Pamela Avilés

Ecuatoriana. Tiene 7 hijos. Orientadora Familiar. Actualmente se dedica a la venta de mariscos atendiendo a familias e instituciones

12 min

PADRE LUIS PALACIOS, “La oración empieza con la Virgen, sigue con un Santo y frente a Jesús”

Luis Palacios, es un sacerdote joven guayaquileño, ordenado hace 3 años.  De una familia normal, único hijo varón, estudió en el Colegio Cristóbal Colón de formación cristiana y luego ingresó a la universidad a estudiar ingeniería civil. Sin embargo, a la mitad de su carrera se da cuenta que Dios le pide otra cosa, “Ser un puente entre las personas en lugar de construir puentes”, y decide  ingresar al Seminario Mayor.

Sobre su encuentro inicial con Dios, el  Padre Luis Palacios, nos cuenta que al estudiar en un colegio católico, se le hacía fácil conversar con la Virgen María, contarle sus miedos, esperanzas, pedirle por sus exámenes, etc.

Ya a los 19 años, antes o después de Misa, miraba su imagen y le resultaba sencillo mantener un trato con Ella. Era su intercesora de total confianza.

En la Universidad conoció al Grupo Procare y se acercó más a la Iglesia. Le atraía ver a esa gente feliz con Misa frecuente y con ratos de oración y decidió imitarlos hasta notar, que él también podía dar más.

Empezó a ir a Misa diaria, rezar el Rosario a diario; estando muy pendiente de no dejarlo, sin importar la hora.

El Padre Luis, nos comenta que de repente ve que todo lo que le gustaba, le empieza a gustar menos; sus estudios, su enamorada; a pesar de que siempre quiso ser ingeniero como su papá y tener una familia. Y ante sus dudas busca un director espiritual. Efectivamente, la Virgen, lo termina llevando a Dios.

Con tal confianza que en varias ocasiones fue su cómplice con milagros ordinarios para poder asistir a encuentros de carácter formativo y espiritual. 

La Oración en la Vida del Padre Luis

El Padre Luis a sus 31 años, se nos revela también contándonos cómo reza y nos dice que lo primero es tener una buena actitud y predisposición para hablar con Dios; es decir; vencerse en el sueño, la pereza y evitar los distractores, como el celular, para poder conectarse con Dios.

El Padre Luis nos dice también que a pesar de que Él sabe que rezar es conectarse para hablar con Dios de todo, no siempre sale la oración como él hubiera querido.

Es una lucha que a veces se gana y a veces sales vencido. No siempre se logra el diálogo y salir contento.

En ocasiones la mitad se leyó o se cabeceó o se distrajo con asuntos pendientes. Pero lo importante, nos dice el Padre Luis, es saber que estuve allí, se pide perdón y se avanza, sabiendo que  la oración nunca vuelve vacía, no es inútil, porque aunque no te salió nada, te has mantenido por amor y siempre algo queda. 

También nos recomienda el Padre Luis iniciar la oración con el Evangelio del día, pensar cómo  lo puedo aplicar, quée se puede sacar, ver la cara de Jesús que me mira con amor pidiéndome algo, cuánto o qué debo cambiar.

Una oración en que logras dialogar así con Jesús contándole todo, te facilita más adelante llevar una dirección espiritual. 

La oración de un sacerdote

Para la vida de un sacerdote, nos comenta el Padre Luis, rezar la Liturgia de las horas también es una conexión con Cristo y la Iglesia, es una oración comunitaria, que a él personalmente en ocasiones le cuesta concentrarse.  Pero que junto con la obediencia y respeto al Obispo es una más de las promesas que ofreció cumplir como sacerdote. 

En resumen nos dice el Padre Luis que siempre es bueno estar frente a Jesús porque algo queda  y más bueno si tienes un aliado como intercesor, alguien muy humano, un santo, en su caso nos cuenta que san Josemaría, con sus escritos siempre lo ha movido y motivado a dar más y al mismo tiempo se ha sentido ayudado por él  en su vida interior.

