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P. Juan

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BENDITO QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR 

La confianza en Dios nos hace estar siempre alegres y dando frutos, en todas las circunstancias.

LA REALIDAD Y LA FANTASÍA

Muchas veces, en las películas o en la literatura, aparecen personajes que son un poco “blanco o negro”. Personajes que son muy buenos, que aparentan  no tener maldad, y personajes que parecen no tener bondad.

La realidad en los seres humanos no es así, pero es una manera de ilustrar algo para que sea el cuento más entretenido, para verlo más claro, para resaltar las características de un personaje.

COMO PERSONAJES DE LITERATURA

Pensaba en un personaje bueno, el protagonista de “El Señor de los Anillos”, Bilbo Baggins, que tiene que llevar su anillo y es muy sacrificado.

Pero está dispuesto a hacer todo, olvidándose de su bien personal, para salvar a su aldea y al final, salvar a mucha más gente con la misión que tenía que cumplir.

Y personajes más malos, que es mucho más fácil encontrar, como la animación del cuento de Charles Dickens, “Cuentos de Navidad”.

Aquel viejo avaro que tuvo la oportunidad de ver, antes de morir, lo que había sido su vida y dónde tenía el corazón y la oportunidad de cambiar, pero era una persona terrible.

Las lecturas de hoy, que nos pueden ayudar para hablar con Jesús en estos 10 minutos en Cuaresma, son unas lecturas como muy escogidas.

La Primera Lectura, el Salmo y la Segunda Lectura, no van siguiendo un libro del Antiguo Testamento y después uno de los Evangelios; sino que cada día se eligen, para que estén bien relacionados y nos den una enseñanza.

EL BUENO Y EL MALO

Las lecturas de hoy nos muestran también un personaje bueno y uno malo, así como en los libros.

Se podría decir que hay un personaje malo en el Evangelio llamado: el rico Epulón.

El rico, que se dedicaba a banquetear, a hacer unos festines y que tenía en la puerta al pobre Lázaro, y a él, no le daba nada. Lo trataba como si no existiera.

Al final Epulón termina en el infierno, y no tiene tanta suerte como el personaje de Dickens, a quien le aparecen unos ángeles y le muestran lo que había sido su vida, sino que se da cuenta muy tarde de que había sido un gran egoísta.

Y por otro lado, en la Primera Lectura, está el hombre maldito que confía en el hombre.

También hay un hombre bueno, que pensaba nos puede inspirar en este rato Jesús. Queremos contemplar tu palabra, también contemplarte a vos y aprender, y querer ser mejores. Y ese hombre bueno, es bendito.

Y dice de la Primera Lectura:

“Quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza no teme la llegada del estío. Su follaje será siempre verde. En años de sequía no se inquieta y no deja por eso de dar fruto”.

BENDITO QUIEN CONFIA EN EL SEÑOR
CONFIAR EN DIOS

Este hombre, que quizá lo hemos visto no así, en toda su pureza, porque en la tierra, como decíamos, todos tenemos un poco de bien y un poco de mal.

Pero el hombre que confía en el Señor y que tiene una alegría, una paz que parecen incondicionales, son inconmovibles. Eso me inspira a mí.

“Su follaje siempre es verde, vive siempre sonriente y da fruto también en el mal tiempo.

Cuando no es un buen año, también da frutos, también cuando hay sequía”.

Quizá conoces a alguien así, quizá vos mismo sos un poco así. ¡Y qué bueno que queramos ser ese hombre que está alegre, que da fruto!

Y ¿cuál es el secreto? Que confía en el Señor, que tiene toda su confianza puesta en Él, en Dios.

“Queremos, Jesús, estar siempre alegres, también en las situaciones que no controlamos, que son muchas”.

UN CAMBIO DE PLANES

Ahora estamos viviendo, compartiendo con todo el planeta esta preocupación general por este coronavirus y mucha gente sufriendo. A quienes les cambian los planes, y quizás algunos con riesgo más cercano y con miedo a enfermarse.

Se dicen muchas cosas de cómo controlar el virus, pero se ve que todavía no está controlado. Que ni eso, ni cosas más personales, más peregrinas, ni más importantes, nos quiten la alegría.

Que siempre demos fruto, el fruto de la caridad, el fruto de la santidad, el fruto de ayudarnos unos a otros.

CONFIANZA EN EL SEÑOR

Y, ¿cómo?¿Por qué vamos a estar siempre alegres si hay tantos problemas? ¿Hay tantas cosas que nos ponen de alguna manera u otra en peligro y hacen que trastabille nuestra seguridad y nuestra calma?

¿Por qué? Porque tenemos la confianza puesta en el Señor. Porque somos hijos de Dios. Porque Dios es nuestro Padre y es Todopoderoso.

Y si Él permite que sucedan cosas como la enfermedad, como la inestabilidad laboral, los apuros económicos, que a cualquiera le pueden quitar la paz,  lo hace por algo, y puede sacar de ahí mayores bienes.

¿Cómo vamos a hacer, Señor, para confiar en Vos? Jesús, ¿cómo vamos a confiar en Tu Padre en la prueba?

Y pensaba, primero hablar con Él. “Señor, esto que permitís, ayúdame, no sé qué hacer, no sé cómo manejarlo y lo pongo en tus manos”. Cuando le pedimos y hablamos esto, ya es fuente de paz.

BENDITO QUIÉN CONFÍA EN EL SEÑOR

Me acuerdo de una remera que se veía en Italia cuando vivía ahí. Decía: “Dio existe ma non sei tu, rilassati.” (Dios existe, pero no sos tú, relájate). A veces es así: Dios existe, pero nosotros no somos Dios, tenemos que confiar en Él.

Quizá tenemos que hacer lo que sí está en nuestras manos y dejar en manos de Dios lo que no podemos hacer. Talvez Dios quiere que sonriamos más y suframos menos, que nos ocupemos más y nos preocupemos menos.

BENDITO QUIEN CONFIA EN EL SEÑOR
DIOS LO PUEDE TODO

“Tengamos el propósito firme y universal de servir a Dios de todo corazón, toda la vida, y con eso no queramos saber, sino que hay un mañana en el que no hemos de pensar. 

Preocupémonos por obrar bien hoy, el mañana vendrá también a llamarse hoy, y entonces, pensaremos en él. 

Hay que hacer provisión de maná cada día y nada más. No tengamos la menor duda de que Dios hará caer otro maná al día siguiente, y al otro, y al otro, mientras duren las jornadas de nuestra peregrinación.”

(San Francisco de Sales)

Es toda una prueba y quizá, un punto en el que podemos crecer en esta Cuaresma: ser ese hombre, esa mujer que tiene su confianza puesta en el Señor y por eso, estár alegre y dar siempre fruto.

Vamos a pedirle a nuestra Madre, que tenía toda su confianza puesta en Dios, que no perdía la paz, que no dejaba de dar fruto, que Ella nos ayude también a nosotros a confiar en el Señor.

 


Citas Utilizadas

Jr 17, 5-10

Sal 1

Lc 16, 19-31

Reflexiones

Señor, en Tí confío…

Predicado por:

P. Juan

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