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Padre Josemaría

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RETO DE LA OVEJA PERDIDA

Tú eres único Dios, eres insustituible para Él, te conoce y te quiere a ti.

¿Quién no se ha encontrado, en un paseo por el campo con un Pastor y sus ovejas?

Bueno… ¿Depende también, dónde vivas?… pero, con poquito que salgas de la ciudad, es una escena muy común,  Prácticamente en todo el mundo.  Quizá por eso,  -Tú Jesús, utilizas con frecuencia esta imagen del «Buen Pastor y las ovejas», como lo haces, en el Evangelio de hoy, te lo leo:

«En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: ¿qué les parece?, supongan que un hombre tiene cien ovejas, si una se le pierde, ¿no deja  las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida?, y si  la encuentra, en verdad les digo:  que se alegra más por ella, que por las 99 que no se la habían extraviado. Igualmente, no es voluntad de vuestro padre, que está en el cielo, que se pierda ni uno de estos pequeños.

Bueno, te reto a que hagas el: «Pastor Challenge»:

La próxima vez, que te encuentres con un Pastor y sus ovejas; haz la prueba, acércate y pregúntale: ¿él que haría si tuviera cien ovejas y una se le perdiera? casi con toda seguridad te digo, lo que te va a decir: pues que se va a ir tranquilamente a su casa y tonta la oveja, que no estaba, donde debía. «Que se pierda».

Y  cuando esto sucede, no te vayas a asustar. A veces pensamos, más tontos nosotros, que la oveja que se perdió, que tú Jesús, no conocías de las cosas del campo. porque nadie con un mínimo de sentido común deja 99 ovejas en el monte y se va a buscar la que se perdió.

Pero es que Jesús, no es como el buen pastor, Jesús es El Buen Pastor.

Y si, un pastor quiere parecerse a Jesús, tiene que ser bueno como Él. En esta parábola, Jesús no quiere dar unas clases  de campo de ovejas, pastores y rebaños; sino explicar: cómo es el Corazón de Dios.

Fíjate… cómo, es algo también muy común en todos nosotros; en nuestra experiencia personal, podemos descubrir que también, actuamos de manera diversa, según sea nuestro interés por lo que, se nos ha perdido.

Todos, conocemos las «plumas Bic», esas que dicen en su slogan: Que no saben fallar…  Efectivamente, no saben fallar pero sí se saben perder.  Y, a cada rato se nos pierden.  Bueno, si se nos pierde una «pluma Bic».  Claro, que la buscamos por un momento, pero si no lo encontramos, ahí queda. Pensamos quizá: ¡Ya le servirá, al que le encuentre! Cuántas veces, tú no te has encontrado una pluma Bic, que no era tuya.  Luego quizá, irás al día siguiente a la papelería, a comprar otra.

En cambio, si pierdo mi teléfono celular, pues, no me quedo tan tranquilo, como con la pluma Bic… sino que pregunto, busco, rebusco, me pongo nervioso.  Lo mismo si pierdo mi medalla escapulario que me regaló mi abuela; o el reloj que me dieron mis papás al terminar la prepa.

Podemos concluir: Que la intensidad de la búsqueda, viene marcada por la importancia, que le doy al elemento perdido, y a su posible o no reposición.

Claro, que me puedo comprar otro teléfono… incluso para tener uno más moderno.  Pero, ¿y todas las fotos que no había respaldado?,  ¿todos aquellos contactos?  Y claro, que podría comprarme otra medalla: pero no sería la que me regaló mi abuela, el día de mi primera comunión, y que tantos años me había durado.

Por ahí, va el mensaje de la parábola de la oveja perdida. Nosotros somos insustituibles para Dios, y por eso, nos busca. Y por eso va detrás de nosotros, hasta encontrarnos.

Secretos de la Oración Santiago Villa
El pastor de la parabola, tiene cien ovejas, pero para Dios, no son un montón de ovejas; un chorro de ovejas, sino la suma de una más una.

Cuando escuchamos, que Dios ama a la humanidad, no debemos pensar que el amor de Dios se esconde en una muchedumbre. Todo lo contrario: Dios, solo sabe querer individual.

Cómo me impacta, todavía aquella vez, que me dijeron que aunque, solo yo existiera en esta tierra, -Tú Jesús, hubieras ido a la Cruz a morir para salvarme. Solo a mí-  No es que Jesús, haya hecho un cálculo, como son muchos millones, vale la pena ir a la Cruz por todos. ¡No!

Jesús hubiera ido a la Cruz, si solo fueras tú, la única persona en esta tierra. De hecho dio toda su sangre, por amor a ti, para salvarte.

Un obispo vietnamita, llamado Xavier Van Thuanque vivió muchos años en la cárcel, por solo, el hecho de ser obispo. Estuvo nueve de ellos, en completo aislamiento, y en vez de deprimirse, se puso a rezar. No se quedó de brazos cruzados, esperando la liberación; sino, tuvo la creatividad propia del amor; se hizo amigo de los carceleros, construyó para sí un crucifijo, celebró la eucaristía clandestinamente y escribió tres libros…

Tengo uno aquí en las manos, que se llama «Testigos de esperanza, ejercicios espirituales», dados en el Vaticano en presencia de su santidad Juan Pablo II. Y es que, al salir con este librito, fue a darle un curso de retiro, al mismísimo Papa, en el año 2000. ¡Te lo recomiendo, vale muchísimo la pena!