Padre Luis Palacios

Preguntas para el diálogo

1.  “Mujer, he ahí a tu hijo” a ejemplo del discípulo amado, es una invitación para que cada uno acojamos a María en nuestra casa. Jesús no solo le recomienda que la cuide con particular amor, sino que la reconozca como su propia madre.

Para el Padre Luis  su camino vocacional se lo abrió la Virgen. ¿Has considerado dónde y de qué manera la Virgen se hace presente en tu  camino, para qué?

2.  “Y la Virgen me termina llevando de la mano a Dios”, nos afirma el Padre Luis.

¿Qué virtudes aprendes tú  en la escuela de la Virgen?

3.   Los innumerables santuarios de todo el mundo, la Iglesia en general le rinde culto a la Virgen y promueve el rezo del Santo Rosario.

 ¿Procuras rezar con pausa y atención el Santo Rosario? 

4.  Cuando hacemos oración se trata de conectar con Dios, sin prisas. El Padre Luis nos recomienda aislar todo lo que nos pueda distraer  y buscar nuestra mejor actitud para ese diálogo personal. 

¿Eres consciente de  hacer los sacrificios necesarios para poder entrar en presencia de Dios cuando has decidido darte ese espacio con Él? 

5.  Si eres fiel a la oración, unida al Evangelio, tu vida irá cambiando. El Padre Luis nos  interpela a leer el Evangelio pensando en la cara de Jesús al querer  transmitir su mensaje para que lo apliques en  ti, para que veas que puedes sacar y qué debes cambiar. 

¿Logras ver en el Evangelio el cariño y confianza que Jesús te tiene; su preocupación por iluminar tu camino?

6.  En la Iglesia estamos llamados a interceder los unos por los otros y pedir por las necesidades de los demás. El Padre Luis nos comenta que san Josemaría lo ha ayudado mucho en su vida espiritual, sus escritos lo mueven a la reflexión y a dar más de sí.

¿Crees en la Comunión de los Santos; tienes algún intercesor  en el cielo a quien acudes para que sientas su ayuda en todo momento?

Padre Luis Palacios

Propuestas de Acción

1.  En la expresión “He ahí a tu Madre” Jesús mueve a sus discípulos a ver en María a su Madre con una actitud de amor y confianza, Reconocerla como Madre de todo creyente, Madre nuestra.  

¡Ojalá tengas presente a María en tu vida diaria, reconociendo que si ella tuvo su providencial misión en la historia de la salvación, llegarás con Ella a puerto seguro!

2.  La historia de la piedad cristiana enseña que María es el camino a Jesús. 

Déjate atraer por la ternura de María y con ese  trato de buen hijo, aumente tu intimidad con Jesús.

  • El Padre Luis a los 19 años se propuso rezar diariamente el Santo Rosario y  Ella llegó a ser en su vida  su cómplice para cumplir con lo que Dios le pedía. 

3.  Así mucha gente puede testimoniar las maravillas que se realizan con el rezo diario del Rosario. Además de que en todas sus apariciones Ella lo pide.  

 “Que el rezo de Santo Rosario te ubique en esa relación filial de Jesús con su Madre y te permita crecer en intimidad con ambos.”.

4.  Orar es tomar conciencia de la presencia de Dios, detenernos con Él, someternos a su atracción, dejarnos iluminar por Él. “Hay que aprender a contarle todo a Jesús”, nos afirma el Padre Luis.

Experimentamos confianza, seguridad, plenitud y también misericordia cuando la oración  sale como hubiéramos querido.

“Es una lucha, a veces se gana y a veces sales vencido; lo importante es estar ahí con Él” también nos dice el Padre Luis.

5.  La oración unida al Evangelio,  permite ese diálogo íntimo, donde se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón. 

Estando frente a Jesús, nos dice el Padre Luis, aunque creas que no has sacado nada, en cada rato de oración ALGO QUEDA. 

Tampoco  deben preocuparnos nuestros fracasos o decepciones, Dios nos va forjando en todo y va echándonos la mano.

6.  Hay que aclarar que cuando acudimos a un Santo, Ángeles o a la Virgen; al hacerlo en el Nombre de Jesús, y al ser nosotros parte de su Cuerpo Místico, es Él quien al fin de cuentas resulta siendo el intercesor. Es bueno sentirse hijo de un Santo, nos refiere el Padre Luis, poniendo su confianza y apoyo en san Josemaría.

