron: ‘Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte’. Él les contestó: ‘Mi madre y mis hermanos son éstos, los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra’”

(Lc 8, 19-21).

A primera vista parece que el Señor no quiere hablar con la Virgen. De hecho, al leerlas así en seco, parece que el Señor se porta mal y la verdad es que no.

Ahora, “no olvidemos que Tú Señor, siempre quieres darnos una lección porque eres nuestro Maestro, “el” Maestro. Y en este caso aprovecha esa visita de la Virgen, como seguramente haría en otras ocasiones y el Señor está trabajando, está sacando adelante el Reino de Dios, está fundando la Iglesia.

Entonces la Virgen como Madre (¡qué bonito esto!) ella y sus hermanos, (en este caso parientes porque así se ha traducido en español), dice: “Quiero ver a mi Hijo, porque lo quiero”.

Qué bonito esto porque nuestra Madre Santísima también es así, la Virgen quiere que tú y yo le digamos cosas bonitas. Y eso es el rosario, eso es esa oración al mediodía del “Ángelus”, en la cual decimos cosas bonitas de nuestra Madre y son cosas que se encuentran en las Escrituras.

ESCUCHAR A JESÚS COMO MARÍA

Y entonces María, que ama mucho, quiere ver a su Hijo. Y le llevan el recado a Jesús porque hay mucha gente y están todos apretujados ahí, que se van empujando y la Virgen no puede pasar.

Jesús dice:

“Mi madre y mis hermanos son éstos, los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

Esto desde luego lo hacía María:

“Hágase en mí según tu Palabra

(Lc 1, 38).

No podemos decir que el Señor está recriminando a la Virgen, al contrario, está tomándola, “tomándote a ti Madre mía como modelo”. Modelo de aquella mujer que escucha la palabra de Dios y la pone por obra y eso es toda su vida.

“Jesús, nosotros también queremos ser como la Virgen que supo escucharte en sus ratos de oración o en esa embajada del ángel que le viene a decir que será la Madre de Dios, ha sido la elegida.

“Tantas cosas Tú nos dices a través de la oración, a través de los evangelios, en la Santa Misa o porque tenemos la costumbre de leerlo cada día”.

PONERLOS A LA OBRA

Y el gran reto será, ya no únicamente leer la Biblia, no únicamente estar atentos a los Evangelios, no únicamente ser atentos a nuestro rato de oración, sino en ponerlos por obra.

Que al final de un rato de oración, podamos siempre sacar algún propósito. Decir: “Bueno Señor, yo ahora voy a cambiar en este aspecto, ayúdame a ser más sincero, a trabajar mejor, a estudiar más, a cuidar mi vida de piedad, siendo constante en mi rato de oración, a ser obediente con mis padres, a ser un mejor amigo, mejor esposo o esposa, enamorado o enamorada, ¡ayúdame Señor!

Para eso contamos con toda la ayuda de Dios y de manera particular de nuestra Madre santísima.


Citas Utilizadas

Esd 6, 7-8. 12b-14-20

Sal 121

Lc 8, 19-21

Reflexiones

La Virgen Santísima es el ejemplo de la persona que escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica.

Predicado por:

P. Ricardo

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