Llevar a los oyentes a conocer personalmente a Jesucristo, a conversar con Él, a asimilar su mensaje y ponerlo en práctica en su vida cotidiana

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Pausas para el Alma

Un verdadero caballero nunca infringe un dolor, siempre prefiero soportarlo. Y no tiene mentalidad de víctima.

Como un hombre se puede hacer pequeñito en su corazón aunqe viva yodas las reglas, y sea escrupuloso en su conducta externa.

Ireneo afirma que uno debe «convertirse en» la semejanza de Dios.​ Esto se hace a través de actuar consciente y voluntariamente a través del cuerpo.

Dios está muy cercano.

El sufrimiento es parte de la vida, pero no tenemos que sufrir solos. En la Biblia hay ejemplos de personas que expresaron a Dios su frustración frente a las injusticias y el sufrimiento. Sabemos, pues, que podemos llevar nuestro dolor a Dios sin temor.

Agrada mucho a Dios, tratar con amabilidad a todos los que nos rodean, por más difícil que sea.

Rezar nos ayuda a poner en orden todos nuestros afanes.

Al contemplar las bienaventuranzas de aquellos que tienen hambre y sed de justicia, de los misericordiosos, los limpios de corazón, los pacíficos, y los perseguidos por la justicia, descubrimos nuestra llamada a ser reflejos vivos de la bondad de Dios. Estas actitudes no son meras tareas sino expresiones de una fe profunda que se manifiesta en acciones concretas. Son formas en que podemos mostrar al mundo la imagen de Dios que llevamos dentro.

Sólo haciendo palpables nuestros propósitos, con ilusión, esfuerzo y puntualización, sabremos llevarlos a cabo.

La súplica del ciego es conmovedora. El Señor Jesús no se dejará esas súplicas en balde.