María como una persona llena de amor, ante una necesidad, acudió a Jesús intercediendo por las personas que celebraban una boda¿Y tú a quién acudes? 

Meditar con la palabra

Meditar con la Sagrada Escritura

1.  Juan 19, 26 – 27…«Mujer, he ahí a tu hijo», desde lo alto de la cruz se dirige al discípulo amado, diciéndole: «He ahí a tu Madre».

Dios revela a María en cuanto Madre del Salvador, y nos la entrega como Madre nuestra.

2.  Juan 19, 27…«Y desde aquella hora el discípulo la acogió entre sus bienes».

 Juan pasó a ser fiel custodio e hijo de la Virgen, como deberíamos serlo tú y yo.

3.  Juan 2, 5… “Haced lo que él os diga”.

Ver, recordar el milagro de la intercesión de la Virgen. Le arrebata a su hijo el milagro.

4.  Juan 14,21… «Si alguno me ama, yo le amaré, y me manifestaré a él.» 

Jesús no se hace de rogar, mendiga nuestra atención.

5.  Mateo 8, 5-6… Se le acercó (a Jesús) un capitán de la guardia, suplicándole: ‘Señor, mi muchacho está en cama, totalmente paralizado’.

Los ángeles y todos los santos; están viviendo en la presencia de Dios e intercediendo continuamente por nosotros, alcanzándonos, cuando así es la voluntad divina, las gracias que les pedimos. No son ellos quienes hacen el milagro, es Dios quien por aquella intercesión nos lo concede.

Meditar con el Papa

Meditar con el Papa Francisco

Homilía de S.S. Francisco, 1 de enero de 2022. Solemnidad de  Santa María Madre de Dios y Jornada mundial de la Paz. Plaza de San Pedro.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! ¡Feliz Año Nuevo!

Comenzamos el año nuevo encomendándolo a María Madre de Dios. El Evangelio de la liturgia de hoy habla de ella, remitiéndonos nuevamente al encanto del pesebre. Los pastores van sin demora hacia la gruta y ¿qué encuentran? Encuentran —dice el texto— «a María y a José, y al niño acostado en el pesebre» (Lc 2,16). Detengámonos en esta escena e imaginemos a María que, como mamá tierna y cuidadosa, acaba de depositar a Jesús en el pesebre. En ese colocar suavemente podemos ver un don hecho a nosotros: la Virgen no tiene al Hijo para sí misma, sino que nos lo presenta; no lo estrecha sólo en sus brazos, sino que lo deposita para invitarnos a mirarlo, a acogerlo y a adorarlo. He aquí la maternidad de María: el Hijo que ha nacido nos lo ofrece a todos nosotros. Siempre dando al Hijo, señalando al Hijo, jamás guardando el Hijo como algo propio, no. Es así durante toda la vida de Jesús. (…)

Homilía de S.S. Francisco, Domingo 18 de julio, 2021. Plaza de San Pedro.

… Conmovido, Jesús se dedica a la gente y comienza a enseñar (cfr. vv. 33-34). Parece una contradicción, pero en realidad no lo es. De hecho, solo el corazón que no se deja secuestrar por la prisa es capaz de conmoverse, es decir, de no dejarse llevar por sí mismo y por las cosas que tiene que hacer, y de darse cuenta de los demás, de sus heridas, de sus necesidades. La compasión nace de la contemplación. Si aprendemos a descansar de verdad, nos hacemos capaces de compasión verdadera; cultivamos una mirada contemplativa, llevaremos adelante nuestras actividades sin la actitud rapaz de quien quiere poseer y consumir todo; y nos mantenemos en contacto con el Señor y no anestesiamos la parte más profunda de nuestro ser, las cosas que hemos de hacer no tendrán el poder de dejarnos sin aliento y devorarnos. Necesitamos —escuchad esto—, necesitamos una “ecología del corazón” compuesta de descanso, contemplación y compasión. ¡Aprovechemos el tiempo  para ello! Nos ayuda mucho.

