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Xavier Ordeñana, “La oración, unidad de vida: una toma de decisiones cara a Dios”

“Dios habla de distintas formas y por distintos medios”. Nos dice Xavier, «que su oración comienza hacia adentro al iniciar el día, buscando espacios de soledad y hacia afuera a lo largo de la jornada, tomando decisiones estratégicas cara a Dios, aprovechando medios y tiempo para dar una respuesta coherente, de hombre que pasa dejando una marca de unidad de vida; trabaja y reza.  Sin dejar de aceptar que existen días difíciles y oscuros». 

Xavier Ordeñana  manifiesta que desde niño siempre refería un gusto y atracción por la enseñanza, queriendo ser profesor, manteniéndose en su sueño a pesar de los comentarios en contra, hasta realmente convertirse en una verdadera vocación.

En cuanto a su vida espiritual, Xavier nos cuenta haber iniciado sus primeros pasos de trato verdadero con Dios con el Grupo PROCARE, alrededor de los 15 años. A través de charlas de formación.  Recuerda cómo fue ese primer diálogo con el Señor, más de “Tú a tú” en una convivencia, frente al Santísimo, acompañado de una grata experiencia sensorial, con  música, contándole a nivel de conversación sus cosas personales que rondaban su cabeza en esas épocas. 

Sin embargo a medida que su trayectoria profesional va creciendo, así como en su parte personal, casado con niños, este trato con Dios, también madura, a un nivel de mentalidad de Escuela de Negocios, con estructura, estrategias sin dejar de buscar apoyo y de pedir sabiduría para tomar decisiones correctas cara a Dios. 

La Familia

Sus 3 hijos, su esposa y su trabajo son un don, un regalo para Xavier, temas importantes a considerar para poder hacer una verdadera  oración con el Señor, con quien a partir de ese momento “rendirá cuentas” y  esperará de Él luces para ir dándole forma a su unidad de vida. Sus decisiones siempre estarán encomendadas al Espíritu Santo, solicitándole el don de la Sabiduría.

“Dios habla de distintas formas y por distintos medios”.

En conclusión nos dice Xavier, que su oración comienza hacia adentro al iniciar el día, buscando espacios de soledad y hacia afuera a lo largo de la jornada, tomando decisiones estratégicas cara a Dios, aprovechando medios y tiempo para dar una respuesta coherente, de hombre que pasa dejando una marca de unidad de vida; trabaja y reza.  Sin dejar de aceptar que existen días difíciles y oscuros. 

Su reto se mantiene en que la oración  esté siempre vinculada en lo cotidiano y que la gente que trata, así como sus hijos, a medida que vayan creciendo también  cuenten con ese Dios, Padre y amigo.

Xavier Ordeñana
Preguntas para el diálogo

1. “Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo”  Un hijo de Dios debe tener claro el corazón para discernir lo que nos acerca a Él o lo que nos separa de Él, para no endurecer nuestro corazón.

¿Has pensado si tus planes y sueños son los mismos de Dios, en qué gastas tu tiempo, qué te mueve al planificar tu agenda diaria? Xavier nos habla de una oración con frutos, de un trato con Dios, rindiendo cuentas y pidiendo luces.

2. “No hay otro camino, hijos míos: O sabemos encontrar en nuestra vida ordinaria al Señor, o no le encontraremos nunca” (san Josemaría) 

 ¿Procuras descubrir a Dios en las situaciones más comunes tu vocación de cristiano? ¿En el cariño de la gente, el reclamo de tu cónyuge o la opinión diferente de tu hijo?

3. Todo trabajo honrado puede ser oración.  Dios nos habla de distintas maneras a lo largo de la jornada.

¿Permites que el Espíritu Santo gobierne tu vida profesional, irradiando la armonía y coherencia de un hijo de Dios, sobre todo cuando se trata de tomar decisiones difíciles?

4. Xavier tiene la costumbre al hacer la oración de tomar un crucifijo y valerse de un cuaderno donde toma nota de temas a considerar con el Señor.

¿Procuras poner los medios necesarios para tener presencia de Dios y no distraerte en esos espacios con tu Padre Dios?