En una de sus meditaciones decía:  Dios no sabe matemáticas, porque solo sabe contar hasta uno. Y explica que no se trata, de que se le haya perdido una oveja de cien,  sino que, se le extravió esa oveja concreta, individual, que Él conoce y quiere en sí misma.

A una oveja en general, decía Van Thuan,  la podría sustituir cualquiera, pero esa oveja concreta, es insustituible.

Bueno, luego de este rato de oración, puedes meditar sobre esa realidad maravillosa, de que tú eres único para Dios. Eres insustituible para Él. Que te conoce y te quiere a ti  de manera incondicional.

Piensa, en algo muy común:  unos papás pueden tener muchos hijos y quererlos a todos, pero es un cariño individualizado. Y por muchos que tengan, saben que ninguno, puede ocupar el lugar del otro, porque cada uno, podríamos decir, es su hijo único. Y, si eso, hacemos los hombres, qué bien te entendemos Jesús, nuestro Buen Pastor, que saliste corriendo del Cielo y viniste a la tierra, que dejaste tus comodidades y seguridades, y no paraste,  hasta encontrarme a mí, que soy esa oveja perdida, despistada tantas veces. Y una vez que me encuentras, me cargas en tus hombros, y me reconduces al rebaño sin reproches, sin regaños, sin chantajes.

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¿Cuál es la diferencia entre el cristianismo y las demás religiones? justo esa, que mientras las demás están buscando a Dios, en nuestro caso, es al contrario, Dios ha salido a buscarnos.  Es un Dios pendiente del hombre,  -Eres tú Jesús-  Pues qué alegría, saber que Jesús, nunca deja de buscarnos.

Un día leí, una noticia, que me dio entre lástima y risa, te la leo: Los miembros del grupo español Delorean, han sufrido en México,  lo que se les conoce por un secuestro virtual, una modalidad de extorsión, que consiste, en hacerle creer a la víctima, que se encuentra en peligro y que debe, seguir las instrucciones que le están dando al otro lado del teléfono.  Las bandas dedicadas al negocio, utilizan esta especie de juego mental, en el que la sugestión de quien lo sufre hace el resto.

Pues así, como te lo leo… Se metieron ellos solos, en la cueva del león.  Estando perfectamente resguardados, en un hotel en la Ciudad de México, recibieron una llamada, diciendo que ahí los iban a secuestrar, que era la policía, que tenían que salir corriendo y que ellos, los iban a salvar… Y  les hicieron caso, y eran los secuestradores.  Qué ganas de meternos en problemas, pero así somos, soberbios vanidosos, perezosos, sensuales, son las consecuencias del pecado original. -pero, tú Jesús, tienes el remedio de todo-  solo hay una cosa que no se remedia, que es: la hipocresía, ya hablaremos, de esa después.

La primera consecuencia que tenemos que sacar en nuestra meditación… -ya te dejo, para que tú te quedas platicando con Jesús, de esto, en el silencio de la oración-, es la de: sentirnos pecadores, sentirnos y sabernos pecadores, enfermos.

La primera condición para ser curados, para ser perdonados.  Al joven rico Jesús le dijo: nadie es bueno sino solo Dios. ¡Ojo pues!, con la soberbia que ciega, no solo los pecados, sino también, los problemas, ¡ojo con la soberbia!  Quizá oculta, que nos lleva a querer resolver los pecados y los problemas, en soledad.

Como el enfermo que se automedica porque tiene miedo de ir al doctor.  ¡Ojo con la flojera! Que impide acudir al remedio y entonces la dolencia o la enfermedad, que quizá en principio era algo leve, se convierte en un problema grave.

Y  todos andamos un poco, o mucho enfermos, y tenemos necesidad de Jesús.

¡Ya sé!, que esto de estar encerrado con clases online es cansado,  ¡ya lo sé! que te dan ganas de tirar la toalla ¡ya lo sé!, que te dan ganas de copiarlo todo, y dejarte llevar de la ley del mínimo esfuerzo. Pero ánimo, procura concretar algún propósito… de modo que te sirva para valorar más la confesión frecuente y volvértelo a proponer, de hacer esas cosas que estás haciendo, que ahí la llevas.

Y también de llevar a tus amigos a la confesión.  Para provocar, lo que termina diciendo, también, hoy el Evangelio: la alegría de Dios, la alegría de la Virgen nuestra madre, y  de todos Los Ángeles y Santos del cielo.


Citas Utilizadas

Flp 3. 3-8a

Sal 104

Lc 15, 1-10

Reflexiones

Gracias, por amarme como hijo único. Gracias, porque hoy finalmente lo empiezo a comprender…

Predicado por:

Padre Josemaría

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