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Madre de 7 hijos, Trabaja actualmente en venta de marisco con atención exclusiva a familias e Instituciones. Orientadora Familiar.

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Arturo y Mirna: “Matrimonio, oración, apoyo y un paraguas”

Para que en el matrimonio se conserve la ilusión de los comienzos, la mujer debe tratar de conquistar a su marido cada día; y lo mismo habría que decir al marido con respecto a su mujer. El amor debe ser recuperado en cada nueva jornada, y el amor se gana con sacrificio, con sonrisas y con picardía también. Conversaciones, 107 San Josemaría.

Arturo y Mirna son de México, tienen 26 años de casados y 3 hijas adolescentes. Se consideran una pareja normal, en la lucha por superarse y ser mejores.  Ambos venían de familias católicas; Arturo incluso rezaba por su futura esposa desde que era soltero.

Desde el principio decidieron vivir como familia cristiana, por eso pensaron bien en la educación de sus hijas y buscaron un colegio de formación en valores y prácticas cristianas. Donde tuvieron la oportunidad de seguir cursos de Orientación familiar.

Matrimonio

Actualmente Arturo y Mirna tienen un Proyecto de apoyo a otros matrimonios, así como también  dan clases pre-matrimoniales. Razón por la que son conscientes de la necesidad de tener una vida de oración continua y hablar con Dios de cada matrimonio al que apoyan. Mirna es quien maneja la agenda de estas iniciativas.

Cada uno por separado tiene su encuentro personal y diario con Dios, con sus estilos personales, Arturo platica con Dios como un amigo, paseando viendo la creación. Mirna aprovecha iniciando en las mañanas con las meditaciones de 10 Min con Jesús.

Tanto Arturo como Mirna impulsan la formación moral y de vida de piedad de sus hijas, apoyados de la oración y con el ejemplo. Se dan espacios de comunicación donde hablan de cómo les ha ido y afinando detalles de convivencia con las hijas. En tiempo de pandemia las situaciones críticas fueron oportunidades para mejorar en la caridad, paciencia y de rezar con más intensidad por las familias.

Preguntas para el diálogo                                                                                                      
  1. El matrimonio con tantas exigencias, responsabilidades y obligaciones de hacerlo crecer y madurar día a día, ¿Dónde encuentras tanta voluntad, de dónde sacas fuerzas?
  2. Según Arturo, en el Matrimonio todo vale la pena incluso las tormentas, porque es el cauce donde el Padre derrama su amor. Imaginando a los matrimonios bajo la protección del paraguas, Arturo nos dice que es el Espíritu Santo quien gestiona.  ¿Procuras con el orden de tus actividades, no restarle tiempo a la oración, sabiendo que es allí donde el Espíritu Santo sopla?
  3. La llegada de una pandemia o de alguna dificultad en la convivencia familiar es un desafío para un buen hijo de Dios ¿Estás decidido a buscar apoyo y poner visión sobrenatural para solucionar y lograr paz en la adversidad, contra todo pronóstico?
  4. En el Matrimonio y en la Oración siempre hay que regar la plantita, cambiar las estrategias para una mejor conexión. ¿Has sido lo suficientemente sincero-a, para poder combinar iniciativas, responsabilidad y deseos de dejarte ayudar con humildad hasta identificarte con una estrategia de mejora?
  5. ¿Cómo involucras en la oración a tus hijos? ¿Les hablas a ellos del Amor de Dios o solo le hablas a Dios del amor que les tienes?

