Padre Juan Carlos Vásconez

Dr. en Teología, Sacerdote. Ing. Sistemas. Maneja proyectos: Educatec, 10 Minutos con Jesús América Latina y proyecto Kana.

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¿Censuran Los Contenídos Católicos Las Big Techs?

¿Se trata de una paranoia o en verdad las redes sociales no favorecen los contenidos que suenan a conservadores?

Desde finales de 2017 la Prager University, que es una organización estadounidense sin fines de lucro que crea videos sobre diversos temas políticos, económicos y filosóficos desde una perspectiva conservadora, presentó una demanda contra YouTube y su empresa matriz, Google. Demuestran que más de 100 videos suyos están calificados como Contenido Restringido, es decir, que reciben el mismo trato que los videos pornográficos o los de violencia extrema. Y este no es el único caso.

Hace pocas semanas Amazon retiró de su catálogo varios libros del Dr. Joseph Nicolosi, fallecido en 2017, que se dedicó a ayudar a miles de hombres a dejar el estilo de vida homosexual o gay. A la par, Amazon permite otros mucho más sesgados, como el libro de Hitler «Mein kampf». Ante la censura, más de 16.000 personas han firmado una petición de Voice of the Voiceless para exigirle a Amazon que devuelva al catálogo los libros censurados. Esta asociación en Estados Unidos tiene como misión defender a las personas que abandonaron por voluntad propia la vida homosexual y trabajaron para reducir o eliminar la atracción hacia personas del mismo sexo.

¿Se trata de una paranoia o en verdad las redes sociales no favorecen los contenidos que suenan a conservadores? No es una pregunta inocua. A inicios de julio se celebró en la Casa Blanca una reunión o «cumbre» para denunciar la «deshonestidad» de las redes sociales, que, según algunos destacados representantes del Partido Republicano, son culpables de complot con la izquierda. Una de las invitadas que dio su testimonio fue Lila Rose, presidenta de Live in Action una ONG que lucha contra el aborto, según su testimonio varias veces sus cuentas de redes sociales sufrieron discriminación, no le ha sido posible promocionarse en Twitter, en Pinterest su cuenta fue cerrada, mientras que Youtube penaliza sus videos dándoles poca exposición. A la vez, dice Lila, los contenidos pro-aborto son ampliamente promocionados.

¿Es cierto que existe parcialidad y discriminación en las grandes empresas de tecnología?

Se han registrado «sucesos» de este tipo en redes sociales en varias ocasiones. En 2017 varias páginas de contenidos católicos fueron bloqueadas sin explicación alguna, figuraban al menos 21 páginas brasileñas y 4 en inglés, algunas de ellas con más de 6 millones de seguidores. Al final de una disputa y acciones penales un portavoz de Facebook explicó que “el incidente fue ocasionado accidentalmente por un mecanismo de detección de spam en la plataforma”.

En abril del 2018 el CEO y fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, compareció ante el Senado de Estados Unidos y se disculpó por el «error» de bloquear contenido católico. Y las cosas se siguen complicando. Zuckerberg, confirmó públicamente que Facebook prohibió las publicidades pro-vida durante el referéndum sobre el aborto en Irlanda en 2018, una votación que llevó a la legalización del aborto en el país tradicionalmente católico. Además, en varias ocasiones, portales católicos se han quejado que sus publicaciones en Facebook tienen un alcance muy limitado, se ha visto disminuido en el tiempo. Y pasa más con los contenidos cristianos, cuando se compara con cualquier otra temática.

Este tipo de comportamiento se va repitiendo con fuerza. En el mes de julio le pasó a Matt Fradd, un famoso Youtuber apologista, que había sido invitado por un grupo de empleados de Google Inc para dar una conferencia sobre las ventajas de luchar contra la pornografía, charla sin contenido religioso. Este tipo de charlas son frecuentes en las High Techs.

La charla se canceló a última hora, según cuenta Matt en un video. Al llegar le comunicaron que no se podría realizar el evento porque un grupo de empleados se había quejado. En el comunicado oficial se hacía referencia a una conversación en Twitter de un año atrás, que según algunos habría sido hiriente con la comunidad LGTBI, violando así los lineamientos generales de Google.

