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Quinto Domingo de San José

San José mediador

Te has puesto a pensar ¿qué es lo más característico de San José? Una de las mayores dudas que se crean con la figura de los santos es su capacidad de ser mediadores entre Dios y los hombres. 

El catecismo lo deja claro: por el hecho que los del cielo están más íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad. no dejan de interceder por nosotros ante el Padre.

Y quién más unido a Cristo que quien hizo de padre en la tierra: san José!

De los evangelios

De San José nos dice San Mateo: José, el esposo de María. De ahí le vino su santidad y su misión en la vida. Nadie, excepto Jesús, quiso tanto a Nuestra Señora, nadie la protegió mejor. Ningún otro ha gastado su vida por el Salvador como lo hizo San José.

Por eso preparamos su fiesta considerando los siete domingos anteriores al 19 de marzo los dolores y gozos de su vida. Los cristiamos encontramos enseñanza y consuelo en el santo patriarca.

Quinto Dolor y Gozo

Seguramente había pasado un poco de tiempo desde que volvieron desde su última visita al Templo de Jerusalén y encontramos a la Sagrada Familia instalada probablemente en una casa modesta de Belén.

 Allí recibieron la inesperada visita de los Magos, con sus dones de homenaje al Niño Dios. Pero enseguida, después que se marcharon estos ilustres personajes, un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y estate allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo 

A la gran alegría de la visita de aquellos hombres importantes, siguió el abandono de la casa recién instalada y de la pequeña clientela que ya tendría José en Belén, el dirigirse a un país extraño y desconocido para él y, sobre todo, el temor a Herodes, que buscaba al Niño para matarlo. 

Una vez más, la claridad y la penumbra en que Dios deja tantas veces a los que elige: junto a unas alegrías que no tienen comparación posible, sufrimientos grandes. Dios no quiere a los suyos lejos de la alegría ni tampoco de la Cruz.

  Oración

V/. Sé siempre, San José, nuestro protector.

R/. Que tu espíritu interior de paz, de silencio, de trabajo y oración, nos ayude, con María, la Madre de Jesús, a cumplir fielmente nuestra misión en la Iglesia.

V/. Ruega, por nosotros, San José.

R/. Para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos:

Dios todopoderoso, que confiaste los primeros misterios de la salvación de los hombres a la fiel custodia de San José; concédenos, te rogamos, lo que fiados en su poderosa intercesión, humildemente, te pedimos. Por Jesucristo nuestro Señor.

R/. Amén.

 

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