Propuestas de acción

matrimonio

  1. Oremos en todo momento, por lo que tenemos y por lo que no tenemos; todo está conectado, con actitud  de gratitud y de transmitir apoyo y esperanza.
  2. Es grande el testimonio de fortaleza, paciencia y constancia que la Sagrada Familia nos ha dejado. Conviene fortalecer los roles de padres con los dones que Dios nos ha dado, dispuestos a ser instrumentos de aliento en la dificultad.
  3. Leer y sumarse a las iniciativas del Santo Padre. Somos parte de la Iglesia y debemos estar dispuestos a impulsar durante este año, al menos a la lectura y reflexión de los documentos que nos ha escrito sobre la familia: Amoris Laetitia; Fratelli Tutti; Gaudete et exultate; Evangelii Gaudium; Carta sobre San José: Patris corde“Con corazón de Padre” y otros documentos sobre la vida.
  4. Mirna nos comenta que invitan a sus hijas adolescentes, a participar del rezo del rosario, respetando sus espacios y decisión. No desfallecer y trabajar siempre por la integridad y libertad de nuestros hijos. Tener siempre en nuestros hogares un lugar especial para poner una imagen de la Virgen María, San José o de la Sagrada familia a donde nuestras miradas pueden levantar un deseo de Santidad.

Sagradas Escritura

Meditar con la Sagrada Escritura

  1. Del santo Evangelio según san Juan 15, 9-17
    “Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos”.  Se puede entender la verdad de la amistad que Dios ha inaugurado con el hombre. Porque propiamente esto es la caridad: una cierta amistad del hombre con Dios.
  2. Del santo Evangelio según san Mateo 7, 7-12
    “En aquel tiempo dijo Jesús: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! «Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas”. Con frecuencia se puede caer en la tentación de desanimarse en la vida de oración porque no vemos los frutos o no se nos concede aquello que pedimos. Jesús, sin embargo, nos dice todo lo contrario. Todo lo que pidamos a Dios se nos concederá, porque Él es un padre bueno que da a sus hijos aquello que le piden. Más aún cuando le pedimos el Amor de Dios para nuestros hijos.
  3. Del Santo Evangelio según San Lucas 2,39                                                                                                          Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él» (Lc 2,39-40). La familia cristiana, como Jesús, cuando vino al mundo se dedicó a llevar la palabra de su Padre a todos los hombres, así, la familia tiene la misión de seguir sus pasos, de educar y transmitir la fe en, dentro y fuera de la familia.
  4. Del santo Evangelio según san Lucas 2, 41-51                                                                                                      “Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando. Él les dijo: Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre? Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón”.  María posiblemente tenía bien claro la misión que debía cumplir su hijo, y que debía comenzar cuanto antes, pero como cualquier madre sufrió angustias ante las decisiones de sus hijos. A mayor amor en el hogar, más sacrificio y confianza en  Dios.

Papa Francisco

Meditar con el Papa Francisco
  1. Jesús permaneció en esa periferia durante treinta años. El evangelista Lucas resume este período así: Jesús “estaba sujeto a ellos [es decir a María y a José]”. Y uno podría decir: ‘Pero este Dios que viene a salvarnos, ¿perdió treinta años allí, en esa periferia de mala fama?’. ¡Perdió treinta años! Él quiso esto. El camino de Jesús estaba en esa familia. “Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres”. No se habla de milagros o curaciones, de predicaciones —no hizo nada de ello en ese período—, de multitudes que acudían a Él. En Nazaret todo parece suceder ‘normalmente’, según las costumbres de una piadosa y trabajadora familia israelita: se trabajaba, la mamá cocinaba, hacía todas las cosas de la casa, planchaba las camisas… todas las cosas de mamá. El papá, carpintero, trabajaba, enseñaba al hijo a trabajar. Treinta años. “¡Pero qué desperdicio, padre!”. Los caminos de Dios son misteriosos. Lo que allí era importante era la familia. Y eso no era un desperdicio. Eran grandes santos: María, la mujer más santa, inmaculada, y José, el hombre más justo… La familia. (S.S. Francisco, Audiencia General del 17 de diciembre de 2014).
  2. Exhortación apostólica Gaudete et Exultate
  1. Hay momentos duros, tiempos de cruz, pero nada puede destruir la alegría sobrenatural, que «se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, más allá de todo»[100]. Es una seguridad interior, una serenidad esperanzada que brinda una satisfacción espiritual incomprensible para los parámetros mundanos.
  2. Ordinariamente la alegría cristiana está acompañada del sentido del humor, tan destacado, por ejemplo, en santo Tomás Moro, en san Vicente de Paúl o en san Felipe Neri. El mal humor no es un signo de santidad: «Aparta de tu corazón la tristeza» (Qo 11,10). Es tanto lo que recibimos del Señor, «para que lo disfrutemos» (1 Tm 6,17), que a veces la tristeza tiene que ver con la ingratitud, con estar tan encerrado en sí mismo que uno se vuelve incapaz de reconocer los regalos de Dios[101].
  3. Su amor paterno nos invita: «Hijo, en cuanto te sea posible, cuida de ti mismo […]. No te prives de pasar un día feliz» (Si 14,11.14). Nos quiere positivos, agradecidos y no demasiado complicados: «En tiempo de prosperidad disfruta […]. Dios hizo a los humanos equilibrados, pero ellos se buscaron preocupaciones sin cuento» (Qo 7,14.29). En todo caso, hay que mantener un espíritu flexible, y hacer como san Pablo: «Yo he aprendido a bastarme con lo que tengo» (Flp 4,11). Es lo que vivía san Francisco de Asís, capaz de conmoverse de gratitud ante un pedazo de pan duro, o de alabar feliz a Dios solo por la brisa que acariciaba su rostro.
San Josemaría en tiempo de Navidad
Viendo una imagen de un niño Jesús.
Meditar con San Josemaría

