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P. Juan

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CONFIANZA EN DIOS

Pidamos caminar el camino de Dios con el corazón sereno, porque sus palabras son de fiar.

Hay unas palabras del Antiguo Testamento (tantas veces las habrán leído, quizás comentado o escuchado, usado en la Sinagoga la Virgen, Jesús, San José…), unas palabras del Libro de los Proverbios:

“Las palabras de Dios son de fiar, Él es escudo para los que esperan en Él.”

(Pr 30, 5)

Así empieza también la Primera Lectura de la misa de hoy día.  Certeza, seguridad, confianza en Dios… eso es lo que quiere transmitir (bueno y tantas otras cosas más), este inicio de la lectura del Libro de los Proverbios:

Las palabras de Dios son de fiar, Él es escudo para los que esperan en Él.”

Y uno se puede imaginar (ahora, que estamos con Jesús, este ratito, estos minutos), cómo habrá sido el comentar muchas veces, (seguramente muchas veces, porque habrán habido bastante aventuras, bastantes anécdotas) ¿cómo habrá sido comentar ahí?

LOS CAMINOS DE LA VIDA

Confianza

Algún día en la tarde, una tarde tranquila, Jesús, María, José, ahí en Nazaret, comentar cómo fue lo de Egipto, “quizás una historia que a Ti Jesús te encantaba preguntarle a San José o a la Virgen, ¿cómo fue lo de Egipto? O quizás algún detalle, algún punto… ¿cómo fue la salida?”

Hay una canción, no es demasiado conocida, una canción que se llama así: Los caminos de la vida. Y los caminos de la vida, los caminos de Dios… y seguramente San José y la Virgen le habrán contado, “te habrán contado a Ti Jesús más de alguna una vez, cómo fue todo eso de salir corriendo a Egipto, de cómo fue salir, preocupados, así de noche, con presteza, con preocupación, pero también por dentro pensando en qué iban a hacer allá en Egipto, ¿por dónde nos lleva el Señor?”

En primer lugar -por decirlo así- Dios buscaba salvarles el pellejo. Y San José lo habrá tenido en cuenta cuando se lo contaba a Jesús y nos podemos imaginar ahora al Señor, “imaginarte a Ti Jesús, que estamos hablando Contigo, imaginarte así con, no sé, 7-8 años escuchando estos relatos con los ojos muy abiertos, con el corazón muy agradecido, aprendiendo un montón de cosas y cómo el Señor, cómo Yahvé, cómo Dios Padre, los iba llevando camino a Egipto y ¿qué querrá Dios?  Y quizás San José, quizás la Virgen, quizás estas mismas palabras del Libro de los Proverbios, quizás otras:

Las palabras de Dios son de fiar, Él es escudo para los que esperan en Él”,

porque seguramente iban, San José y la Virgen, temerosos camino a Egipto.

UN CORAZÓN SERENO

Nosotros también, a veces, quizás ahora, cada uno de nosotros en la oración personal le podemos decir: “Oye Señor, yo estoy andando por este camino; Señor me está tocando vivir esto que no lo entiendo muy bien o que para mí es un poco como el caminar de San José y de la Virgen, por decirlo así, con la espada al cuello por Herodes…” quizás podemos nosotros también hablar con el Señor, quizás podemos aprovechar ahora para pedirle también a Dios Padre que nos dé un corazón sereno, confiado, apoyado en estas palabras de Dios, “estas palabras tuyas Señor”.

Cómo iba San José, cómo iba la Virgen hacia Egipto, preocupados por supuesto, pero con paz o buscando la paz. Intentando hacer actos de confianza en Dios, decirle, quizás aprovechando el Salmo de hoy día, la antífona que vamos a rezar:

“Tu palabra es lámpara para mis pasos.”

Y luego va diciendo el Salmo, va rezando, lo podemos rezar ahora mismo, quizás esto también lo tenían San José y la Virgen ahí camino a Egipto:

“Apártame del camino falso y dame la gracia de Tu ley.  Más estimo yo la ley de Tu boca que miles de monedas de oro y plata”.

(Sal 119)

“Tu palabra Señor es eterna, más estable que el cielo”.

(Sal 118)

“Aparto mi pie de toda senda mala para guardar Tu palabra. Considero tus mandatos y odio el camino de la mentira, detesto y aborrezco la mentira y amo Tu ley”.

(Sal 119)

LA VIRGEN MARÍA CONFIÓ

Es verdad aquello del Libro de los Proverbios:

“Las palabras de Dios son de fiar”

y también esto lo transmitirían San José y la Virgen a Jesús, Niñito.  Quizás, las primeras veces que salían estas historias de todo aquel camino a Egipto de ida y de vuelta; decir bueno y ¿dónde volvemos? A Judea, vamos a Galilea y ¿dónde instalarlos? Por lo profesional y ¿será que Jesús tiene que vivir cerca del Templo? Digo también preguntas, inquietudes…

Estas palabras que San Josemaría también tenía tan presente de la Virgen, cómo ella siendo Santísima, siendo la Madre de Dios, siendo tan buena e Inmaculada desde su concepción, llena de gracia,

«a ella no le fueron ahorrados los problemas, las inquietudes”.

(Es Cristo que pasa.  Punto 172)

A la Virgen, por supuesto que no; a San José, tampoco y a nosotros… tampoco.

CONFIAR VERDADERAMENTE

Ahora también, en este rato de oración, podemos considerar con cariño, con atención, con fruto, estas palabras de la Sagrada Escritura, que son hoy día la Primera Lectura y el Salmo, pero no sólo considerarlas, sino también ahora pedirle al Señor: “Señor, dame esto -por decirlo así-, el ADN de esta lectura de los Proverbios, el ADN de esta oración del Salmo 118, Señor yo quiero esto en mi corazón, yo quiero esta confianza verdadera a Ti, en mi camino, en mi camino real, el de ahora, el que me está tocando caminar ahora Señor y en lo que venga en los años para adelante”.

“Las palabras de Dios son de fiar, Él es escudo para los que esperan en Él.”

A veces puede parecer poco intuitivo o poco fácil de “captar al vuelo”, como se dice, por dónde va el camino del Señor, el de hoy, quizás porque no solamente está en mi voluntad o en mi mano caminar por aquí o por allá, quizás porque depende de otras personas, de cómo reaccionan otras personas, de qué eligen otras personas y entonces también Señor confío en Ti.

“Señor ayúdame a caminar bien, a que de verdad sea así esta antífona del Salmo,

“Tu palabra es lámpara para mis pasos”.

Señor en Tu palabra, en Tu querer, en lo que me vas diciendo en la oración, en la Sagrada Escritura, aquí hay luz.  Señor, ayúdame a confiar, ayúdame a seguir tu camino.”


Citas Utilizadas

Pr 30, 5-9

Sal 118

Lc 9, 1-6

Pr 30, 5

Sal 119

Es Cristo que pasa.  Punto 172

Reflexiones

Jesús, ilumina mis pasos para seguir el camino que Tú quieres que siga

Predicado por:

P. Juan

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