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La Muerte un Camino al Cielo

muertos

El día 2 de noviembre, después de la Solemnidad de todos los Santos, la Iglesia Católica celebra el día de los Fieles Difuntos, es decir, aquellos que han muerto a la vida terrena, para nacer a la vida eterna.

Allí donde estés, haz una pausa

Este día la tradición católica nos invita a cada uno a hacer una ofrenda de oración por el descanso del alma de quienes han fallecido. Este año esta celebración me encuentra en la ciudad donde este santo, ahora universal, san Ignacio de Loyola, tuvo su conversión a los 26 años. Manresa, España.

Al tener la oportunidad de estar dentro de un lugar privilegiado, como lo es la cueva donde él estuvo postrado durante once meses, para recuperarse de una herida de cañón, hago una pausa para pensar en la muerte.

Considero que pensar en la muerte es algo que como cristianos deberíamos hacer por lo menos una vez al mes. Recuerdo mis días de alejamiento de mi fe católica y la forma en la que con un grupo de budistas zen aprendí a reflexionar en torno a mi muerte. Sí. Mi muerte.

Cada mes, estas personas, en el día de luna llena, llevan a cabo una ceremonia en la que se medita en torno a la muerte. En esta ceremonia se hace un repaso de los ancestros, de las buenas o malas acciones que se han llevado a cabo y al final de la misma, cada uno hace propósitos concretos para volver a empezar.Los budistas no creen en Dios, pero sí creen en ser buenos y en iluminar la tierra con sus acciones para aliviar el sufrimiento de todos los seres vivientes. Ellos no hacen culto a la muerte, sino más bien, saben que es un paso que algún día llegará a su vida. Sin embargo, para ellos ahí termina todo, en la integración personal en un ser absolutamente, donde es absorbido, ahí no hay esperanza…

Es un regalo saber que hay algo más grande que nos espera

Por esto, tú y yo somos privilegiados y afortunados de llamarnos cristianos, pues ser cristiano, ser de Cristo, es pertenecer a la vida eterna… Muchos de nuestros seres queridos ya gozan de este estado de vida. Por ello, este día tenemos una oportunidad para acercarnos y hacer comunión con ellos.

Con nuestra oración y nuestros ofrecimientos quizás podamos ayudar a algunas almas a salir del purgatorio.

Sabemos que nosotros, los que estamos vivos en esta tierra, somos parte de la Iglesia militante, que lucha por el Reino de Cristo, que tiene la misión de rezar, hacer penitencia, vivir en Dios… y sabemos también que estamos en comunión con las almas del purgatorio y las que están en el cielo. Esto es importante pues ellos y nosotros somos la Iglesia. ¿Cuán consciente estoy de ello? ¿Con qué frecuencia recuerdo a estas almas?

Te invito a que este día hagas lo siguiente:

Al levantarte piensa en tus seres queridos que han partido y habla con ellos. Al levantarte piensa en todos aquellos que han partido y que nunca conociste, y ofrece la siguiente oración que libera 1000 almas cada vez que sea ofrecida a Dios:

“Padre Eterno te ofrezco la Preciosísima Sangre de Vuestro Divino Hijo Jesús,junto con las misas que se digan en todo el mundo hoy, por todas las benditas almas del purgatorio.

Por los pecadores en todas partes.
Por los pecadores en la Iglesia Universal.
Por los de mi propio hogar y dentro de mi familia. Amén”.

Cuenta la tradición que esta oración fue dada a santa Gertrudis, La Magna, a finales del siglo XIII por Nuestro Señor. Es una petición muy hermosa para memorizar y llevar siempre presente en nuestra mente y corazón a nuestros hermanos que ya partieron.

En el purgatorio se sufre por no poder ver a Dios

Por último, quisiera invitarte a que pienses, que las almas, en el purgatorio sufren por no poder ver a Dios, pues es un estado en el que se encuentra todo aquel que no está limpio, purificado por completo para ver de cara a Dios, por esto mismo nuestros ofrecimientos y oraciones se convierten en una gran obra de misericordia que está a nuestro alcance.

Solo basta que empieces a ser consciente de ello. Es por esto, que meditar, orar, reflexionar con la oración de san José por ejemplo, para tener una buena muerte es tan importante, pues así cada uno va aspirando a ser puro, a ser limpio, a ser santo. A ofrecer su vida entera por el Reino de Dios, a volverse ofrenda para Él en el mundo.

Que aquella que se hizo ofrenda y esclava por completo, nos ilumine. Santa María ruega por nosotros y por las benditas almas del purgatorio. Amén.

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