Con frecuencia san Josemaría afirmaba: «Al pensar en los hogares cristianos, me gusta imaginarlos luminosos y alegres, como fue el de la Sagrada Familia». Recogemos algunos textos de su predicación para meditar sobre el matrimonio y su riqueza:

La paz de sabernos amados por nuestro Padre Dios, incorporados a Cristo, protegidos por la Virgen Santa María, amparados por San José. Esa es la gran luz que ilumina nuestras vidas y que, entre las dificultades y miserias personales, nos impulsa a proseguir adelante animosos. Cada hogar cristiano debería ser un remanso de serenidad, en el que, por encima de las pequeñas contradicciones diarias, se percibiera un cariño hondo y sincero, una tranquilidad profunda, fruto de una fe real y vivida. Es Cristo que pasa, 22

  1. Dignidad y grandeza.  El matrimonio está hecho para que los que lo contraen se santifiquen en él, y santifiquen a través de él: para eso los cónyuges tienen una gracia especial, que confiere el sacramento instituido por Jesucristo. Quien es llamado al estado matrimonial, encuentra en ese estado —con la gracia de Dios— todo lo necesario para ser santo, para identificarse cada día más con Jesucristo, y para llevar hacia el Señor a las personas con las que convive. Conversaciones, 91
  2. Formar un hogar.   Los esposos cristianos han de ser conscientes de que están llamados a santificarse santificando, de que están llamados a ser apóstoles, y de que su primer apostolado está en el hogar. Deben comprender la obra sobrenatural que implica la fundación de una familia, la educación de los hijos, la irradiación cristiana en la sociedad. De esta conciencia de la propia misión dependen en gran parte la eficacia y el éxito de su vida: su felicidad.  Conversaciones, 91
  3. La soberbia, el gran enemigo.   Evitad la soberbia, que es el mayor enemigo de vuestro trato conyugal: en vuestras pequeñas reyertas, ninguno de los dos tiene razón. El que está más sereno ha de decir una palabra, que contenga el mal humor hasta más tarde. Y más tarde —a solas— reñid, que ya haréis en seguida las paces.  Es Cristo que pasa, 265.
  4. Donación recíproca.  Amar es… no albergar más que un solo pensamiento, vivir para la persona amada, no pertenecerse, estar sometido venturosa y libremente, con el alma y el corazón, a una voluntad ajena… y a la vez propia.   Surco, 797
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Secretos de la Oración


Escrito por

Pamela Áviles

Madre de 7 hijos, Trabaja actualmente en venta de marisco con atención exclusiva a familias e Instituciones. Orientadora Familiar.

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  1. Adriana Pinzón dice:

    Muy buenas tardes, me pareció muy interesante el artículo, gracias por compartirnos sus experiencias. Dios los bendiga!

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