Y ahora, recemos a la Virgen, que cultivó el silencio, la oración y la contemplación, y que se conmueve siempre con ternura por nosotros, sus hijos.

Homilía de S.S. Francisco, 1 de noviembre, 2021. Solemnidad de Todos los Santos. Plaza de San Pedro.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy celebramos Todos los Santos y en la Liturgia resuena el mensaje “programático” de Jesús, es decir, las Bienaventuranzas (cf. Mt 5,1-12a). Estas nos muestran el camino que lleva al Reino de Dios y a la felicidad: el camino de la humildad, de la compasión, de la mansedumbre, de la justicia y de la paz. Ser santos es recorrer este camino. Detengámonos ahora en dos aspectos de este estilo de vida. Dos aspectos que son propios de este estilo de vida de santidad: la alegría y la profecía.

La alegría. Jesús comienza con la palabra «Bienaventurados» (Mt 5, 3). Es el anuncio principal, el de una felicidad inaudita. La bienaventuranza, la santidad no es un programa de vida hecho solo de esfuerzos y renuncias, sino que es ante todo el gozoso descubrimiento de ser hijos amados por Dios. Y esto nos llena de gozo, No es una conquista humana, es un don que recibimos: somos santos porque Dios, que es el Santo, viene a habitar nuestra vida. (….)

san josemaria

Meditar con san Josemaría

Entre tantos invitados de una de esas ruidosas bodas campesinas, a las que acuden personas de varios poblados, María advierte que falta el vino (cfr. Jn 2, 3). Se da cuenta Ella sola, y en seguida. ¡Qué familiares nos resultan las escenas de la vida de Cristo! Porque la grandeza de Dios convive con lo ordinario, con lo corriente. Es propio de una mujer, y de un ama de casa atenta, advertir un descuido, estar en esos detalles pequeños que hacen agradable la existencia humana: y así actuó María.

Santo Rosario, Segundo misterio Luminoso. Las Bodas de Caná.

141….Pensemos ahora en aquellos días que siguieron a la Ascensión, en espera de

Pentecostés. Los discípulos, llenos de fe por el triunfo de Cristo resucitado y anhelantes ante la promesa del Espíritu Santo, quieren sentirse unidos, y los encontramos cum María matre Iesu, con Maria, la madre de Jesús. La oración de los discípulos acompaña a la oración de María: era la oración de una familia unida (…)

Es Cristo que pasa. Por María hacia Jesús. Capítulo 14

36  Vida de oración, en segundo lugar, porque la entrega, la obediencia, la mansedumbre del cristiano nacen del amor y al amor se encaminan. Y el amor lleva al trato, a la conversación, a la amistad. La vida cristiana requiere un diálogo constante con Dios Uno y Trino, y es a esa intimidad a dónde nos conduce el Espíritu Santo. ¿Quién sabe las cosas del hombre, sino solamente el espíritu del hombre, que está dentro de él? Así las cosas de Dios nadie las ha conocido sino el Espíritu de Dios. Si tenemos relación asidua con el Espíritu Santo, nos haremos también nosotros espirituales, nos sentiremos hermanos de Cristo e hijos de Dios, a quien no dudaremos en invocar como a Padre que es nuestro (….)

Es Cristo que pasa. El Gran desconocido

285  El Santo Evangelio, brevemente, nos facilita el camino para entender el ejemplo de Nuestra Madre: María conservaba todas estas cosas dentro de sí, ponderándolas en su corazón. Procuremos nosotros imitarla, tratando con el Señor, en un diálogo enamorado, de todo lo que nos pasa, hasta de los acontecimientos más menudos. No olvidemos que hemos de pesarlos, valorarlos, verlos con ojos de fe, para descubrir la Voluntad de Dios….

Amigos de Dios. Madre de Dios, Madre nuestra.

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Secretos de la Oración

 


Escrito por:

Pamela Avilés

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  1. Hola muy interesantes las publicaciones un pequeñísimo comentario están muy largas y se alargan como mucho y lo van sacando a uno del contexto principal que es la oración.
    Gracias

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