5. Xavier nos comenta que la oración se la lucha y que mucho le ayudan los audios de 10min con Jesús o algunos puntos de un libro espiritual. Sin embargo no es el fin, se trata de interactuar y profundizar; debe haber un querer, ya que un apoyo no puede reemplazar tu parte personal de diálogo con Dios.

¿Eres consciente de que tu primer pensamiento y último deben ser para Dios, para lograr entablar una verdadera relación filial?

Xavier Ordeñana
Propuestas de Acción

1. Disponte a platicar con mucho amor con tu Padre que te ama y no se equivoca.

¡No te inquietes. Esas cosas en las cuales tú no puedes hacer nada, no son de tu incumbencia, sino de la Mía. Encomiéndamelas y eso es todo!….. (Confianza Nº 1282. El Sentir del Corazón. Gabriela Bossis)

2. Xavier nos comenta que Dios te inspira también en el lenguaje de la comunicación con otras personas o anécdotas.

A veces las cosas más ordinarias nos hablan a gritos de Dios y en esos momentos debes tener la actitud de confianza que Dios te puede hablar en modos inesperados.

3. En el trabajo diario hacemos uso de cada una de las facultades de nuestro ser: voluntad, inteligencia, afectos, son éstas las que te dan esa unidad de vida sencilla y fuerte que agrada a Dios y atrae hacia Él a quienes te rodean.

4. Para tener presencia de Dios es bueno ejercitarse en leer vida de Santos o admirar la grandeza de la creación.  Los modelos a imitar muchas veces están más cerca de nosotros de lo que pensamos, solo hace falta prestar atención, poner una mirada a nuestro alrededor, y descubrir la Presencia de Dios donde menos la esperamos.

5. Fortalece tu rectitud de intención, a lo largo de la jornada; la intención es recta cuando Jesús es el fin y motivo de nuestras acciones. Es decir que en tu actuar esté esa mirada sobrenatural y no el aplauso de los demás.

Meditar con la Escritura

Meditar con la Sagrada Escritura

1. Mateo 10, 32 – 33 “Al que me confiese delante de los hombres, le confesaré también yo delante de mi Padre celestial; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre celestial.”

Lo que hay que hacer es, primero, practicar lo que enseña Jesús, y segundo, enseñar a otros a practicarlo.

2. Lucas 9, 23-26  Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina? Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras, de ése se avergonzará el Hijo del hombre, cuando venga en su gloria, en la de su Padre y en la de los santos ángeles”.

Quiero ser dócil a lo que hoy quieras pedirme en la oración. Ofrecer los pequeños sacrificios de la vida diaria, para que Dios los convierta en gracias de salvación.

3. Juan 6, 30-35  Ellos entonces le dijeron: ¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer. Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo…»

Me conoces, me amas y siempre me estás buscando para mostrarme el camino que me puede llevar a la santidad. Señor acrecienta mi amor por la oración.

4. Marcos 12, 28-34  …» Le dijo el escriba: Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: No estás lejos del Reino de Dios. Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas”.

Que en mi oración abra mi corazón para ponerte al centro de mi vida y que te exprese mi amor con actos concretos de santidad y  caridad a mi prójimo.

Papa Francisco

Meditar con el Papa Francisco

1. Este estilo de vida nos salvará, nos dará alegría y nos hará fecundos, porque este camino de renegarse a sí mismo es para dar vida, es contra el camino del egoísmo, de estar apegado a todos los bienes solo para mí… Este camino es abierto a los otros, porque ese camino que ha hecho Jesús, de anulamiento, ese camino ha sido para dar vida.

El estilo cristiano es precisamente este estilo de humildad, de dulzura, de mansedumbre. Quien quiere salvar la propia vida, la perderá. Y esto hay que vivirlo con alegría porque la alegría nos la da Él mismo. Seguir a Jesús es alegría, pero seguir a Jesús con el estilo de Jesús, no con el estilo del mundo.

Seguir el estilo cristiano significa recorrer el camino del Señor, cada uno como puede, para dar vida a los otros, no para darse vida a sí mismo. Es el espíritu de la generosidad. Además, nuestro egoísmo nos empuja a querer aparecer importantes delante de los otros. Sin embargo, el libro de Imitación de Cristo nos da un consejo bellísimo: «Ama no ser conocido y ser juzgado como nada».