En este artículo no pretendemos levantar el dedo y acusar a las grandes empresas de tecnología simplemente o a los incidentes en redes sociales, se trata de reflexionar y aprender a discernir lo que se encuentra detrás de acciones como estas y buscar no victimizarnos sino por el contrario, tener en claro lo que necesita una sociedad para poder apuntar a la búsqueda del bien, de la verdad y del verdadero sentido de la libertad.

Libertad de expresión

Poder expresar lo que uno piensa es fundamental en las sociedades. La libertad de expresión se reconoce como un derecho humano en virtud del artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La libertad de expresión comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas sin consideración de fronteras y por cualquier medio de transmisión.

Para poder vivir esta libertad es importante que todos juguemos con las mismas reglas. Los católicos no queremos buscar prerrogativas, pero si queremos pedir que los medios de comunicación y las redes sociales sean neutrales para poder exponer las ideas con tranquilidad y que la luz de Cristo llegue realmente a muchas personas. Vale la pena que estemos atentos a cómo sigue desarrollándose este tema, no solo para nosotros sino para todos sin sesgo.

Parece que la libertad de expresión está en peligro. Amazon, Google, YouTube, Facebook, Pinterest y Twitter están decidiendo sobre la libertad de expresión, y sobre todo están «restringiendo» el contenido conservador que no les gusta. Mucha gente quiere que se tome mano firme y se comience a regular las compañías más poderosas de Silicon Valley, que han tenido casi cero supervisión durante años. Algunos Senadores Norteamericanos, como Ted Cruz y Josh Hawley, están siguiendo estas pistas.

Tolerancia

En la sociedad podemos constatar una gran desorientación cuando se habla de tolerancia. Se confunde tolerancia con aceptación. Tolerar significa respetar las opiniones de los demás, aunque estas no coincidan con las propias. El tolerar incluye no estar de acuerdo y respetar esta forma de pensar distinta. Hoy en día por pensar distinto, en automático uno se convierte en intolerante. Más aún si este pensamiento choca con las afirmaciones de la ideología de género o del pensamiento relativo.

Una sociedad necesita reglas y normas de comportamiento para poder convivir en armonía. Históricamente estas normas tienen que ver con el respeto y la búsqueda del bien común. Salvaguardar el cuidado de sus habitantes y garantizar su libre desarrollo. Para esto es necesario respetar las individualidades, el libre pensamiento y la libertad de culto. Todo esto dentro de un contexto que no atente contra los demás.

Hoy pareciera que, al confundir tolerancia con aceptación, cualquier comentario puede ser sacado de contexto y señalado de ir en contra de la libertad o considerarlo una ofensa. No estar de acuerdo no puede ser considerado una ofensa, ni por pensar distinto han de prohibirse u ocultarse este tipo de opiniones. Las reglas para el bien común necesitan ser claras y no escudarse en ambigüedades o falsas afirmaciones.

Religión, libertad de pensamiento y felicidad

El dinamismo natural de la mente humana es saber y querer saber cada vez más. La mente mientras más sabe, más quiere saber. Esta hambre insaciable de conocimiento se manifiesta en el éxito tan enorme que los motores de búsqueda han alcanzado. Es por esto la importancia de permitir el conocimiento, un conocimiento ordenado, sin sesgos o censuras por tal vez ser considerado como políticamente incorrecto. Si quitas oportunidad al conocimiento de la verdad, quitas libertad.

Detrás de esta hambre de conocimiento lo que el ser humano busca es la felicidad. Felicidad que muchas veces se confunde y se piensa que podría encontrarse en la riqueza, el prestigio, el poder o el placer. Sin embargo, luego de haber alcanzado todos los anteriores, este anhelo, esta hambre voraz por más, es un deseo de infinito que ningún bien de este mundo puede calmar u ofrecer. Un deseo que solo puede ser saciado por alguien que no es de este mundo, Dios.

Al negar o prohibir la expresión de la doctrina católica, de pensamientos conservadores, del desarrollo de la filosofía, se corta la libertad de esta búsqueda del ser humano. Más bien se lo manipula, para conseguir intereses solo de algunos. Vale la pena poner atención a este asunto.


Escrito por

Padre Juan Carlos Vásconez

Dr. en Teología, Sacerdote. Ing. Sistemas. Maneja proyectos: Educatec, 10 Minutos con Jesús América Latina y proyecto Kana.

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