Es la humildad cristiana, lo que ha hecho Jesús antes. Esta es nuestra alegría, y esta es nuestra fecundidad: ir con Jesús. Otras alegrías no son fecundas; solamente piensan – como dice el Señor – en ganar el mundo entero, pero al final pierde y estropea la vida. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 6 de marzo de 2014, en Santa Marta).

2. Además del hambre física, el hombre lleva en sí otra hambre, un hambre que no puede ser saciado con el alimento ordinario. Es hambre de vida, hambre de amor, hambre de eternidad.

Y el signo del maná —como toda la experiencia del éxodo— contenía en sí también esta dimensión: era figura de un alimento que satisface esta profunda hambre que hay en el hombre. Jesús nos da este alimento, es más, es Él mismo el pan vivo que da la vida al mundo.

Su Cuerpo es el verdadero alimento bajo la especie del pan; su Sangre es la verdadera bebida bajo la especie del vino. No es un simple alimento con el cual saciar nuestro cuerpo, como el maná; el Cuerpo de Cristo es el pan de los últimos tiempos, capaz de dar vida, y vida eterna, porque la esencia de este pan es el Amor.

En la Eucaristía se comunica el amor del Señor por nosotros: un amor tan grande que nos nutre de sí mismo; un amor gratuito, siempre a disposición de toda persona hambrienta y necesitada de regenerar las propias fuerzas. Vivir la experiencia de la fe significa dejarse alimentar por el Señor y construir la propia existencia no sobre los bienes materiales, sino sobre la realidad que no perece: los dones de Dios, su Palabra y su Cuerpo.»  (Homilía de S.S. Francisco, 19 de junio de 2014).

3. Es Cristo, por lo tanto, quien continuamente nos interpela con su Palabra para que confiemos en él, amándole “con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser”. Por eso, toda vocación, no obstante la pluralidad de los caminos, requiere siempre un éxodo de sí mismos para centrar la propia existencia en Cristo y en su Evangelio. Tanto en la vida conyugal, como en las formas de consagración religiosa y en la vida sacerdotal, es necesario superar los modos de pensar y de actuar no concordes con la voluntad de Dios.

Es un “éxodo que nos conduce a un camino de adoración al Señor y de servicio a él en los hermanos y hermanas”. Por eso, todos estamos llamados a adorar a Cristo en nuestro corazón para dejarnos alcanzar por el impulso de la gracia que anida en la semilla de la Palabra, que debe crecer en nosotros y transformarse en servicio concreto al prójimo».

«No debemos tener miedo: Dios sigue con pasión y maestría la obra fruto de sus manos en cada etapa de la vida. Jamás nos abandona. Le interesa que se cumpla su proyecto en nosotros, pero quiere conseguirlo con nuestro asentimiento y nuestra colaboración.» (Mensaje de S.S. Francisco, para la jornada de oración por las vocaciones, mayo del 2014).

San Josemaría
Meditar con san Josemaría

1.  La caridad, que es como un generoso desorbitarse de la justicia, exige primero el cumplimiento del deber: se empieza por lo justo; se continúa por lo más equitativo…; pero para amar se requiere mucha finura, mucha delicadeza, mucho respeto, mucha afabilidad: en una palabra, seguir aquel consejo del Apóstol: llevad los unos las cargas de los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo. Entonces sí: ya vivimos plenamente la caridad, ya realizamos el mandato de Jesús.(Amigos de Dios 173)

2. Tengamos la valentía de vivir pública y constantemente conforme a nuestra santa fe.(Surco 46)

3. Has de permanecer vigilante, para que tus éxitos profesionales o tus fracasos —¡que vendrán!— no te hagan olvidar, aunque sólo sea momentáneamente, cuál es el verdadero fin de tu trabajo: ¡la gloria de Dios! (Forja 704)

4. La santidad —cuando es verdadera— se desborda del vaso, para llenar otros corazones, otras almas, de esa sobreabundancia.  Los hijos de Dios nos santificamos, santificando. —¿Cunde a tu alrededor la vida cristiana? Piénsalo a diario. (Forja 856.)

5. Cuentan de un alma que, al decir al Señor en la oración «Jesús, te amo», oyó esta respuesta del cielo: «Obras son amores y no buenas razones».  Piensa si acaso tú no mereces también ese cariñoso reproche. (Camino 933)

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Secretos de la Oración


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